19 de marzo de 2017

Némesis

Conoció el hacedor el inicio de la historia de una niña muy mimada.

Título: Némesis
Título original: Nemesis
Autora: Louise Cooper
Traductora: Gemma Gallart
Editorial: Timun Mas (descatalogado)
Saga: Índigo I
Páginas: 298
Sinopsis: Hace tiempo, mucho tiempo, la maldad de la humanidad provocó la ruina del mundo. La Madre Tierra, cansada de la ingratitud de sus hijos, desató su cólera y quiso vengarse de ellos. Todo quedó aniquilado, arrasado; los hombres aullaban y clamaban piedad, pero la Tierra no los escuchó.
En medio de tanto dolor y ruina, sólo un hombre fue salvado por la Madre, quien le encargó que construyera una torre, la Torre de los Pesares, en la que debía encerrarse mientras durase la destrucción. Este hombre, el Hombre de las Islas, el Hijo del Mar, sería el que debería repoblar el mundo cuando acabara el castigo. Pero jamás ningún ser humano debía acercarse a la Torre, ni mucho menos penetrar en ella.

Opinión: Quizá se deba a que se trata del inicio de una saga muy larga, siete libros, pero este libro me ha resultado mucho menos satisfactorio que otros de la autora. Sin embargo, se trata de una ocasión interesante, porque es un retelling del mito de Pandora con un giro importante. Como todos sabéis, Pandora fue un regalo de los dioses para que abriera una caja que contenía todas las miserias humanas. En este caso, Anghara, que es la protagonista, iniciará su viaje saltándose un tabú que empezó mucho antes.


El libro comienza con una leyenda, la que origina el tabú que romperá Anghara. En esta ocasión, el hombre es malvado e intenta dominar a la Madre Tierra y esquilmarla (como veis, tiene un tono ecologista interesante), pero el Hombre de las Islas se queja e intenta detener a sus hermanos. La Madre Tierra decide limpiarse y eliminar el mal que hay, así como buena parte del poder del hombre. Pero necesitará a alguien que cumpla sus designios y que legue a sus descendientes una leyenda que haga que no vuelvan a caer en la tentación de creerse mejores. Y todo está bien, hasta que, muchos años después, en Caern Callig, el castillo más cercanos a la Torre de los Pesares donde el Hombre de las Islas se escondió durante la ira de la Madre, aparece Anghara, la hija rebelde, indisciplinada, arrogante y escéptica del rey Kalig. No es la heredera y está enamorada de un norteño, con el cual se va a casar cuatro días después. Excepto porque sus padres la castigan sin ir a la primera cacería del año y ella decide escaparse para airearse un rato. Llega a la Torre de los Pesares, a pesar de que el caballo se niega en varias ocasiones, la desmonta y hace todo lo posible para que entienda que es mala idea. Pero claro, Anghara no está por la labor de ser razonable. Esto será básicamente una constante durante la trama, que se centra en el tema: ¿conseguirá Anghara arreglar el desaguisado que causa? En este primer libro nos presentan la misión y a la acompañante durante la misión, así como uno de los detalles que probablemente más nos sorprendan: la Madre Tierra decide que, aparte de conseguir acercarse un poco más a su meta, mola que Anghara consiga poderes especiales cada vez que derrota a un demonio (o se queda cerca, o la salvan... vamos, hay una necesidad de hacerle regalitos que no se ha ganado que mosquea).

En este libro hay un personaje que ocupa el frente y que, obviamente, si te cae mal lo llevas jodido para el resto de la saga: Anghara/Índigo. El problema con este personaje es que parece que evoluciona pero luego da varios pasos atrás cada vez. Si no llega a ser por Grimya y por Fenran, probablemente el libro se hubiera acabado «y los demonios obviamente ganaron y sumieron al mundo en una ola de tinieblas. Fin.». Ella es la que decide saltarse las normas, no porque la traten mal, sino con la arrogancia de «qué van a saber ellos». Ella es la que luego se siente sumamente desgraciada, pero no es capaz de tomarse en serio su misión, sino que a la mínima que le dan la oportunidad de rendirse y recuperar a Fenran, no se niega, pese a que todo el mundo se lo diga. Vamos, incluso Fenran le hace ver lo jodidamente egoísta que está siendo. Pero sí parece que en los siguientes libros vaya a haber alguna diferencia, sobre todo gracias a la influencia de Grimya. El resto de personajes secundarios, pese a que tienes tiempo de encariñarte con ellos, no aportan gran cosa a la trama.

Por suerte, ahí está el estilo impoluto y genial de Cooper para hacernos amar el libro. Es cierto que tiene un tono muy oscuro y desesperanzado y que las descripciones son tan geniales que puedes leerlas varias veces para empaparte de cada detalle que da. Además, es una maestra en el dominio de las descripciones oníricas lo que hace que todo el último tercio del libro se llene de una desesperación y una tensión sin igual. Es maravilloso leer cómo se relacionan los personajes, sus sentimientos y sus realidades. Pero claro, es lo que podemos esperar de Louise a estas alturas. Eso sí, no le tiembla el pulso en ningún momento para mostrar una crueldad inusitada hacia el lector, con descripciones de momentos truculentos, o con un acercamiento profudo a los sentimientos de culpa y congoja de Anghara.

En definitiva, como inicio de saga, es muy duro tener a esa Anghara con la que tienes que lidiar durante este libro. Estoy convencido de que evolucionará mucho en los siguientes libros, el problema creo que viene de alargar el viaje del héroe a siete libros. Por suerte para todos, el estilo de Cooper es tan maravilloso que no importa soportar a Anghara (Aunque obviamente le baja puntos).

Impresión general
Puntuaciones

Trama: 6
Personajes: 6
Estilo: 9
Cultura: 9
Magia: 8

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