28 de abril de 2016

Silber. El segundo libro de los sueños

Volvió la Hacedora a ese pasillo lleno de puertas y sombras acechantes

Título: Silber. El segundo libro de los sueños
Título original: Silber. Das zweite Buch der Träume
Trilogía: Silber II
Autora: Kerstin Gier
Editorial: B de blok
Traductora: Nuria Villagrasa Valdivieso
Sinopsis: Liv está conmocionada: Secrecy conoce sus secretos más íntimos. Pero ¿cómo lo consigue? Y ¿qué le oculta Henry? ¿Qué siniestra figura va cometiendo excesos por las noches en los infinitos pasillos del mundo de los sueños? Y ¿por qué de repente su hermana Mia se vuelve sonámbula?
Las pesadillas, los encuentros misteriosos y las persecuciones increíbles no ayudan precisamente a disfrutar de un sueño tranquilo, y encima durante el día Liv también debe lidiar con la acumulación de problemas de una familia patchwork recién salida del horno junto con una abuela conspiradora.
Y por si todo eso fuera poco, hay personas que aún tienen cuentas pendientes con ella, tanto de día como de noche…

Opinión: Me siento ahora mismo completamente como Liv. No he dormido apenas nada porque me acosté a la hora en la que la gente se despierta para irse a trabajar... y pocas horas más tarde ha habido ruido... Y todo porque me quedé hasta esa hora sin poder soltar el libro porque siempre quería un poco más. ¡Hasta que no ha habido más! Menos mal que el desenlace de la trilogía sale dentro de unas semanas porque no sé yo si aguantaría tanta tensión e intriga con la espera. Es cierto que he tardado mucho en leerme el libro, pero en el fondo fue el instinto el que me dijo que esperara para no sufrir. Aunque habían pasado casi dos años desde que me leí Silber. El primer libro de los sueños, recordaba con bastante buena aproximación lo que había pasado, así que no tuve ningún problema en leerme esta continuación sin tenerlo fresco. Y hacerlo me ha recordado por qué Kerstin Gier se ha ganado un lugar en lo más alto de mis autoras favoritas.

En esta segunda parte tenemos una continuación directa de los acontecimientos que cerraron el primer libro. Sí, lo cerraron, pero dejaron cosas lo suficientemente abiertas como para no poder dormir bien por las noches sin saber qué había pasado exactamente y si estábamos seguros. Además, ¡acababa de afianzarse una pareja amorosa! Había que ver cómo se desenvolvían en público y ver qué tal les iba (a lo largo de la reseña habrá spoilers del primero, pero no de este). La sensación que me ha transmitido la novela ha sido la misma que en la primera parte: momentos de suspense, en los que la tensión se palpaba tanto que como alguien se acercara en ese momento por la espalda soltarías un grito involuntario; momentos de risas, en los que no puedes evitar enamorarte de la protagonista (y de su hermana); momentos de amor, en los que Liv te transmitía muy bien lo desesperada y necesitada que estaba por ser siempre besada; momentos de intriga, en los que seguías con el misterio de saber qué bases sostiene la trama y cómo es posible que puedan controlar sus sueños y encontrarse en los pasillos mientras duermen. Todo eso sigue estando muy vigente en esta segunda parte (y diría que también lo estará en el desenlace), pues son las bases principales que mueven la historia y que son parte del estilo de la autora.

Henry es un personaje que me gusta mucho. No me parece muy verosímil porque, aunque no es perfecto del todo, se queda cerca de serlo. Pero, aun así, me gusta. Es el típico chico con pasado «oscuro», que ha tenido una vida difícil y, por ello, acaba siendo reservado y algo misterioso que, no obstante, parece esclarecer toda esa fachada al conocer a la chica adecuada... Aunque le sigue costando mucho abrirse. Sin embargo, no acabo de estar conforme con él porque le he notado muy contradictorio. Si alguien que te importa te acusa de algo, lo normal es que te sientas ofendido, no que te empieces a reír y le respondas lo mucho que la quieres... No me parece una reacción normal. Por no hablar de que diga que los sueños son tan válidos como la realidad, siendo comparables, y que, luego, me diga que es que no sé distinguir entre lo que son los sueños de lo que es la vida real. Cuando te interesa sí existe diferencia, ¿no, majo? Y quizá ese aspecto de su personalidad no me hubiera molestado, si Liv hubiera visto los mismos fallos que yo. Pero al no haberlo notado, ni comentado como narradora (cosa que sí hace en otros momentos en los que me hago las mismas preguntas que ella), no he podido evitar destacarlo como un error.

No obstante, Henry no es el único personaje cuasi perfecto, pues tenemos a lo que en su día llamé «la otra parte del triángulo amoroso» (que no existe, conste, pero cuando empecé a leer el primero me llamó tanto la atención este personaje que no pude evitar pensarlo). Estoy hablando de Greyson, el futuro hermanastro de Liv y Mia, y uno de los mejores amigos de Henry. Podríamos decir que es el hermano perfecto, solo que al no tener ningún lazo sanguíneo y tener la misma edad es irremediable pensar en él como novio prometedor (qué mal ha hecho Marmalade Boy, por favor). Salvo que... tiene novia: Emily, una tía muy repelente, casi al mismo nivel que Perséphone. Pero, aun así, es un encanto que siempre anda preocupado por Liv y que, por supuesto, cual Mario Casas, es incapaz de ponerse una camiseta por las noches. Pero Liv no lo ve de esa manera... Y, la verdad, es que quizá yo soy malpensada, pero no podría decir lo mismo de Greyson. Es que... se preocupa demasiado, ¿no?

Si recordamos bien, aparte de estos, había otras dos personas más capaces de encontrarse en sueños y manipularlos: Arthur y Anabel. Esta última, obsesionada con que todo era obra de un demonio que había invocado, acabó encerrada en un psiquiátrico en el libro anterior, y su novio, resentido con el mundo por ser un incomprendido... Algo así. El caso es que Arthur volverá a aparecer en este libro por los pasillos y se topará con sus antiguos amigos. También, juntos, descubrirán a un nuevo soñador que se hace llamar Lord Muerte Norte que no parece muy amigable. Y, a la vez que sucede esto, Mia empieza a padecer sonambulismo. También, en el instituto, el blog Dimes y Diretes de Secrecy está haciendo públicas cosas que nadie sabe sobre Liv excepto sus más allegados. ¿Coincidencias?

Para terminar, me gustaría dedicar un momento para hablar de la edición. No es nada desconocido que soy muy maniática con los libros y que si ya me molesta que cambien el diseño de la portada a mitad de una serie, dejándome esta completamente rota y desigual (que, gracias a Dios, no es el caso), no quiero ya ni contaros lo que me pasa cuando lo hacen con los tamaños de los libros. Silber 2 es un poco más pequeño que el primero (sí, lo mismo que pasó con Pandemonium y Requiem), y sigo sin entender muy bien por qué. A ver cómo nos sacan el tercero y cómo quedan juntos... La parte buena es que no es una altura que se note mucho (no como con El prisma negro y La daga de la ceguera, que con el cambio de sello... adiós muy buenas). Otra cosa que quería comentar son los extras que aparecen después de finalizar la novela, es decir, el apéndice con las reglas de los sueños, el listado de personajes, ¡las recetas de Letty!, y, por último, la nota de la autora. En dicha nota hace alusión a que en el libro anterior dejó una similar dando pistas de lo que pasaría en este segundo, pero... No es cierto. He revisado de nuevo el libro por si acaso me lo pasé por alto, pero es que no viene nada de eso, a excepción de notas de traducción y una explicación del instituto al que asisten... Así que... ¿fue un fallo de la editorial? ¿Qué pasó? Desde luego ahora tengo muchas dudas de qué querrá decir con que veremos un veterinario en el desenlace. Por no mencionar que nos adelanta que sabremos la identidad de Secrecy para entonces.


Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 7.75
Humor: 8
Trama: 8
Amor: 7.75
Estilo: 9

1 comentario:

  1. Tengo esta trilogía pendiente y ahora que se va a publicar el último los leeré los tres seguidos. Gracias por la reseña.
    Un beso

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