17 de diciembre de 2014

Deuda de Espíritu

La caída libre continua... Esperemos que el paracaídas se abra en el último momento...

Título: Deuda de Espirirtu
Título original: Spirit Bound
Serie: Vampire Academy V
Autora: Richelle Mead
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420415796
Sinopsis: Dimitri le dio a Rose la posibilidad de elegir, pero ella escogió la opción equivocada. Tras un largo y arduo viaje a la ciudad natal de Dimitri en Siberia, Rose Hathaway regresa por fin a la Academia St. Vladimir. Allí retomará su vida como estudiante y volverá a ver a su mejor amiga, Lissa. La graduación se acerca y las chicas están impacientes por comenzar su vida más allá de las puertas de hierro que cierran la academia. Pero, pesea las nuevas ilusiones, el corazón de Rose todavía sufre por Dimitri; ella sabe que sigue ahí, cerca, en alguna parte. Rose falló la primera vez que tuvo la oportunidad de matarlo y sus peores miedos están a punto de hacerse realidad. Dimitri ha probado su sangre y tratará por todos los medios de dar caza a Rose. No parará hasta que ella se una a él... para siempre.

Opinión: Llegamos finalmente al último libro de la serie publicado en español. Pero no es el último, ¿eh? La serie se compone de seis volúmenes, y a la espera nos quedamos de ver si Último sacrificio sale o no en nuestro idioma... ¡que es el último! Luego hay un spin off, por lo que tengo entendido, pero lo que más me mosquea es no acabar la serie principal... ¡Que solo queda uno! Vale que incluso yo he notado que lo que prometía al principio se diluye por completo a partir del tercer libro (solo hay que ver las puntuaciones que reciben y la flecha en picado que obtienen), pero no pueden dejar la serie, no ya a medias, sino a falta del desenlace.

Como decía anteriormente en Promesa de sangre, en este libro conoceremos el cabo suelto: Victor Dashkov (ja, qué risa). Además del resto de cosas que se quedaron a medias: el acoso de Dimitri y la relación con Adrian (incluiría también el parón de Lissa y Christian en su relación, pero es que... no es importante, sinceramente, se les ve venir desde hace ya tiempo). Seguramente hubiera otras cosas que se quedaron a medias, pero es que es todo tan rizar el rizo que... en fin, sobra. Así que me centraré en lo que realmente importa: Rose. ¿Algún fan de Mason en la sala? Porque en este libro Adrian es un Mason 2.0. Y es que teniendo a Dimitri en medio no sé por qué se le mete a la niña que puede liarse con otro. Al final solo acaba haciendo daño a todos los que la rodean porque es incapaz de aceptar las cosas, tragarse su orgullo y luchar como una persona madura. ¡Que se supone que habías madurado y aprendido algo, leñe! Y es que, como recordaréis en el libro anterior, el motivo por el cual Rose y Lissa se disponen a reencontrarse con Victor y liberarlo de prisión es porque tiene un hermano con el secreto de reconvertir a los strigoi en alguien vivo (por supuesto, eso supone usar el Espíritu, el único elemento capaz de conseguir tal milagro) y, cómo no, Rose se embarca en esa aventura para intentar recuperar a Dimitri... a espaldas de Adrian con quien está saliendo, así que cuando se entera podéis imaginaros la escena.

Ahora que ya se han graduado, todos viven en la Corte, rodeados de protección, de elitismo, de fiestas y de conspiraciones (las cuales, por cierto, no son nada sutiles, al menos yo me las imaginaba e intuyo quién es el verdadero responsable). El único viaje que realizan fuera es para liberar a Victor y encontrar a su hermano y recabar información, momento que resulta absurdo, la verdad (de ahí que me ría antes. ¿Cabo suelto? Vuelve a quedarse sin atar, desde luego). Tampoco es que dure mucho ese momento, pues Dimitri también está al acecho y aprovecha la oportunidad de que Rose ya no está bajo la protección de la Corte para «atacarla». Lo pongo entre comillas porque... bueno, por mucha intención homicida que parezca tener el strigoi, no me la creo. Ahora sí que es un dios. Si de verdad hubiera querido, la hubiera matado hace tiempo, por favor. Pero había que alargarlo y, por supuesto, la protagonista y narradora no puede morir. Ni Dimitri tampoco. Es que desde que se convirtió en el tercer libro todo ha ido de mal en peor. Aquello jamás debería haber sucedido, ni esta serie haberse alargado tanto. Vale, quizá lo de recuperar el alma y la vida de los strigoi sea algo esencial en la trama (no sé por qué, la verdad, el Espíritu ya se está pasando con sus superpoderes), pero me sobran páginas entonces. Se podría haber hecho de alguna manera para que, como mínimo, un libro entero desapareciera.

Otra de las cosas que me decepcionaron al final del libro anterior fue la forma en que Rose descubre la identidad de Abe. El tipo de gustaba, me llamaba la atención su personalidad... Pero ahora, de repente, ha perdido todo el carisma que pude apreciar al principio. Sigue siendo interesante, pero menos. Ya no desprende misterio, e incluso a veces me recuerda demasiado a Adrian, no sé por qué. Es como si la personalidad que podía desprender al principio ya no estuviera, como si no estuviera bien definida. Y con Dimitri me pasa una cosa extraña también. Pero eso creo que es simplemente el cabreo que tengo por cómo están mareando tanto las cosas... Pero quiero verlos juntos, una escena a ver cómo chocan... Eso sí sería interesante. El padre y el yerno teniendo en cuenta quiénes son cada uno.

Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 6.75
Amor: 6.5
Estilo: 7.5
Trama: 7
Vampiros: 7.5

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