12 de octubre de 2014

Espada y brujería

Normalmente, estas entradas han venido precedidas de una charla en la que, más o menos, me explicasen qué era el género desde la perspectiva de algunos autores. Con motivo del certamen de Ánima Barda, empecé a plantearme una serie de preguntas, entre ellas, ¿quién sabe lo que es Espada y Brujería en estos días? Así que, en un alarde de amabilidad, decidí investigar y dejar claros algunos de los puntos. En las anteriores, trataba de presentaros un subgénero. En este caso, voy a ir un poquito más allá, o por lo menos lo voy a intentar, y voy a daros una serie de características que no pueden faltar en la mayoría de los relatos de este subgénero.




Siempre me han dicho, desde mi pasado de estudiante de bachillerato de ciencias, que lo primero para ubicar una obra es ubicar su género, para luego intentar encontrarle un hueco dentro de los diversos subgéneros que existen dentro de cada uno. Entonces, para empezar esta pequeña charla sobre la Espada y Brujería voy a decir un par de cosillas sobre el género (o géneros, como veremos) en los que se encuadra. Lo primero, es ficción especulativa. Y ahora me diréis, «Gracias, Khardan, acabas de soltarnos dos palabrejas sin sentido». Con esto quiero decir que habitualmente, no estará afincado en lo que podríamos considerar ficción «asentada en la realidad», como puede ser la novela realista o histórica. Con esto ya hemos ubicado algunas de las características que va a tener. Siguiente dato: es fantasía. Bueno, vale, no es ciencia ficción (aunque algunos representantes del género podrían no estar de acuerdo en esa división tan firme). Pero lo cierto es que sí que bebe del subgénero de terror dentro de la ficción especulativa. No es raro ver monstruos lovecraftianos introducidos como los grandes terrores a los que se enfrentan los héroes de la Espada y Brujería. Pero ya llegaremos a ello más adelante. Entonces, podríamos decir que, si tuviéramos que ubicar firmemente a la Espada y Brujería en un hueco, sería en la fantasía, a pesar de tener trocitos de terror metidos dentro. Ojo, con terror no me refiero a terror psicológico, sino al terror lovecraftiano, al de los monstruos incognoscibles de los albores del tiempo.

Bien, ¿ya tenemos más o menos ubicado el subgénero? Vale, ahora vamos a darle un valor único. Porque, al fin y al cabo, un subgénero (o un género) se define más claramente al ver tanto sus primeras obras como las más recientes que podemos considerar de ese género. Bien, casi podríamos decir el nombre de un autor y ver cómo todo lo que surge a su alrededor es Espada y Brujería en su carácter más puro: Robert E. Howard. Para los que no lo conozcáis, es el autor de Conan (aunque podríamos hablar de muchas otras obras suyas que establecen el canon de Espada y Brujería, como Rey Kull). Por tanto, así, a bote pronto, podríamos considerar que las obras que beban de la inspiración de este personaje podrían considerarse fácilmente como Espada y Brujería. Pero vamos a intentar dar un par de pasos más para que podamos encontrar algo que estos personajes (junto a muchos otros como Elric de Melniboné, de Moorcock) tienen para entrar en este género. Lo primero, un fuerte componente personal, en el sentido de que es el héroe, o el antihéroe más bien, el protagonista absoluto, o, mejor dicho, los ojos del lector hacia los eventos. Así, por ejemplo, en La Torre del Elefante, el conflicto es mucho mayor que Conan, y, sin embargo, es su punto de vista el que seguimos, mientras vemos cómo se nos cuenta una historia que trasciende sus preocupaciones. Pero no siempre es así, porque si por algo se caracteriza Conan es por la variedad de sus historias, así, por ejemplo, también tenemos Sombras sobre Kush, que no deja de ser una historia de piratas con magia y dioses tenebrosos. Y es que no tenemos otro setting más claro para esta forma narrativa que un pasado remoto (o un futuro remoto en uno de los sub-subgéneros). Por lo general, el héroe, si es que así lo queremos considerar, es un ser apartado de la sociedad, que observa la «civilización» como una fuente de debilidad y de falta de honor. Así, Sonja la Roja, la heroína prototípica de este estilo de aventuras, es una mujer a la que, después de violarla, dejan tirada a un lado del camino entre los cuerpos sin vida de su marido y sus hijos. Ella hace un pacto con una diosa y se convierte en una mujer que solo puede estar con el hombre que la venza en combate honorable. Su primera misión: vengarse de los animales que, bajo las leyes de una sociedad decadente, pueden permitirse hacer esa clase de maldad. El mismo Conan es un hombre con poca paciencia para los subterfugios de la sociedad y en más de una ocasión se ríe de algún compañero de aventuras por esa necesidad de comportarse según espera la sociedad. Son hedonistas, vengativos y con un sentido del honor que se basa en permanecer con vida y hacer pagar cualquier afrenta. Y si se entrometen en la vida de los demás es porque consideran proteger a los débiles, a veces, como parte de su honor, pero solo a veces. No es raro que Conan o cualquier otro pasen de alguien que lo pasa mal hasta que les afecta a ellos directamente.

Y ahora me diréis, pero entonces, ¿qué diferencia a este género de tantos otros de la fantasía aparte de sus personajes? Muy bien, uno de los puntos claves en la distinción es el estilo de la brujería. Aquí la brujería no es para débiles de mente, ni para seres normales, y, de hecho, más de una historia es precisamente el hombre que se mete con poderes que no alcanza a comprender y le sale mal. Aquí, la brujería es una conexión con terrores y seres más allá de lo que cualquier humano ha logrado comprender nunca. No tiene reglas, solo las que el intelecto es capaz de crear (e, incluso entonces, solo son la ilusión de unas reglas). No hay sabiduría nueva en estos universos, toda la sabiduría ya se tuvo en un momento del pasado y se perdió precisamente porque no era buena para el ser humano. Tampoco la religión es amistosa con el ser humano. Aquí no hay un Paladine, ni un dios bondadoso, la mayoría de los dioses solo buscan su propio bien, y los sacerdotes solo buscan poder. Algunos, como los de Mitra en el caso de la mitología hiboria, tienen algo más de bondad, pero incluso de ellos desconfía el héroe, porque ponen su destino en manos de otra cosa que no sea el frío acero. Un caso especial de este estilo de relatos surgen con Michael Moorcock y su ciclo del Campeón Eterno (que recopilaría tanto a Ereköse, como a Dorian Hawkmoon o Elric de Melniboné) en el que crea un multiverso centrado en la Tierra en diversas etapas «posibles», pero donde el héroe siempre es el luchador a favor de los dioses del Orden (aunque en más de un relato se niega a cumplir sus órdenes), y solo busca satisfacer sus propio código moral y encontrar la paz en un mundo en constante guerra. En el caso de Elric, la más famosa de sus personificaciones, esto es más complicado al ser asesino sin querer de la mujer a la que ama. De alguna manera, podríamos hablar de esta etapa con Michael Moorcock como un segundo nivel del subgénero, en el que los héroes sí tienen unos conflictos éticos y morales superiores, pero siguen solucionando todo con la espada y con su propia fuerza.

Esta segunda etapa es bastante especial, puesto que, si bien seguimos encontrándonos con seres superiores que hacen sentir la protagonista como un peón, no podemos dejar de fijarnos en que en este caso se trata de un ser débil (en comparación con Conan) pero mágico. Lo más interesante es que rechaza esa magia que está unida al poder de su espada para robar almas. Y se ceba con ese dolor del resto. No puedo negar que es una figura que establece una serie de paralelismos muy interesantes con la de Conan, que también se vio obligado a aceptar el uso de la magia para combatir la magia, pero que siempre centró el poder matar en la frase «Si puede sangrar, puedo matarlo con mi espada». Quizá precisamente ese dicho lleve dentro la esencia de la Espada y Brujería. En un mundo donde hay tantas cosas desconocidas y terroríficas para el ser humano, poder enfrentarse a ello con espada en la mano, representa la fuerza de lo material sobre el terror de lo desconocido. Pero eso no significa que no haya finales duros o historias muy duras, la propia vida de Elric es una historia de dolor constante y de aflicciones una tras de otra en busca  del perdón por su forma de mantenerse con vida, y una búsqueda de la mítica ciudad pacífica en la que poder dejar de batallar (deseo compartido por el Campeón Eterno en todas sus encarnaciones).

En definitiva, aunque la mayor parte de la Espada y Brujería trata de historias que son amenas d eleer, que tocan la fibra del terror más primigenio del ser humano, y que buscan mostrar que el ser humano valiente se enfrentará a eso porque, al final, siempre hay formas de vencer, hay una pequeña parte que nos muestra ese lado difícil en un mundo de conflictos entre lo real y lo irreal, entre la magia y la fuerza. Siempre con el  objetivo último de entretener al lector con esos combates y esos despliegues de habilidades marciales al enfrentarse contra los grandes terrores y los abyectos brujos y nigromantes.

6 comentarios:

  1. Me sigo costando mucho ver las características que definen este subgénero, porque me parece que las que remarcas también se podrían aplicar a otros subgéneros de la fantasía... Supongo que el problema está en que nunca he leído nada que pudiera definirse como "espada y brujería" pura y dura y por eso me cuesta ver los límites.
    De todos modos la entrada me parece muy interesante :D ¡Gracias por compartirla!

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    1. Uhm... ¿Quizá te cuesta separarla de la fantasía épica? ¿A qué subgéneros te refieres? Digo, por preparar entradas para facilitar la vida en esas distinciones xD (Si es que sé separarlos)

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    2. Sí, la fantasía épica es una de ellas. Y también la fantasía oscura un poco, porque dices que la espada y brujería también tiene componentes de terror.

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    3. Para mí la fantasía oscura no tiene nada que ver con el terror. Yo considero fantasía oscura por ejemplo a El camino de las sombras, en ocasiones, porque tiene un trasfondo oscuro, cruel y duro, no porque me dé miedo o haya monstruos terroríficos.

      Pero es mi concepción. No sé si será correcta... ¿Khardan? xD

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    4. Básicamente, sí. Por lo menos lo que ahora se está empezando a ver de Fantasía Oscura (o lo que yo entiendo por ello) De todos modos, pondré más entradas como estas para intentar facilitar lass distintas bases de cada subgénero.

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  2. La Espada y Brujería es un género que nunca me ha llamado la atención. En conjunto, al menos, porque algunos rasgos son muy chulos y se han extrapolado a otros géneros casi sin darnos cuenta: la venganza, la brujería no apta para gente cobarde, el terror (en el sentido de pelear contra tus propios monstruos, pesadillas, recuerdos...). Incluso el setting me parece interesante, pero luego el revuelto no me llama nada. Para el relato de Ánima Barda he hecho, yo creo, una Espada y Brujería más light. Y coincido con lo que dice Irilaya, pese a la cantidad de referencias que tenemos sobre Espada y Brujería, no termina de definirse como un género puro. Es mi opinión, no fundamentada y basada en una experiencia limitada xD

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