21 de agosto de 2014

Reflexiones de una convención.

He estado pensando mucho cómo transmitiros las charlas a las que asistí, el ambiente que disfruté y la fuerza que viví en Londres durante la LonCon de este año. La verdad, por más que lo pensaba no tenía claro si prefería hacer una reflexión para cada una de las charlas, si me bastaría con un IMM para mostraros lo que me había dado esta feria o qué hacer para conseguir transmitiros la energía y la alegría que me llevó de allí. Obviamente, sé que muchos pensaréis que simplemente estoy perdiendo la cabeza al leer estas palabras, porque, al fin y al cabo, debería bastar con contaros de forma objetiva cada charla para que pudierais vivirla como yo. Y no andáis desencaminados. Obviamente, me gustaría hablaros de cada una de las charlas por separado, y espero poder hacerlo antes de que termine agosto, pero creo que también haría bien que expusiera ligeramente una serie de reflexiones que me han venido a la mente mientras disfrutaba de estos días. Puede que os sirvan, puede que no. Digamos simplemente que es algo que no puedo dejar pasar.




Quizá la primera de todas las reflexiones que me han venido a la cabeza, aunque ya la he vivido muchas veces y no por ello deja de asombrarme, es la extremada dificultad de que la gente de fuera entienda lo que sentimos hacia la literatura en general y hacia determinados géneros en particular. Ver artículos en The Guardian loando a la ciencia ficción (y a la fantasía) por su labor en la sociedad como estética y como creadora de una comunidad especial, que se aferra a los límites y los expande, es, desde mi punto de vista, una muestra de la percepción que se puede alcanzar sobre nuestro espacio y nuestra literatura. Probablemente os hayáis fijado en que esta reflexión es muy común ya que todos sentimos que nuestra comunidad tiene algo especial... digamos que, en este caso, lo que sentí es que había algo que llegaba a todas partes del mundo y que creaba una unión especial. 

La segunda de las reflexiones es lo bien que se había integrado la Young Adult en una convención de estas características. Estuve en varias de las charlas sobre literatura YA y... digamos simplemente que me quedé asombrado de los niveles de reflexión a los que llegaban sobre esta literatura. No porque yo pensara que no lo mereciera, no me entendáis mal, es decir, no fue un asombro por «¿Pero qué dicen? Le están dando demasiadas vueltas», sino un «Oh, Dios, ¡SÍ! Esto es lo que necesita la YA de ciencia ficción y fantasía». Luego lo he pensado mejor y... no es lo que necesita la YA de ciencia ficción y fantasía, es lo que necesita la YA. La verdad es que la última charla a la que fui de YA aquí en España empezó por reivindicar su existencia, cosa necesaria aquí, la verdad. Pero quizá si nos apartáramos de reivindicar una obra u otra, un autor u otro, y empezásemos a pensar en cosas como «¿Qué sucede con la mitología en YA? ¿Por qué hay tan poca mitología hispana introducida en las obras YA españolas?», puede, y solo digo puede, ya que es una lucha perdida en muchos casos, que se aceptase como una literatura tan válida, tan compleja y, sobre todo, con unas raíces tan firmes como el resto de la literatura que se crea en España (y en el resto del mundo). No es que la literatura YA no necesite reivindicación, simplemente creo que la mejor reivindicación parte de un estudio profundo de sus obras, y no con la enésima ocasión de decir «Ey, que estamos aquí, que somos válidos y tenemos cosas que decir». Con esto no estoy menospreciando las charlas de ese estilo, que conste, que siempre se dice algo interesante o algo útil. Simplemente me planteo si no deberíamos saltar ya esa barrera. Pero bueno, es una idea que, desde luego, requiere también una especialización del mercado al estilo que propone Alexia en su reflexión

Tercera reflexión: La ciencia ficción y la fantasía y todos sus subgéneros todavía tienen mucho espacio para crecer. Sí, durante todas las charlas a las que asistí esa fue la sensación que me quedó. Por no hablar de cuando vi los premios Hugo y todas las cosas que la gente hacía y decía sobre el género. Quizá es una sensación que parte de obviedades, como lo poco inmerso que estoy en ese estilo de ambiente, pero es algo realmente importante. Porque donde desde fuera se ve una uniformidad, podemos encontrar maravillas como Ancillary Justice, autoparodias como Redshirts o una plétora de historias completamente distintas que, por desgracia, muchas veces no alcanzan al público español. Un punto interesante, por otro lado, de este darme cuenta de la cantidad de espacio para crecer fue, precisamente, percatarme de lo alejado que estoy de leer libros españoles de ambos géneros. Y eso me apena. Me apena porque con ejemplos como Mañana Todavía, Un minuto antes de la oscuridad, El rey trasgo o Globe, me han demostrado que en España también hay propuestas muy interesantes que, a veces, dejo pasar precisamente por tratarse de autores españoles. Y... bueno, creo que es preciso que los que queremos que el género crezca y prospere en España demos un espaldarazo a estas obras, que se atreven a mostrar claramente que aquí también se están abriendo nuevos caminos y que aquí también hay muchas voces con muchas cosas que decir. 

Última reflexión: Creo que este estilo de convenciones tienen un valor intrínseco interesantísimo. Considero que el coste de la convención me fue devuelto, y con creces, tanto en forma de charlas interesantes como de relación con la gente (siempre teniendo en cuenta mi perpetua timidez). Creo que la posibilidad de tener un trato cercano con autores (pasé dos veces al lado de Martin y de Rothfuss) es un incentivo genial, siempre y cuando tengas en cuenta que son personas y que merecen disfrutar igual que tú del evento al que están asistiendo. Los voluntarios facilitaban información, la biblioteca era un lugar cómodo, las tiendas no tenían ese aspecto que tanto degrada el Expomanga y demás salones de ese estilo. En definitiva, si tenéis la posibilidad de asistir a alguna convención de este estilo, id. En serio, es una experiencia única que merece la pena tener. 

9 comentarios:

  1. (Se me ha borrado el comentario, genial...)
    Bueno, para empezar, decirte que me ha encantado la reflexión. Después de pasar un tiempo desconectada del mundillo, es una buena manera de volver :)
    Hay tres cosas que me han llamado la atención, y de las que se podría debatir durante horas.
    La primera de ellas es el tema del poco aprovechamiento de las leyendas y cuentos españoles (y también hispanoamericanos, porque de las historias precolombinas, como el Popol Vuh, se podría sacar mucha tajada). A mí me parecería precioso que alguien se pusiera a aprovechar esas fuentes para dar forma a algo nuevo.
    Lo segundo es el tema de las reivindicaciones, que me parece curioso porque siempre parece que aquí vamos por detrás del resto de países (esto ya parece histórico...). Estoy de acuerdo contigo en que se deberían apoyar esas novedades que aportan cosas nuevas, y mi parte más escritoril piensa que, en lugar de tanta reivindicación, que la gente lo demuestre con obras, y no solo de ficción.
    Por último, sobre las convenciones... me da que, para encontrar cosas como la LonCon, o se organiza muyyyy bien (no como algunas convenciones no literarias...), o tendrá que pasar algún tiempo. Mi pesimismo se decanta hacia lo segundo, pero siempre se puede soñar.

    En fin, me quedo en este desierto por una buena temporada, si la pereza me puede en el tema de comentar xD
    Espero con ansias ese IMM y la opinión sobre Anchillary Justice, al que le tengo muchas ganas...

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    1. (Pero por qué os pasa a tantos lo de que se borre el comentario?! O.o)

      La verdad es que en parte creo que es por desconocimiento. Lo gracioso es que todos los que dicen que no les gusta la fantasía, luego tienen a Borges y al resto de escritores hispanoamericanos del realismo mágico como "OH! Qué escritor más maravilloso!" Y si les dices que están leyendo fantasía, te dicen que no, que están leyendo a Borges. Pero sí, desde luego, también las leyendas hispanoamericanas (tanto más actuales como de las culturas precolombinas) podrían dar mucho juego. Recuerdo, por ejemplo, que el mundo de Reinos Olvidados hizo un pequeño acercamiento con una trilogía bastante interesante.
      Se supone que estamos detrás siempre como veinte o treinta años mínimo. Pero creo que ya va siendo hora de que demos el paso que ellos dieron hace diez o doce años. Al fin y al cabo, no puede ser que sigamos aceptando ese "retraso cultural" como algo normal. Las editoriales ya están empleando como etiqueta el YA, ¿por qué no aprovechamos que existe como etiqueta y reflexionamos sobre los temas y los puntos de contacto con la literatura "general"? Porque eso implica dejar de decir "nos menosprecian". O por lo menos eso creo.
      Cuando en diciembre vaya a la Hispacon (o MIRcon) que es lo más semejante que tenemos en España, supongo que diré algo acerca de ese tema de si pasará mucho tiempo antes de tener una convención grande.

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    2. (En mi caso, es un despiste de hacer el comentario y luego conectarme... xD)

      Además de desconocimiento, creo que a lo mejor también hay la cuestión de que se considera un clásico y, como clásico, a lo mejor no se tiene en cuenta que es literatura fantástica y de la buena. Tendría en cuenta lo de los Reinos Olvidados, pero no es una saga que me atraiga especialmente ahora mismo, aunque me lo guardaré.
      Yo aprovecharía que ahora hay una etiqueta específica para debatir tanto como podamos ^^
      Y sobre la MIRcon, a ver qué tal está. Parece que este año va a tener más enfoque literario que años previos, cosa que me alegra mucho.

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  2. VAle, leído y te odio cantidad, enorme cantidad, estoy por colgarte una canción de la sulca para demostrar mi odio.

    A ver, en muchos aspectos, a línea reivindicativa del YA y de la fantasía se difumina y más ahora, que el YA ha quedado más enmarcado en un cuadro romántico que en el de géneros (y hay autores que siguen intentando publicar estos géneros, like mi menda lerenda).

    ¿Qué ocurre? Cada vez le veo más el lado mercantilista a esta situación que el meramente artístico. Trabajando en la fnac, veo que cada vez hay más editoriales que arriesgan menos en los géneros en la juvenil y tienen relevancia para ser colocados en lugares visibles. Ya si hablamos de autores patrios, la cosa desciende hasta la mínima expresión (pensemos en cotrina, que ahora es uno de los máximos exponentes de la fantasía juvenil, en mi fnac han traído apenas uno o dos ejemplares de su nueva novela).

    ¿Qué se puede hacer? Pues habría que intentar volver a arriesgar en el mercado editorial, pero las editoriales no están demasiado por la labor (más bien al contrario) y esto requiere un tiempo que no sé cuántos están dispuestos a conceder a la fantasía en el juvenil (¿tal vez si el corredor del laberinto hace un nuevo boom? Que es el que más posibilidades le veo).

    Sobre el tema de leyendas españolas (además de ser muy poco conocidas, es curioso cómo se taparon hasta lelgar a a ser desconocidas para la mayor parte del país), ocurre algo muy curioso y es que, si un autor tiende a hacer algo tan "localizado", las editoriales se echan de espaldas de nuevo. Podemos hablar de leyendas nórdicas, inglesas, americanas... tal vez algunas criaturas de oriente... pero porque se han globalizado más que nuestra propia cultura (y muchas otras). Por lo que se vuelve a: se necesita arriesgar de nuevo, el mercado lo necesita, el lector y el escritor ni te digo

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    1. Con el tema mercantil tengo un problema y es que hasta cierto punto considero que si los lectores tampoco piden ese estilo de novelas... ¿por qué iban las editoriales a preocuparse?

      Por otro lado, siempre están las pequeñas para darnos alegrías, fíjate que, quitando a Fantascy, los otros dos que he mencionado han sido de editorial pequeña. No veo excesivo problema si consiguen una distribución un poquitín mejor. Y ahora que estamos en la era digital, aun menos.

      Lo de las leyendas... pues en fin, eso es solo una idea accesoria. Pero oye, parece que todos tenemos algo de interés en ello.

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  3. Lo primero de todo Khardan, me ha encantado la forma en la que has expresado todo lo que te ha gustado la convención, ha sido como estar ahí, sentirlo a través de tus sensaciones (y por dentro te envidio muy, pero que muy mucho).
    Y de todas las reflexiones que has hecho creo que me apunto a dos sobre todo. La primera de ellas es lo de la mitología hispana en las novelas españolas. Hasta que no lo has dicho no me había parado nunca a pensar en ello y la verdad es toda una pena, por qué si no explotamos lo propio, ¿qué nos queda? Pero por otra parte me ha llevado a pensar en la acogida que tendrían estas novelas, con seres mitológicos no como los unicornios, sirenas y demás que conocemos, sino con seres mitológicos propios como puede ser la Dama de Amboto (me ha venido esta la primera por la pila de años que he pasado viviendo en el País Vasco). A mí me gustaría catar novelas así, pero puede que otros las desprestigiaran o las tacharan de basura o simplemente de malas por no estar acostumbrados a este tipo de literatura.
    Y por otra parte a la última reflexión que has hecho. Creo que llevo años pidiéndole a mi madre ir al Celsius sin suerte (mi gozo en un pozo) y ya ni pienso en convenciones de estas que me pillan a años luz de mis posibilidades. Aun así la esperanza es lo último que se pierde y deseo con ganas poder probar este tipo de eventos en algún momento de mi vida. Me alegra leer por tu parte que estaba bien organizada, y como has nombrado a la Expomanga (y aunque nunca he ido y hablo en cierto modo un poco desde la ignorancia) si que he oído quejas de lo mal organizados que suelen estar este tipo de eventos.
    Repito, me alegra un montón que lo hayas disfrutado tanto y ya tengo ganas no, lo siguiente de ver ese IMM ^^

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    1. No conocía a la Dama de Amboto, pero oye, es un tema interesante. ¿Crees que las desprestigiarían? Puede. Pero eso no significa que una buena novela tomando parte de esa mitología no pudiera ser interesante.

      Es que... el Expomanga es más un bazar que una convención propiamente dicha. Sí, hay gente que hace actividades y tal, pero lo que más se ve y lo que más espacio ocupa son las tiendas. En mi opinión, en ese aspecto es en el que se nota qué prima en cada cosa de estas. Por ejemplo, cuando estuve en ¿Fuenlabrada? en uno de los encuentros de literatura juvenil, apenas había cinco tiendas (en un espacio muy pequeño eso sí) y todo era charlas. En ese caso me toco una poco interesante y otra bastante interesante. Quiero decir con esto, a veces estos encuentros pequeñitos pueden tener mucho que aportar (y ni quedan tan lejos ni son tan concurridos)

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  4. Bueno, iba a copiar y pegar una parte de la reflexión, pero como no me dejas, simplemente te digo que ha sido estupenda y muy acertada, sobre todo eso de reivindicar la mitología local (que es algo que dicen muchos autores). En general, siempre estamos fijándonos en la super mitología celta, en los nórdicos..., en lo que hace el mundo en general, y poco en lo que hacemos nosotros. Coincido con Lily con que hay que atreverse más. Tengo escritos algunos cuentos basados en mitología vasca porque... hombre, ¿por qué no? Por ejemplo, siempre discuto con un amigo mío porque dice que ambientar fantasía en España le parece pobre, fatal, no le gusta. Y yo me pregunto por qué. ¿Porque no tiene un nombre cool? ¿Porque las calles no son Blue Avenue sino Avenida de los Olmos?

    Estuve pensando muy seriamente ir a la Loncon pero me pillaba justísima con el Celsius y al final nanai. Tendré que ir. Vaya que si voy a ir. :D

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    1. Pero eso es como ambientar una novela en España y que el hombre se llame Michael o la mujer Mary. Suena mejor que Miguel y María. Lo difícil de ambientar fantasía en España yo creo que tiene más que ver con que nuestro imaginario de fantasía está completamente lleno de terminología anglosajona. Y eso lleva a que lo que se sale de ella nos suene mal.

      La Eurocon 2016 es en Barcelona... no digo nada y lo digo todo xDDD

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