28 de agosto de 2014

La hechicera indómita

Siguieron contando al hacedor la historia de unos dioses mentirosos

Título: La hechicera indómita
Título original: Last of the wilds
Autora: Trudi Canavan
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Editorial: Fantascy
Saga: La era de los cinco dioses II
Páginas: 649
Sinopsis: Aunque gracias a ella los Blancos salieron victoriosos de la batalla contra los Pentadrianos, Auraya está lejos de sentirse feliz y satisfecha. Durante el día sigue intentando incansablemente reconciliar a los tejedores de sueños paganos con los sacerdotes, mientras que noche tras noche vuelven las pesadillas: el recuerdo de los muertos y el calvario vivido por el pueblo Siyee la atormentan. Por si fuera poco, del único que se fía para ayudarla ha desaparecido sin dejar rastro.A pesar de haber muerto hace mucho tiempo, el legendario tejedor de sueños Mirar sigue vivo a través de sus pensamientos, que habitan en la mente de Leiard. Este se ha visto obligado a huir a las montañas en compañía de Emerahl, una hechicera muy poderosa que bien podría ser la última de los Indómitos. Valiéndose de sus prodigiosas dotes mágicas, Emerahl ayudará a Leiard a desenmarañar el insólito embrollo de evocaciones ajenas que conquistan su mente.
Lo que acaban descubriendo podría cambiar su vida, y también el mundo, para siempre...

Opinión: Nos encontramos ante la segunda parte de La era de los cinco dioses, cuya primera parte, La sacerdotisa blanca, reseñamos hace muy poquito. Se trata de una saga de Trudi Canavan en un mundo distinto al de Imardin. Sin embargo, seguimos encontrándonos con esos detalles de la autora que tanto nos gustan. Es decir, nos encontramos ante una forma bastante clásica de acercarse a la fantasía, con un modelo de magia parecido al de Imardin pero basado hasta cierto punto en unos dioses que son reales. Por otro lado, en este caso nos vamos a encontrar con una historia narrada desde cuatro puntos de vista distintos, si bien siempre en una tercera persona bastante cercana al personaje central del capítulo.

En muchas novelas con esta estructura, la trama acaba juntándose en algún momento, sin embargo, en este caso, la autora ha decidido mantener tres tramas separadas. Por un lado están Auraya y Leiard, por otro la Arpía y por otro la nueva aparición de esta novela que es Reivan, una acólita de los pentadrianos, los enemigos del anterior libro. Así, tenemos una visión más clara de las diferencias entre una sociedad y otra... aunque tampoco demasiado pues se trata de una persona que se mantiene prácticamente enclaustrada en su propio mundo. He echado bastante de menos una visión más completa de esa parte del mundo. Por tanto, podríamos decir que Auraya y Leiard nos mantienen en la trama del anterior libro, la Arpía nos muestra la situación de los pueblos periféricos y nos muestra usos de la magia, y Reivan nos muestra de una manera menos «estereotipada» o quizá con una visión más interna los órganos de gobierno de los pentadrianos. Hay bastantes sucesos que nos impactaran, entre ellos la relación de Auraya con sus dioses y la evolución que tiene durante este libro, pero, en general, se nota mucho que se trata de un libro de transición hacia un final de trilogía suficientemente poderoso. Sin embargo, sí se dan ligeras pistas de los eventos que han lelvado a la situación actual y los personajes evolucionan lentamente, lo que lleva a que la trama en algunos momentos resulte un tanto cansina, ya que no parece estar sucediendo nada. No tenemos un gran clímax físico, aunque sí emocional, por lo menos en el caso de Auraya, no así en el resto de tramas que se quedan con un final extraño e inconcluso. Quizá es precisamente esto lo que me molesta más de este libro, en el anterior todas las tramas llegaban a un clímax hacia el final que hacía que todas parecieran iguales. En este caso, no es así y eso hace que parezcan menos importantes que al trama de Auraya, cosa que desmerece los buenos momentos que han tenido durante el resto del libro.

No es que vaya a descubriros mucho del estilo, siendo la segunda parte y tal, pero quizá he notado que se centra mucho más en este caso en dar un perfil psicológico de los personajes. Eso sí, hay escenas un tanto... extrañas, como las conversaciones entre Leiard y Mirar y, sobre todo, la forma en que los dioses se presentan ante Auraya. No me ha acabado de convencer la forma en que muestra la autora los sentimientos de Auraya ni los de Mirar en esos casos. Casi parece que hubiera tenido una idea distinta al principio y luego cambiara de orientación. No es excesivamente malo pero no acaba de cuadrar con la forma en que se nos presenta la historia y, desde luego, se aleja mucho de lo que esperaríamos viendo el primer libro. Aún así, todo amante de la fantasía clásica encontrará más de un momento donde sonreír y disfrutar tanto de descripciones como de actuaciones de los personajes. En particular es interesante la forma en que se trata a Imi, un punto de vista que tenemos en pocas ocasiones, pero que nos muestra la actitud de un adolescente de alto rango en una sociedad enclaustrada.

En definitiva, un buen libro, aunque algo peor que la primera parte que nos preparará para un final de trilogía que tiene muy buenas perspectivas. Decepcionante, pero solo porque estoy demasiado habituado a que todos los libros de esta autora sean geniales por sí mismos y no se conviertan en transición hacia otros. Y a que todas las subtramas tengan clímax en todos los libros. Una lástima que este no lo tenga y no llegue al nivel de calidad del resto. En cualquier caso, es obligatorio para llegar al siguiente.


Impresión general
Puntuaciones
Sentimiento: 9
Estilo: 8
Personajes: 9
Fantasía: 9
Trama: 8


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