14 de abril de 2014

Crónica de Eric, la obra de teatro

Bueno, hoy he cumplido uno de mis mayores deseos: ver una de las obras de Pratchett
representada en un teatro. Reconozco que era un deseo que ni siquiera sabía que tenía, pero queuna vez satisfecho pide más. Pide Mort, ¡Guardias!¡¿Guardias?! y cualquier otra novela de Mundodisco. Pero empecemos por el principio.

Gracias a Fantífica me enteré de que la asociación teatral Cachibache iba a poner en escena Eric, aprovechando el escenario del salón de actos de la Escuela de Arquitectura Técnica de Madrid. Por supuesto, cuando me enteré me dije «No puedo faltar» pero me daba un poco de cosa ir solo, así que recluté (con bastante gusto por su parte) a Alexia y a Ángel para que me acompañaran a verlo. Pero tenía que ser el Viernes de Dolores, vamos, el viernes antes de Semana Santa. Por un error propio, por poco nos quedamos sin tener entradas reservadas, por suerte, la respuesta de la asociación a un mail preguntando por tres entradas fue extraordinariamente rápida. Así que me dirigí hacia allí con auténtica ilusión. La obra no me defraudó prácticamente en nada, si queréis saber lo que os perdisteis, o recordar lo bien que lo pasasteis, pasad dentro.

Lo primero que me llamó la atención fue la auténtica comodidad del espacio. Los asientos eran extremadamente confortables, cosa que, teniendo en cuenta la duración de la obra, fue muy de agradecer. La acústica del lugar no era mala, si bien me temía que tanto para ver a los actores, como para oírles pudiera haber problemas (aún recuerdo la penosa experiencia del musical Grease) y conseguí que nos sentáramos en una de las mejores posiciones a mi entender del salón de actos, a partir de ahora, teatro. Después de tenernos un ratillo a oscuras, salió una maravillosamente caracterizada Susan a escena, haciendo como si nos estuviera leyendo un cuento para niños. Personalmente, hubiera puesto menos blanco en su cabello, dejando solo uno de los mechones realmente blancos pero... supongo que esa es una cuestión propia. Ahora bien, el cuento para niños, que era una versión de Jack y la gallina de los huevos de oro (o Jack el matagigantes), tiene la característica de ser precisamente como lo contaría Susan, es decir, completamente cierto y mostrando la importancia de vivir en sociedad. Merece la pena mencionar que el decorado consta, básicamente, de una mesa, un espejo y una silla, donde se encuentra sentada Susan. Como añadidos, un patito de goma (que genera un momento de hilaridad inevitable) y el Equipaje.

Desde el primer momento se nota en la obra el intento de la persona que lo adaptó de ser fiel no solo al texto de Eric, sino también al espíritu Pratchett. Esto, que es bastante más difícil de hacer de lo que parece, lo consigue sin ninguna dificultad, en parte debido al humor basado en juegos de palabras y en parte por unos personajes que perfectamente podían estar hablando desde los libros. En particular, me gustaría resaltar la actuación de tres de los actores: Rincewind, Astfls —el rey de los infiernos— y Susan. El primero es el que lleva gran parte del peso de la obra, tanto cómico como de mover la historia. Lo consigue sin mucho histrionismo, lo que representando a Rincewind es un auténtico logro. Sus gestos, su capacidad para proyectar la voz y que se le oiga en todo momento, así como una pronunciación prácticamente perfecta (y el timing en cuanto a cuándo soltar sus frases) hacen de este el mejor personaje de toda la obra. Es lógico, por otra parte, puesto que es el protagonista. Astfls actúa, en cierta medida, como el contrapunto a Rincewind. Aunque hay escenas en que sus gestos no acaban de cuajar y transmitir tanto como deberían, en particular un par de escenas en que se siente derrotado, en cuanto tiene que tratar con alguno de los demonios realmente consigue que se note su papel. Es interesante, también, que al final de la obra consigue transmitir perfectamente la incomprensión y la situación especial que está viviendo en ese momento, en que le confunden por completo. Finalmente la narradora, que tiene bastante más papel del que os pensáis, a pesar de un par de trabas al hablar, sí consigue transmitir lo peligrosa que es Susan, así como su tono tan «socialmente aceptable». Sí, es una mujer peligrosa, y lo demuestra en no pocas ocasiones. Mención particular para el diálogo con su abuelo. Sencillamente delicioso (aunque creo que Muerte se ha quedado un poco parado de más en esa escena).

No quiero contar mucho más de la obra, puesto que podría soltar spoilers del libro por todas partes. Solo un detalle que me ha hecho especial gracia. No sé si ha sido deliberado, asumo que sí, pero han actualizado algunos de los chistes que venían en el libro, incluyendo, muy al estilo de Pratchett, nuevas referencias mucho más cercanas, incluyendo una a Cómo conocí a vuestra madre. Normalmente, soy un firme defensor de la tradición y de conservar el máximo de la obra tal y como se crease. En este caso, creo que ha sido un acierto porque son bromas que, sin interrumpir en ningún caso el flujo de la obra, ayudan a conseguir divertir al espectador. Y ese es el objetivo de Pratchett, aparte del consabido «Ten cuidado con lo que deseas, puede que te sorprendas de lo que consigues», mensaje que la obra transmite perfectamente. Quizá, y solo quizá hay un par de escenas donde la transmisión deja algo que desear: cuando ponen «subtítulos» a una tribu (Enseñar el cuaderno no es óptimo si hay gente a mucha distancia o en ángulos que impidan su lectura) y cuando hablan de una serie de escenas representadas en unas piedras. Por otro lado, quizá he echado un poco en falta algo que Pratchett casi seguro que hubiese intentado: romper la cuarta pared de forma «interactiva» y no solo como discurso hacia los espectadores.

Sinceramente, da gusto ver una obra bien representada, aun con sus más y con sus menos, por un precio más que razonable (3€ por dos horas de sana diversión) y que homenajea y atrae la atención sobre la obra de Terry Pratchett. Lo más gracioso es que hasta se han currado un Equipaje (no habría Rincewind sin Equipaje) aunque no se le veían las patitas. Los gritos de aquellos con los que se enfrentaba respondían perfectamente a la reacción que siempre obtiene el Equipaje en sus viajes. Por otro lado, el final de la obra me ha dejado un poco frío porque te cortan demasiado repentinamente... aunque supongo que después de dos horas de obra poco más se les podía pedir. Espero que con el éxito que han tenido con la obra, vuelvan a representarla pronto, porque realmente merece la pena asistir a eventos así.

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