29 de octubre de 2013

Crónica del encuentro con Hugh Howey

Normalmente me cuesta mucho comenzar a escribir este estilo de crónica, porque es ciertamente difícil alcanzar a transmitir con fidelidad los sentimientos y las energías que llegan de los autores. Normalmente, si nos encontramos en una presentación, os ponemos un vídeo para intentar que vosotros, los lectores, podáis vivir —o revivir— los sentimientos que provoca el tener la fortuna de juntarte con gente a la que le gusta la literatura y contar historias. En esta ocasión, me encuentro con la dificultad de traeros todos esos sentimientos solo con palabras. Vamos a intentarlo y... bueno, vosotros diréis si lo he conseguido o ha fallado algo por el camino. Estoy más que dispuesto a responder a cualquier comentario que dejéis.

Empecemos por el principio, es decir, por presentar al motivo de esta crónica: Hugh Howey es un autor estadounidense del que Minotauro ha traído Espejismo y pronto traerá la segunda y la tercera partes. Tengo que decir que cuando me leí el libro, como podéis ver en la reseña, tenía algunas ideas acerca de su forma de escribir. Él nos contó a los que estuvimos allí su forma de escribir y cuando menos da ilusión saber que él participa en el NaNoWriMo Mes Nacional de Escritura de Novelas o National Novel Writing Month—, reconozco haber intentado participar sin registrarme en la página porque ¿qué iba a conseguir registrándome? Únicamente con oírle hablar del tiempo que tardó en escribir la novela hizo que se me pusieran los pelos de punta. Tres meses. Tres meses en escribir una novela completa, y no solo una novela completa sino una novela que tiene una serie de historias en su interior que llegan al lector con mucha fuerza. Pero me estoy adelantando. Como decía, Minotauro ha traído su novela, Ridley Scott (sí, el de Blade Runner, Alien... ) ha apostado por su novela para convertirla en película y va a salir una adaptación en cómic. Vamos, que ha tenido éxito. Y sobre eso nos habló. 

Bueno, tengo que reconocer que no fue de lo primero que nos habló, sino de lo mucho que le gusta el fútbol y cómo le gustaría estar en España donde hay partidos cada poco tiempo. Lo cierto es que si hay algo que me gusta de los encuentros de este estilo es cómo los autores se suelta y hablan de sí mismos, de lo que les gusta y se relacionan con los lectores. Yo personalmente veo esto como un eslabón entre lector y escritor que nunca se debería romper... aunque ellos son pocos y los lectores somos demasiados (y algunos no están/estamos del todo bien de la cabeza) y hace esto muy difícil. Más allá de esta pequeña digresión, tengo que decir que me ha sorprendido lo mucho que valora que a la gente le guste tanto su universo como para hacer fanfics sobre él. Es más, una de las cosas que hemos estado hablando con él ha sido la idea que él tiene acerca de las historias. 

Y es que en el fondo eso es lo que nos une a todos los que estamos en este mundo: las historias que contamos y nos cuentan, que leemos y descubrimos. Normalmente, esto parece una obviedad, pero si lo pensáis bien, cuantas veces no habéis contado de qué va un libro que os habéis leído a alguien y habéis dado vuestra interpretación más que las propias palabras que utiliza el escritor. Como bien nos ha señalado, esa fue la forma en que historias atemporales como la Iliada o la Odisea se crearon. Qué demonios, así se crearon los cuentos de hadas. Ibas a un sitio y oías contar una historia de un modo. Te gusta, pero al contarla te das cuenta de que hay algo que podrías cambiar, y lo haces. Eso hace crecer las historias. Pensar que una historia está realmente cerrada solo porque esté en un libro hasta cierto punto limita la capacidad del lector para hacerse con ella. También, hablando de esto de cerrar historias, del miedo del escritor a mostrar su obra. Según ha contado, él, que ha conocido a gente como Gaiman o Martin, les ha visto tener miedo de mostrar sus obras. Con eso, viendo que autores tan conocidos y tan admirados siguen temiendo la crítica del lector, él se siente tranquilo porque no es un bicho raro, y personalmente me ha dejado más tranquilo también a mí. 

Un detalle importante, ha sido la aproximación distinta que ha tomado hacia las sagas, ya que él ha visto que en muchas sagas después del primero hay un bajón de calidad según avanza. Él puso el ejemplo de Matrix o Dune. Dos sagas de ciencia ficción cuyos libros, o películas, posteriores no alcanzan el nivel del primero. Básicamente, explicó que su intención al hacer del segundo libro una precuela era al mismo tiempo preparar el camino para el tercer explicando algunos de los misterios del primero, así como mantenernos a la expectativa de qué le ha pasado a nuestros personajes favoritos del primero.
Hemos hablado, también, del proceso de la película, para la que ha dado carta blanca, después de una semana hablando del libro con él, a un guionista. Y está tan horrorizado como cualquier lector del Juego de Ender con el trailer-spoiler de la película. Para evitar eso con su película, él ha pensado en algo que si Ridley Scott realmente quería tener un trailer potente —y algo mentiroso— bastaba con que contratase a Harrison Ford y a Sigourney Weaver para hacer de dos de los personajes e hiciera el trailer de esa parte. Tengo que reconocer que yo iría  a ver la película, además, han ideado la forma idónea para que los lectores vayamos a verla con expectativas: poner un final un poco cambiado. Por supuesto, también hemos hablado de la adaptación a cómic. A mí me encantan las adaptaciones a cómic —no en vano tradujimos en el blog Orgullo y Prejuicio, el cómic— y estoy bastante ilusionado con lo que he visto y con lo que me ha dejado entrever. La única duda queme surge es ¿llegaremos a verlo en España? La respuesta es una incógnita, aunque supongo que dependerá del éxito del libro. Éxito que, sin duda, se merece. 

Otra cosa que también ha surgido durante la conversación ha sido la progresión de las sagas. Él, como muchos, puede ver que en las sagas el primer libro llama mucho la atención, en casos como Dune o Matrix puede llegar a ser lo mejor con diferencia, y no quería que le pasara eso. Para evitarlo, decidió que la segunda parte tenía que alejarse de esos personajes a los que habíamos cogido cariño, y decidió hacer una precuela, pero una precuela ligeramente especial. ¿A qué me refiero? ¿Cuántas veces no hemos visto precuelas que realmente no tienen peso en la trama de la saga? En este caso, según nos ha contado, no solo nos contarán cómo se ha llegado a esa situación, algo que otros autores no hacen —y que a él le parece fruto de la vagancia— sino que. además, preparará el terreno para lo que sucederá en la tercera parte. Esto alejará esa sima por la que se precipitan en muchas ocasiones las sagas al agotar al lector. 

Sin duda, ha sido una tarde divertida, con un autor que busca ver esa idea de la literatura «transmedia» como una forma nueva de contar nuevamente las historias adaptándolas a la necesidad de cada uno de los medios. No es lo mismo acercarse a un cómic que acercarse a una serie de televisión o a una película. Por cierto, que él, como muchos lectores, piensa que la forma más idónea de pasar un libro a formato audiovisual es la serie de televisión. Yo añadiría que el videojuego tampoco es una mala forma. Así nos ahorraríamos casos como Eragon. Me gustaría acabar esta crónica agradeciendo a Minotauro, una vez más, la oportunidad de conocer y charlar con un autor tan interesante.   

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