31 de mayo de 2013

Ruinas

Siguió el hacedor las andanzas de los viajeros del tiempo y su lucha por la salvación de Jardín

Título: Ruinas
Título original: Ruins
Autor: Orson Scott Card
Traductor: Manuel Mata
Saga: Pathfinder II
Editorial: Minotauro
Páginas: 419
Sinopsis: Un difícil destino. Un camino mortal.
 Rigg, Umbo y Param han cruzado el Muro que separa el mundo que conocen de un mundo que ni siquiera pueden imaginar. Los tres chicos esperan haber llegado a un lugar seguro, pero los peligros en este nuevo cercado son más difíciles de ver. Saben que no pueden fiarse del prescindible Vadesh (una máquina con forma humana, creada para el engaño), pero tampoco pueden confiar ya los unos en los otros. Sin embargo, ésa será su única opción, ya que, aunque Rigg puede ver los rastros del pasado, no puede vislumbrar el horror que les aguarda: una fuerza destructiva con un terrible objetivo está a punto de precipitarse sobre Jardín. Si Rigg, Umbo y Param no consiguen unir sus fuerzas para alterar el pasado no habrá futuro posible.

Opinión: Está bien, muchos recordaréis que Pathfinder me dejó el regusto de encontrarme de nuevo con algo parecido a Las naves de la tierra, y muy alejado de Ender, a pesar de tener en común todos el tema del joven que busca encontrar su destino. Ruinas se mantiene en esta misma esfera, acercándose más a ese retelling de la Biblia que es Las naves de la tierra que a las aventuras del joven soldado. No me cabe ninguna duda de que cualquiera que adore el estilo de Card tendrá en este libro otro motivo más para que le guste, puesto que la complejidad de la trama y la forma en que los secretos van creciendo es justo lo que uno puede esperar de él después de leer gran parte de su bibliografía. Quizá ese es uno de los temas más importantes a la hora de juzgar esta novela, si conoces el estilo del autor y te gusta, porque, como siempre, conforme la saga va avanzando se introducen más conceptos de la mitología cardiana, y sigue la estela de otras continuaciones como la saga de Ender o la de las Sombras donde todo se complica hasta grados insospechados a cada libro que pasa.


En este caso, hablar sobre los personajes es volver a hablar sobre los mismos con los que acabamos la novela de Pathfinder, sin apenas ninguna diferencia. Mucho de lo dicho en aquel caso se aplica sin paliativos en esta, si bien se ve la evolución que cada uno de ellos va a tener. Así, tenemos a la princesita que va a empezar a valorar a los plebeyos, al plebeyo que va a encontrar sentido a su vida y va a dejar de combatir al macho alfa de la manada, al macho alfa que va a cuestionar su propio liderazgo continuamente, y la voz de la razón encarnada en los dos adultos. No hay más, ni se les quiere dar nada más que lo que son. Sí, constantemente veremos los distintos planos de la continuidad temporal en los personajes cuestionada, así como sus filosofías vitales, con las que el lector, sin poder evitarlo, intentará identificarse, solo para darse con un muro perfectamente colocado por Card en cuanto a lo alienígena de la sociedad en la que se han criado. Al mismo tiempo, podrá considerarles humanos,puesto que verá todos los fallos típicos de los humanos, aunque quizá demasiado dados a pontificar sobre sus cuestionamientos filosóficos para el gusto de la mayoría. Con esto no quiero decir que no me guste, simplemente que me resulta muy forzada en muchas ocasiones tanta charla filosófica, muy típica del autor en cualquier caso. En cualquier caso, se trata de personajes que el autor sabe llevar perfectamente, quizá precisamente por parecerse a otros personajes que ya ha tratado.

La trama tampoco se aleja demasiado de cosas que ya hemos visto en Card, es decir, vemos la lucha del grupo por sobrevivir ante un cataclismo, así como el crecimiento de tres jóvenes en direcciones muy distintas. Es interesante, sin embargo, ver el acercamiento a la ecología y al egocentrismo humano que muestra sin pudor en la relación con unas criaturas distintas, así como el estudio que hace de las paradojas temporales. No puedo negar que, a veces, en este último aspecto, se lía demasiado. O por lo menos eso me parece, si bien eso tiene sus detractores, también hay bastante gente a la que le gusta mucho esa forma que tiene Card de que el lector no se encuentre del todo cómodo. Conmigo lo consigue en algunos momentos, en otros simplemente me sumerjo en esas personalidades tan extrañas que tienen los personajes y disfruto de esa distancia. Y lo mismo me pasa con la trama, hay momentos en que resulta excesivamente extraña, pero en otros simplemente disfrutas de que te lo den todo mascado. Porque sin duda esa es una de las características que podemos reconocer en este libro, después de una parte que se acerca a ser incomprensible, uno de los personajes es amable con el lector y le cuenta exactamente lo que ha sucedido y por qué determinados personajes han actuado de esa manera. Y eso... bueno, tiene como punto positivo que, dado lo raros que son los personajes y la trama, facilita al lector seguir el hilo de lo que va sucediendo, por otro lado, trata al lector de tonto, lo que hace que este no tenga buenas vibraciones respecto a la historia de Jardín.

En cuanto al estilo, tengo que decir que me gusta mucho cómo escribe Card, me parece que a pesar de meterse en camisas de once varas con bastante frecuencia, su prosa es divertida y ligera para contraponerse a esa complejidad de conceptos que quiere tratar. Esto me lleva a pensar que busca precisamente usar ese estilo ligero para que sus ideas penetren con más facilidad en la mente del lector. Sin embargo, por lo menos en mi caso, no me imagino leyendo a Card sin leer a otros grandes del género primero, lo que lleva a que ya tenga una pequeña barrera al encontrarme con ideas transmitidas de una manera directa a través de monólogos. No digo que sean malos ni que no cuadren con la personalidad de los protagonistas... simplemente me resultan bastante cargantes (como podéis comprobar por la cantidad de veces que los menciono). Sin embargo, una vez acostumbrado a esa parte del estilo, la historia fluye y las descripciones son lo suficientemente vívidas para poder disfrutarlas. Por otro lado, en cuanto a la edición en castellano tengo que decir que estoy un poco decepcionado. Tiene bastantes erratas, más de las que me gustarían, y partes en que la traducción parece excesivamente literal. A pesar de esto, es una traducción aceptable en los momentos difíciles lo que consigue que, teniendo en cuenta que esos momentos te resuelven cualquier duda que pudieras tener del libro, resulte una lectura agradable.

En definitiva, después de leer Pathfinder no creo que nadie pudiese esperar un cambio muy grande en el estilo, lo que lleva a decir que si lees este libro ya debes esperarte la mayor parte de las cosas que pueden cansar a un lector que no vaya avisado. Por otro lado, no sé si he conseguido dejar claro que el libro me ha gustado, quizá precisamente por no alejarse en exceso de lo que cualquiera podría esperar dentro de la mitología y los mensajes más típicos de Card (por lo menos en sus obras extraterrestres) y estoy convencido de que sus fans disfrutarán muchísimo con este libro.

Impresión general
Puntuaciones
Ciencia: 8
Personajes: 6
Estilo: 7*
Descripciones: 7
Coherencia: 8

*Volvemos a lo de siempre con este autor, si te gustó su saga Las naves de la tierra o te gusta en general el estilo de Card súmale un par de puntos. En caso contrario, puede que en este caso tuvieras que restarle algún punto debido a esos eternos monólogos.

1 comentario:

  1. Uff, pues si dices que no ha cambiado en el estilo... creo que no continuaré con la saga, ya que "Pathfinder" no me hizo "tilin".

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