27 de mayo de 2013

Lola y el chico de al lado

Una noche, esta Hacedora se encontró hablando con la luna llena, escuchando la historia que le contaba...

Título: Lola y el chico de al lado
Título original: Lola and the boy next door
Autora: Stephanie Perkins
Traductora: Laura Ibáñez
Editorial: Plataforma Neo
Sinopsis: Para la diseñadora de moda en ciernes Lola Nolan, las prendas de ropa más llamativas, más brillantes, más divertidas, más salvajes, siempre son las mejores. A pesar de su estilo extravagante, Lola es una hija ejemplar y una buena amiga, y tiene grandes planes para el futuro. Todo en su vida parece bastante perfecto (incluso su guapísimo novio roquero) hasta que los gemelos Bell se mudan de nuevo a la casa de al lado.
Cricket Bell ha vuelto y quiere arreglar los problemas del pasado. Y Lola deberá reconocer sus verdaderos sentimientos hacia él.

Opinión: Como ya sabréis (y si no, os lo digo), Lola y el chico de al lado es un libro autoconclusivo que puede leerse independiente, o leerlo después de Un beso en París para volver a ver a sus protagonistas, que hacen un cameo en este libro; o lo que es lo mismo: una aparición secundaria, pero situándolos después de los acontecimientos vividos en el anterior libro. Lo mismo ocurre en Una canción para ti y Just Listen, aunque en estos dos sucede de una forma más independiente y menos recursiva. De la misma manera, podéis hacer lo que queráis con el orden de lectura, pero os recomiendo que primero leáis la historia de Anna y Étienne y luego la de Lola y Cricket, para que tenga más sentido cronológicamente. Es cierto que también lo digo porque Un beso en París me gustó un poco más que este, pero eso no significa que este no me haya gustado. Solo digo que, comparando, este pierde algo de frescura, aunque os aviso desde ya de los sentimientos encontrados que tengo, pues la historia en sí me ha llegado más lejos de lo que estoy dispuesta a reconocer y, sin embargo, siento que algo no acaba de encajar del todo. A continuación me explayaré en intentar explicar este aspecto.

Lo primero que tengo que decir es que necesito preguntarle a la autora una gran duda existencial que se me ha pasado por la cabeza desde que conocí al «chico de al lado»: ¿Para escribir este libro se inspiró en el videoclip de You belong with me, de Taylor Swift? Porque es en lo único que he podido pensar. ¡Es que es clavado! El detalle de que las ventanas estén la una frente a la otra y sean amigos de la infancia y se comuniquen con mensajes a través de la ventana, que ella se cambie de peinado y de estilo de vestimenta frente al espejo y que actúe con desparpajo, y todo acabe con un baile del instituto... No me digáis que no. Si hasta puedo ver el proceso creativo y el desarrollo en su mente, aunque sea como idea motora que le hizo empezar a escribir. También hay una película (que es anterior) llamada Drive me crazy (que en España se le conoce por, atención, La chica de al lado) que me ha hecho recordar Khardan que tiene sus detallitos comunes, pero que no me lo recuerda tanto. Sin embargo, el videoclip es idéntico. ¡Queremos que Stephanie Perkins vuelva a España! Que la última vez ya la sonsaqué que el padre de Anna estaba basado en Nicholas Sparks... xD El hecho de que sean vecinos y todo lo demás es el aspecto novedoso en el que se basa la novela, pero el esquema es exactamente el mismo que en Un beso en París: pareja adolescente que está destinada a estar junta, algo que sabemos desde el principio, lo cual deja el desenlace como predecible y sin ningún tipo de misterio, pero con múltiples problemas que les impide estarlo. En esta ocasión, la que no está soltera es la chica y quien lo pasará mal será el chico... Aunque eso lo tendremos que intuir por sus apariciones porque la protagonista sigue siendo ella, Lola en este caso. Sin embargo, aunque ya nos resulte conocido el esquema que utiliza, y sepamos cómo va a acabar la historia, el encanto que desprende es que eso nos da exactamente igual. La personalidad y ver cómo lograrán superar los obstáculos y de qué forma es lo que te mantiene enganchado a la historia, sin poder dejar de leer. Y es que el estilo de la autora sigue siendo igual de fresco y cercano que siempre, con muchos diálogos y muchas citas interesantes que sacar.

La verdad es que tengo sentimientos encontrados con la trama. Al margen de que tengo banda sonora propia para esta novela, como ya he dicho, y que las imágenes se me cruzaban de vez en cuando, tengo que decir que me ha dejado un sabor agridulce. El tema del primer amor y de que este sea el amor verdadero (al menos en el caso de estos) es algo que me ha gustado cómo lo ha llevado; sobre todo esa necesidad de querer olvidar y de huir y engañarse a sí misma que tiene al principio con respecto a Cricket. También me ha gustado mucho, y me ha parecido muy verosímil, todo el lío mental que tiene la pobre Lola con respecto a Max y a Cricket, sobre todo conforme va avanzando la novela, incluso la evolución que tiene de sí misma y sobre su madre. Me ha parecido muy realista, la verdad, y entiendo perfectamente todo por lo que pasa Lola. Pero hay algo que no me ha acabado de cuajar del todo. No sabría decir exactamente qué; quizá las apariciones de Anna y Étienne, que me resultan excesivas y muy recursivas. Me esperaba que sus apariciones fueran esporádicas y meramente anecdóticas, pero en realidad tienen mucha más importancia de la que parece, ya que en el fondo son los que arreglan (o la pieza clave para que se arreglen) los apuros más destacables. Con eso de que Anna y Lola son amigas, igual que Étienne y Cricket... No sé. Quizá si no intentaran chupar cámara tanto, el sentimiento hubiera sido otro. Sobre todo porque son super empalagosos y me resultaba de lo más cargante, como si me ensuciaran el buen recuerdo que tenía de ellos en el libro anterior. Pero como ya digo no sé si es por eso, o por otra cosa. Eso es al menos lo único que he conseguido encontrar por el momento. De todas formas, aunque hable de esquemas y repeticiones, tengo que dejar claro que Anna y Lola no tienen nada que ver, ni Cricket y Étienne se parecen en nada tampoco. Es la trama sobre lo que hablo, no sobre los personajes, puesto que ellos son lo mejor de Stephanie Perkins,  y son únicos.

Como decía antes, el personaje de Lola, que es quien resalta más de todo el libro, resulta de lo más interesante. Hay quienes no la comprenden, quienes la rechazan y a quienes directamente les cae mal, pero no es mi caso. Es cierto que sus acciones, decisiones y alguna que otra forma de ver las cosas no las comparto, pero eso no quiere decir que el personaje esté mal construido o deje de ser creíble. No todos tienen que caerte bien y no puedes juzgar la construcción de un personaje en base a cómo te caiga, sino a cómo de verosímil sea. Y yo creo que Lola lo es mucho. ¿Que es una excéntrica? Sí, ¿y? Tiene una manera de ver la vida distinta; para ella el hecho de disfrazarse todos los días y mostrar distintas personas en una sola es su forma de enfrentarse al mundo y de definir su identidad. Que luego otros vean que en lugar de definirla lo que hace es ocultarla y difuminarla es precisamente el contraste de que cada uno ve las cosas de maneras distintas y que hay enfoques que deberían tenerse en cuenta para reflexionar cuánta verdad hay en ello. Y eso es lo que ocurre al final, creo yo, cuando se viste de María Antonieta. Así que, en algunos aspectos, la novela también tiene su carga de búsqueda de la propia identidad, sobre todo si se ve desde el punto de vista que estoy explicando. Por otra parte, otra de las cosas que me han gustado de Lola es que es una romántica empedernida y fantasea incluso más que yo. Y lo "mejor" es que como la novela en sí desborda los mismos sentimientos que ella, y la autora fijo que también, sus fantasías acaban haciéndose realidad justo cuando estás pensando «anda ya, eso no va a pasar, sería demasiado», pero pasa. Por eso pongo lo de mejor entre comillas, porque eso sí que resulta un poquito inverosímil, peeero no vamos a quejarnos porque todo sea muy bonito, ¿no? En especial porque Cricket se merece que todo le vaya bien.

Hablando de lo cual, creo que es el turno de hablar de él, la otra parte de la novela: Cricket Bell, descendiente de Alexander Graham Bell. A este personaje, igual que ocurre con otros en los que el foco de la narradora cae sobre ellos, hay que saber juzgarle por cómo es, en lugar de por cómo le ve la narradora. Es muy fácil caer en la tentación y en la trampa de creerse todo lo que diga esta, en lugar de ver y evaluar por uno mismo las acciones y demostraciones que hace. Todos tenemos una versión de las cosas, ¿por qué no tenerlas en cuenta también y saber distinguir los prejuicios de la verdad? Si lo conseguimos, entonces veremos que Cricket es un personaje sufrido. No solo porque prácticamente no tiene amigos y su vida ha girado siempre en torno a su hermana, quedándose siempre a un lado, sino porque él es la «víctima» de toda esta historia. Lola también tiene su parte de haber sufrido, claro, pero creo que es importante fijarse también en los demás, y no solo en la que solo habla de sí misma. Y digo que lo es precisamente por toda la soledad a la que se ha tenido que enfrentar y todos los sueños rotos que ha experimentado sin que nadie le consolase, puesto que es alguien que se guarda las cosas y se sacrifica por el resto. De esta manera, un niño que tenía la ilusión de crear cosas y de saber que era descendiente de uno de los grandes inventores de la Historia creció hasta convertirse en alguien «amargado» al tener que llevar ese apellido tras descubrir una verdad que le destrozó su ilusión. Eso es otra de las cosas que más me han llamado la atención: cómo se entrelazan en la historia realidad y ficción. Reconozco que no tenía ni idea de todo el lío que hay en el aire de las patentes, ni de la existencia de Elisha Gray, pero me ha resultado curioso cómo utiliza ese detalle para darle trasfondo al personaje. En concreto porque se inventa una historia que justifique ese fondo pero basándose en hechos reales. Lo mismo ocurre con lo del patinaje artístico, los mundiales y las clasificaciones. A fin de cuentas, el libro está basado en el mundo real, y esas cosas no pasan (ni hay una tal Caliope que haya participado con Estados Unidos como equipo).

Para concluir, que esto ya está quedando muy largo, diré que seguiré dándole vueltas a lo del sabor agridulce (quién sabe, quizá es porque en cierta medida me siento bastante identificada con la historia). También destaco de nuevo el estilo de la autora y su frescura al narrar, y la magia que desprende, una vez más, al presentarnos a una pareja adolescente, con un pasado en común esta vez, que intentan definir sus sentimientos y para ello se montan historias con estrellas y chicas que le hablan a la luna. Con esto, que no voy a desarrollar más porque es algo que tenéis que leer, también tengo sentimientos encontrados pues, aunque la historia y la metáfora y todo me parecieron muy bonitas, también me resultaron un poco forzadas puestas en contexto, no sé si me explico. Es como si llevara un ritmo, te acostumbraras a él, al tono y a todo y de repente te lo cambiasen sin más. Así es como me siento. Y, sin embargo, centrándome en otros aspectos, me encuentro con una historia muy cercana y bonita. ¿Entendéis lo que digo de que me tiene confundida Lola y el chico de al lado? Aún así, es una novela que os recomiendo si os gustan este tipo de historias, dado que estos sentimientos encontrados que tengo son cosa de una hacedora un tanto trastocada.

Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 9
Amor: 8.5
Trama: 7.75
Originalidad: 7
Estilo: 8

3 comentarios:

  1. Que ganitas le tengo, no paro de ver buenas reseñas.
    Un beso

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  2. siento tentaciones, pero no hay pasta :P (algo habrá que ahcer)

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  3. Es cierto que el pobre Cricket es el sufridor de la historia... pero en todo momento además. Incluso cuando él se atreve a contarle cómo se siente... es que no es normal xD Lola es un poco demasiado egocéntrica. En cuanto a la edición tengo un par de problemas (aparte de un "hecho" que debería ir sin h) y es el uso de las mayúsculas como recurso. Que sí, está muy bien en Internet, pero en los libros editados para eso tenemos los signos de exclamación.

    En cuanto a Lola y su "punto de vista" me parece que Max no la comprende para nada. Su forma de disfrazarse o de cambiar de forma de vestir constantemetne para reflejar su estado anímico con cosas queha hecho ella en su mayor parte (o ha "convertido" en suyas) me parece una forma muy interesante de expresar la propia personalidad. Por no hablar de la forma que tienen todos de hacerle ver que la auténtica Lola no es la chica seria y que siempre viste igual, sino la que sorprende a todos constantemente.

    No eres la única que ve un poco forzada esa metáfora de las estrellas... simplemente no cuadra para nada. Supongo que era necesario un discurso bonito del chico... pero no me cuadra para nada con Cricket. Es un momento en que se le va por completo el personaje, desde mi punto de vista. Sin embargo, es adorable en cada momento.

    En cuanto a lo de Anna y Etienne, a mí no me ha parecido tan empalagoso, sino una continuación del final de Un beso en París porque ya empezaban a ponerse así. Sin embargo, sí creo que están muy bien introducidos precisamente a través de esa amistad que se establece. Además, no es exacto, yo veo más a Etienne como amigo de ambos que Anna, que pasa un poco de tapadillo, mientras que el otro da consejos a diestro y siniestro a Lola.

    En definitiva, estoy de acuerdo contigo en cuanto al sabor agridulce que te deja la historia tras la anterior. Y tampco soy capaz de situar exactamente dónde surge esa sensación. A pesar de que Lola me caiga mal al principio y luego mejore, no creo que se trate simplemente de eso...

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