11 de octubre de 2012

Azul

Escuchó el hacedor hablar del arte y del color sacrosanto. 


Título: Azul
Autor: Christopher Moore
Traductor: Manuel Mata
Editorial: Minotauro
Páginas: 383
Sinopsis: Es el color del manto de la Virgen María, el intenso pigmento deseado por los artistas, un exquisito tono marcado por el peligro, la aventura e incluso lo sobrenatural. Es AZUL.
En julio de 1890, Vincent van Gogh se dirigió a un campo de maíz y se pegó un tiro. ¿En serio? ¿Qué artista intentaría quitarse la vida en la cima de su carrera y luego andaría más de un kilómetro buscando ayuda? ¿Y qué pintaba en todo esto el hombrecillo retorcido que perseguía a Van Gogh por toda Francia? ¿Y por qué en la última época de su vida el pintor sentía pánico ante la mera visión de un cierto tono de azul?
Éstos son sólo algunos de los enigmas a los que se enfrentarán los amigos de Vincent: el antiguo-panadero-ahora-pintor Lucien Lessard y el bon vivant Henri Toulouse-Lautrec, quienes juran descubrir la verdad acerca de la prematura muerte de Van Gogh, aunque eso suponga descender a los infiernos de todos y cada uno de los burdeles de París.
Oh là là, quelle surprise y zut alors! Una combinación magnifique de intriga, pasión y arte, aderezada con bailarinas de can can, baguettes y el mejor coñac. Azul es otra obra maestra llena de ingenio y sorpresas de la mano del único, el inigualable, Christopher Moore.

Opinión: Este libro es un caso bastante especial. Se encuadra sin ninguna duda dentro del realismo mágico, una idea que es muy común que es permitir la entrada de la fantasía dentro del mundo real. En este caso, de una manera muy lógica, empieza sin mostrarse directamente, para luego sorprendernos con toda la fantasía que acaba añadiendo. Se trata asimismo de una reflexión sobre el arte y la inspiración, sobre la grandeza de la pintura y su efecto sobre los seres humanos y sobre el Amor. Había momentos a lo largo de la novela que me hacían plantearme que mi incapacidad para dibujar sin duda me estaba alejando de una parte importante de la novela. No es cierto, aunque sí lo es que ayuda bastante conocer a los pintores, fácilmente puedes acercarte a los personajes, ficticios, sin conocer a los pintores reales. En el fondo, es una novela acerca de la inspiración, y del efecto que tiene en las personas.

Los personajes son sencillos, y al mismo tiempo terriblemente complicados. No te engañan en ningún momento acerca de sus defectos y sus virtudes, y nos acercamos rápidamente a los protagonistas de una época única de la historia de la pintura: el Impresionismo. Nada más empezar, nos encontraremos con uno de esos momentos históricos que se nos quedarán totalmente enganchados: la muerte de Van Gogh. A partir de ahí, iremos conociendo a cuatro personajes en particular relacionados con el afamado pintor. El primero de ellos, por ser el protagonista de la historia, es Lucien. Este, nos mostrará detalles de su ser parisino y será el que se relacionará y evolucionará a lo largo de la novela. También conoceremos al pequeño Henry Toulouse-Lautrec, un pintor hundido en el demi-monde, o los bajos fondos de la época, donde estaban más o menos metidos todos los artistas. A través de ellos dos iremos conociendo detalles acerca de los distintos artistas del movimiento impresionista. Por otro lado, habrá dos personajes que nos llamarán poderosamente la atención, Juliette y el marchante de colores. La primera por sus tejemanejes, así como por los muchos secretos que se nota que oculta, el segundo por ser actor y parte de la tragedia que se desarrolla en la vida de muchos artistas y por su color azul, un color azul que no es el azul normal, sino el sacre bleu. Estos cuatro personajes nos mostrarán la historia más importante y nos irán desvelando lentamente a través de flashbacks distintos puntos de la historia. Finalmente, no puedo dejar de hacer mención a la familia de Lucien, un par de mujeres realmente especiales que pondrán uno de los toques cómicos de la obra, al ser tan abrumadoramente normales en un mundo plagado de arte. Y es que si por algo van a resaltar todos los artistas que muestra la obra es por lo «excéntricos» que pueden llegar a ser.

La trama es complicada, a partir de la muerte del Maestro, Van Gogh, Lucien empieza a plantearse qué ha podido pasar. La desaparición de una chica y muchos recuerdos de sucesos con pintores poblaran su narración intentando atraernos hacia el azul sagrado. La aparición de un personaje de su pasado así como los sucesos que se van precipitando a partir de entonces, nos llevarán a plantearnos la cordura y la situación en la que se encuentra. Sin embargo, cuando comencemos a conocer mejor a Juliette y a Touluse-Lautrec, iremos descubriendo hilos sueltos que se unirán para formar un tapiz complejísimo donde la fantasía juega un papel fundamental. Lo mejor de esos hilos es que están completamente atados, y siempre con un mimo excepcional. Aunque hay alguna escena que para mí sobra un poco, lo cierto es que sirven para algo siempre y luego cuando sucede aquello que el autor buscaba preparar solo puedes maravillarte ante esas ideas. Lo que no quiere decir que fueran escenas necesarias, pues no le hacen mal al libro, pero al lector le pueden parecer intrascendentes.

En cuanto al estilo, hay que tener en cuenta que nos encontramos ante una especie de novela realista con influencias oníricas y, sobre todo, un matiz de impresionismo que no puede dejar indiferente a nadie. Sinceramente, las descripciones de este libro de las obras y de la propia sociedad francesa merecen estudiarse. También hay que tener en cuenta que la forma de describir los sentimientos pasa del racionalismo al sensualismo con mucha facilidad, cosa que es de agradecer pues se encuadra perfectamente en la temática. La forma que tiene de narrar, «con la cámara al hombro del personaje», ayuda mucho a esto ya que permite que el lector se acerque a la historia y vea los sucesos pero tenga que intentar penetrar en los sentimientos de los personajes, si bien hay veces que los deja demasiado claros. Eso sí, por lo menos a mí me ha costado mucho encontrar ese humor con el que se vende, sino que más bien hay determinados momentos en los que un gag o dos aparecen.

En definitiva, nos encontramos con un libro que no creo que deje a nadie indiferente. Su calidad es interesante, su temática tarda en coger al lector y su forma de narrar con saltos en el tiempo puede llegar a desquiciar a más de uno. Sin embargo, es uno de esos libros que se disfrutan al final, que no pueden considerarse hasta haberlos terminado del todo, e incluso releído para anotar los detalles. Otro punto que también hay que destacar es que se trata de un libro autoconclusivo de historia completamente cerrada, cosa agradable en un mundo de trilogías o sagas.


Impresión general
Puntuaciones
Trama: 8
Personajes: 7
Ambiente: 8
Estilo: 8
Magia: 9

2 comentarios:

  1. No me llama demasiado, pero si es tan bueno... ays, este autor es uno de mis eternos pendientes, ¿has leído más libros suyos? ¿Podrías recomendarme el mejor para empezarle? Porque si empiezo por un libro que habla de la pintura, well xD me interesa el tema, pero tanto no xDD

    Un beso~

    ResponderEliminar
  2. Creo que no he leído nada suyo todavía...

    saludos

    ResponderEliminar