6 de junio de 2012

¡Feliz Cumpleaños Hacedora!

Como viene siendo habitual en el blog, los hacedores no solo se felicitan entre sí, sino que se hacen también regalos. En esta ocasión el cumpleaños es de Bra, nuestra hacedora desaparecida. Vosotros también os habéis dado cuenta, ¿verdad? Estamos bastante preocupados porque no sabemos si se ha perdido por el desierto, si se ha muerto de calor o deshidratación, si se ha enterrado en una duna mientras dormía y no se ha dado cuenta, o si ha huido en busca de chocolate fundido... El caso es que para llamar su atención y felicitarla en este día, le traemos un relato bastante refrescante con el que esperamos dé señales de vida. Con este lobito que tenemos aquí como cebo es un poco difícil, ¿no? Si no lo hace la preocupación debe ser más profunda y seria...

Shaskia

La luz de la luna brilla sobre la piscina. Alrededor, cientos de pequeñas lámparas chinas alumbran una fiesta decadente, llena de borrachos, mimados y ricos jóvenes. En medio de todos ellos, una joven se esfuerza en sonreír ante los chistes subidos de tono de uno de los jóvenes más entonados. Sus ojos brillan como los de un cervatillo que se encuentra frente a un coche, sin saber hacia dónde moverse para evitar el cada vez más inminente asalto a su fortaleza. El vestido que había escogido para esta noche favorece al contrario, mientras que su aliento hediondo y su chulería incitada por el alcohol actuan como inhibidores de cualquier tipo de atracción fatal que pudiera sentir la joven.
El chico, enfervorecido por la cantidad de alcohol ingerida, estaba empujándola contra el brazo del sofá, mientras intentaba pasar el suyo por sus hombros para acercarla y cercarla. Ella sabe que necesita un golpe de efecto, y eso le propina mientras su mano ascendía a unas cumbres vedadas para él. El joven se dobló del dolor como un acordeón, dejándole paso libre hacia la piscina. De un salto, la jovencita se pone en pie y sale, con la dignidad intacta, pero con un paso ligero, cual soldado que considera una retirada táctica, incluso copiando la mirada hacia atrás para asegurarse de que el enemigo se encuentra imposibilitado de seguirte.
Bra, que así llaman a nuestra protagonista, algunas veces con miradas lascivas y otras simplemente porque es el nombre que le gusta, decide dirigirse hacia la piscina, pensando que así por lo menos podría enfriar los ánimos de aquellos que se le acercasen de una manera más sencilla. Un pequeño empujón sería todo lo que necesitaría. Sin embargo, no estaba preparada para lo que vio. Lanzándose desde un helicóptero hacia la piscina, un cuerpo cae como una piedra y levanta olas que empapan a todos aquellos que se encuentran cerca. Algunos ríen, otros se asustan, pero la mayoría simplemente se enfadan ante el destrozo ocasionado a sus ropas.
Bra se acerca al agua, para ver qué era eso, o quién era, o quién había sido, lo que había caído al agua. Entonces, justo cuando agacha la cabeza para observar mejor, sale del agua una mata de pelo rojo que, cual cantante heavy, agita de un lado a otro, rociando de nuevo a todos los que estaban a su alrededor. Incluyendo a la pobre Bra, que acaba completamente calada. Sin embargo, después de colocarse el cabello, el hombre ni siquiera le dirige una mirada. Eso exacerba los ánimos de Bra, que esperaba cuando menos una disculpa, ya que ese vestido era de los mejores que había tenido nunca, un traje de tono morado con dos colgantes que partían del escote decorados con cientos de pequeños diamantes y permitían que la falda colgase del cuello. Desde luego, cuando saqueó el armario de la chica en cuya casa estaba alojada fue el que más le llamó la atención.
Porque sí, estamos hablando de una de esas chicas que se quedan a “cuidar la casa” cuando los verdaderos dueños se van. A veces legalmente, otras no tanto. Este era un caso legal, por suerte, ya que los dueños de la casa en la que se quedaba se encontraban entre los más ricos con los que había tenido la oportunidad de tratar. Había tenido mucho cuidado de mantener todo lo que utilizaba en la mejor de las condiciones y ahora ese desgraciado había arruinado un récord perfecto. La ira la corroía por dentro y decide acercarse para encontrar un modo de hacerle pagar el vestido. Literal y figuradamente.
El hombre apenas va vestido con lo que en otras circunstancias podría haber sido considerado, siendo amables, un taparrabos. Aunque en ese momento era un bañador ajustado. Dejaba al aire su cuerpo atlético y... bueno, ya os podéis hacer una idea de lo que alguien así tenía alrededor en ese momento, ¿verdad? Sí, una nube de moscones femeninos le acechaban como si fuera miel. Algunas, las más atrevidas, acarician sus músculos ligeramente mientras intentan que su mirada se fije en ellas. El hombre simplemente mantiene el rostro inexpresivo, respondiendo con monosílabos a todo lo que le dicen. No parece incómodo, ni cómodo, simplemente era como si una estatua hecha de carne se hubiera parado ahí. Cierto, era una estatua de muy buen ver, pero estatua al fin y al cabo. Su expresión hierática no cambia por ninguna de las insinuaciones vagamente, o completamente, o hirientemente, sexuales que le hacen los moscones. Bra intentaba mientras tanto hacerse un hueco entre la multitud. La mayoría de las chicas la miran como si fuera una piedra que apartar, o un insecto que aplastar, pero ella no iba a permitir que el idiota ese se fuera de rositas. Con un empujón un poco más fuerte que otro, envía a la última de las chicas que le impedía actuar contra el hombretón directamente al agua, con gritos de indignación por parte de la chica y de sus amigas, y risas nada contenidas por parte del resto de la audiencia. Cuando llega a la altura del hombretón, puede observar, desde abajo ya que le saca fácilmente una cabeza y pico, que sus ojos tienen el color del lapislázuli, lo que causa un contraste enorme entre su blanquísima piel y su fogoso cabello.
Pero nada de esto amilana a Bra. Usando un dedo como si fuera una daga, empieza a clavárselo en el brazo, hasta que obtiene su atención. Una atención desdeñosa, pero atención al fin y al cabo. Sin embargo, a pesar de la primera reacción de desdén, sus ojos se iluminan.
¡Printsesa!
Todas las chicas de alrededor se quedan mirando a Bra con ojos envidiosos mientras los brazos del hombretón la rodeaban en un abrazo no muy distinto al que un oso utilizaría para eliminar a un contrincante. Sus huesos crujen ante el entusiasmo del gigantón. Sus pies ni siquiera tocan el suelo. Sus manos solo pueden apoyarse en el abultado pecho del hombre para intentar mantener el poco equilibrio que le quedaba. Clava sus largas uñas, con la esperanza de que eso consiguiera apartarlo aunque fuera momentáneamente. Su rostro se había transformado. De no mostrar ninguna emoción, había pasado a mostrar una felicidad casi extática. Con un brazo apartó al resto de moscones y, todavía sin bajarla, se lleva a Bra echada al hombro cual saco de patatas, que había empezado a dar puñetazos para que la bajase, pero que, al notar que la levanta para echársela al hombro, utiliza una mano para colocarse la falda en una posición más decente.
–¡¡Bájame ahora mismo, especie de neandertal!!
Las mismas risas que antes han acompañado la caída a la piscina, acompañaban, aún menos contenidas la escena que se desarrollaba ante ellos. El hombre parecía no entender las invectivas cada vez más inventivas que Bra empleaba contra él. Con total tranquilidad, como si fuera lo más normal del mundo cargar con una mujer hermosa en el hombro, como si fuera un cavernícola que se lleva a su hembra hacia su cueva, salió de la fiesta. La depositó con cuidado, mientras ella pataleaba e intentaba atinar en alguna de las partes blandas del hombre. Descubrió que no tenía muchas partes que se pudieran considerar blandas. Y que sin embargo sí tenía unos músculos bien definidos en todas partes. Algunos pensamientos tanto oscuros como cálidos se cuelan entre la indignación que siente. Siente cómo el cuero de los asientos le acaricia las piernas. Se fija por primera vez en el coche en el que se encuentra. Se trata de un deportivo de último modelo, con el sillón del conductor puesto en una posición cómoda para su enorme acompañante. El color rojo de cabello estaba claramente reflejado en el rojo del coche. Era, sin duda, un coche que hablaba de emoción y libertad. Aunque en ese momento es una prisión para ella.
Para cuando ha terminado de admirar el coche, su piloto ya está al volante, con un gesto unívoco le indica que se ponga el cinturón y pone en marcha el vehículo. La fuerza de la aceleración clava por un momento a Bra al asiento.
–¡Shaskia! –grita el hombre mientras conduce.
Bra asume que, o bien piensa que ella es esa tal Shaskia o bien él es Shaskia... aunque no cree que sea un nombre que le pegue en exceso. Piensa en si tener una muestra de buena voluntad con su secuestrador. Decide que no. Se mantiene por tanto en silencio. Además, decide que, en cuanto el coche termine su viaje, intentará escapar de sus garras... por atractivas que puedan parecer al moverse con esa suavidad en el volante.
El coche va rapidísimo, prácticamente solo ve sombras moverse a los lados. Todos los árboles eran meras sombras verdes que pasaban a su lado. Cuando por fin se detienen están a una distancia bastante grande. Se encuentran ante una especie de castillo medieval. Como si hubieran cogido una máquina del tiempo, hubieran ido a Transilvania y lo hubieran traído. En mitad de la noche, como están, da auténtico miedo. Un escalofrío recorre la espalda de Bra. Ahora está aún más decidida a escapar de alguien capaz de vivir en semejante lugar.
En cuanto el coche se detiene, Bra se quita el cinturón a toda prisa e intenta saltar del coche cuando una mano enorme la sujeta por el brazo.
Niet.
Sus ojos muestran claramente que está negando su escapada. Con total tranquilidad, sale del coche, y rodea el vehículo. Sujeta a Bra con un brazo y la levanta, como si no pesara más que una pluma. Bra sigue intentando liberarse, y con unos movimientos bruscos consigue caerse momentáneamente y ponerse en pie rápidamente, para salir corriendo. Apenas da unos pasos y “Shaskia” la engancha por la espalda, elevándola de nuevo.
Y la introduce en el castillo. Sin más, sin una palabra de explicación ni nada. A pesar de los gritos, y del daño que tenía que estar haciendo Bra a “Shaskia”, consigue llevarla como si fuera una pluma. Una vez dentro, ve una sala enorme, cubierta de tapices rojos y negros con un escudo bordado. En el escudo, puede verse a un lobo blanco aullando a la luna. Al frente una escalera enorme acaba en un pequeño espacio llano y en la pared, el cuadro más grande que nunca ha visto. En él, una joven, de piel blanca, morena, de ojos verdes, con una sonrisa sencilla y amable, acaricia a un pequeño lobezno blanco.
“Shaskia” hace un gesto hacia el cuadro. Luego hacia ella. Vuelve a señalar al cuadro.
¡Printsesa! Moya zhiznʹ nakhoditsya tvoya
Bra se queda mirándole completamente anonadada. No sabe qué demonios le está diciendo, pero intuye el tono de adoración y de amor con el que el hombre lo dice.
–No soy ella. Yo no soy ella.
Bra empieza a notar el parecido entre la chica de la foto y ella. Es cierto que hay un hueco en su memoria, pero no tan grande. Cuando se gira, ve la puerta cerrada y al hombretón saliendo por una puerta lateral. Le sigue, inmersa por completo en la cualidad irreal de la situación. Cuando le alcanza, está en una habitación dominada por cuadros de la chica, y un pequeño relicario está colocado como si fuera un altar en una repisa. “Shaskia” lo abre y saca un pequeño colgante. Por el cuidado con el que lo manipula, Bra se da cuenta de que debe ser importante para él. Le hace darse la vuelta, y, con un cuidado extremo se lo coloca antes de que ella pueda quejarse. Es un intrincado trabajo, con un retrato de la joven en el interior, rodeado de flores cuyo centro son pequeños zafiros y peces cuyos ojos son rubíes. En cuanto roza su piel, un montón de imágenes pasan por sus ojos. Recuerdos, porque ahora los reconoce, de una infancia robada. Juegos con pequeños lobos en frías montañas. Un rostro amable enmarcado por un cabello del color del fuego, cercanía, un beso ligero, tierno. El temor ante los hombres que la perseguían. Un barco que la aleja de su familia. Y, finalmente, la oscuridad. Al abrir los ojos, una frase le viene a los labios.
Ya pomnyu.

5 comentarios:

  1. Muchísimas felicidades Bra!!!
    Que cumplas muchos más, y a ver si apareces, que tus compañeras se estan preocupando jejeje
    Un besote!

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  2. ¡Gracias! Me ha hecho mucha ilusión >//< Creo que lo que más espero con ansias el día de mi cumpleaños es vuestro relato. Siempre me hace reír y pensar que no es tan malo cumplir años jajaja.
    No creo que nadie más se haya dado cuenta a parte de mis dos hacedores. La culpa es de una duna llena de apuntes, trabajos y un poquito de desilusión, todo sea dicho. Pero bueno,si el lobito me mira así...no puedo ignorarlo. Es carita de gato con botas pero en versión canina xD

    Me ha encantado el relato. Y me ha sacado una sonrisa y un suspiro. ¡Pero me ha dejado con ganas de más! ;_;
    Bra empieza a tener una cierta manía con los cervatillos xD un día le saldrán cuernecillos y todo.
    Me encanta los juegos de palabras que utiliza tan a menudo, me parecen una seña de identidad muy chula
    Es tan de novela romántica: el lenguaje, las descripciones, las situaciones... Veo futuro como novelista de romántica. Es una sensación con la que siempre me quedo después de leer alguno de vuestros relatos cumpleañeros o las novelas que empezasteis (las cuales estoy deseando saber cómo van)
    Me encantan las escenas de la piscina, tanto la salida del agua al estilo de una estrella de rock como el bañado pasado por agua de la indignada muchacha
    Lo del castillo que parecía sacado de Transilvania me ha hecho mucha gracia porque precisamente estoy ahora con Drácula para mi segundo artículo de literatura comparada. Parece que me leyeseis el pensamiento jajaja.
    Resulta cómico ver a los dos personajes tan diferentes interactuando, una tan pequeña y el otro enorme cargándola cual saco de papas mientras la otra intenta escapar
    Me ha costado pillar el segundo parlamento en ruso, no había manera de encontrar que era “zhizn” Pero hoy he aprendido algo más de ruso. Soy un año más vieja, y una palabra más sabia.
    Y cierto tweet de esta tarde sobre alguien que iba a morir por ciertos finales que hace...pues era un tweet profético xD ¿Cómo puede dejar con tanta incertidumbre? ¿Qué más ocurre? ¿Qué ha ocurrido antes para que pase esto? ¡Yo quiero saber!

    Me ha gustado mucho, en serio, muchas gracias ^^ Siento no dar más señales de vida T.T pero este curso está siendo agobiante y en muchos aspectos decepcionante. ¡Lo siento mucho! ¡Volveré! ¡Lo prometo! >.<

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  3. Muchas felicidades, aunque con retraso, pero mas vale tarde que nunca!!
    Un saludo

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  4. ¡¡Muchas felicidades Bra!! Que te regalen muchas lecturas

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  5. Con retraso, pero.... Muchas felicidades Bra!!!! ^____^

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