20 de septiembre de 2011

Sabrina: 1 - El mundo: 0

La Fuerza... está en ti.

Título: Sabrina 1 - El mundo: 0
Autora: Rebeca Rus
Editorial: Esencia
ISBN: 9788408075134
Páginas: 528
Sinopsis: Sabrina tiene veintiséis años, es alocada, irresponsable y con tendencia a meterse en líos. Su trabajo como creativa júnior en una agencia de publicidad no le da más que para compartir un piso caótico con dos amigas, paliar su afán consumista en Zara y llegar a fin de mes en números rojos.
No obstante, Sabrina ha decidido convertirse en la mejor publicista de España. Así que, por primera vez en su vida va a dejar el messenger, las intrigas de oficina y los escaqueos para trabajar por esa meta. Lo que Sabrina no se espera es que dentro de su cabeza haya verdadero talento, y mucho menos que la persona que va a ayudarla a descubrirlo sea quien es.

Opinión: Me he llevado una doble sorpresa con este libro, pero quizá se deba a que, sencillamente, soy tonta. En primer lugar no sabía que la escritora era española, y en segundo que la historia se desarrolla en Madrid (sí, como si las Torres Kio de la portada no fueran suficiente pista...). Así que sabiendo que es producto nacional me ha animado y entusiasmado encontrar una obra tan fresca y divertida, con un tono juvenil, muy chick-lit, en el que, además, te desvela los secretos del mundo de la publicidad (que tendremos que creer, pues la autora se dedica a ello). Sin embargo, debería haberlo leído hace unos años, cuando salió y me lo recomendaron, porque ahora me pilla un poco desinformada. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que el libro, demostrando su origen español, habla y critica a los programas del corazón y claro, no sé si es que soy yo la que está desfasada (no veo esos programas desde hace años) o es el libro en sí el que lo está por la desaparición de ciertos programas y personajes televisivos. Lo mismo que cuando Sabrina se pone a recordar programas de su infancia como La bola de cristal, que no sé qué es, pero que es ochentero total. Esto puede que tenga su pase, pues Sabrina tiene ya veintiséis años y es cierto que para ella tiene sentido, pero aún así.

La protagonista de esta historia es a su vez nuestra narradora en primera persona del presente, con un tono y estilo ligero por lo juvenil y fácil que es leerlo. Pero a mí me ha ocurrido algo extraño con este libro. Como ya digo es ligero, fresco y juvenil, en el uso del lenguaje, pero he tardado más tiempo del esperado en terminármelo. ¿Por qué? No me ha quedado del todo claro, pero lo he reflexionado y creo que pueden deberse a varios motivos: que no haya grandes diálogos y todo sea narración continua (y ligera por el vocabulario, pero narración al fin y al cabo), que, a pesar de ser chick-lit, la historia de amor brilla bastante por su ausencia y todo se centra básicamente en su trabajo, o que los personajes secundarios no me transmitían ningún tipo de carisma. Me he entretenido mucho con las aventuras y desventuras de Sabrina en el mundo de la publicidad, pero es que son 500 páginas contándote únicamente eso. Álex me parece un personaje de relleno que podría haber dado más juego si no llega a ser tan buenazo (oye, que si está libre me lo pido yo, ¿eh? ¿Dónde puedo encontrarle?). Cuando conoce a sus padres yo iba más por la madre y por un robo de ideas, pero me equivoqué de pleno. Sabrina se queja mucho de que está gafada, pero seré yo que lo estoy aún más o que soy así de cínica, pero se me ocurren muchas cosas peores y putadas más grandes que poder hacerle para que espabile, pues realmente ese es el objetivo de la novela.

Sabrina es un personaje inmaduro, desastre e infantil. Se queja de todo lo que le ocurre, cuando en realidad todo se lo ha ganado a pulso. Su único interés en la vida es vivir la vida padre y estar todas las noches de juerga, ligando, bebiendo y fumando. En el trabajo no da palo al agua porque es una vaga redomada, y sin embargo, ahí sigue tan pancha. Siendo así es normal que uno de sus jefes esté siempre descontento con su actitud y la tache de, literalmente, «una puta vaga». Comparte piso también con dos chicas, cada cual más rara que la anterior: Ana y Candela. La primera es una chica que no tiene sentido de la moda, pero que se compra cualquier cosa que aparezca en la Vogue y lo conjunta al azar; la segunda... es una maruja sin precedentes, y eso que es la más joven y aún estudia en la universidad. Y no solo eso... sino que está completamente ida y se inventa mil y una burradas para ser el centro de atención. Y lo que es peor; lo consigue. Estas tres son un peligro cuando están juntas. La casa cobra vida propia por la cantidad de mierda que ha acumulado con el paso del tiempo (las tres son un desastre y ninguna ha visto una fregona en su vida) y aún es todo un misterio cómo es posible que sigan vivas y la casa no se las haya comido. Qué asco.

Pero, gracias a Dios, las cosas van a cambiar en la mente de Sabrina. Algo se ha activado por fin y le ha inculcado la idea de que debe cambiar, aunque sea poco a poco, aunque sea a paso tortuga (o cangrejo, porque reincide unas cuantas veces) y por una vez se compromete de lleno al trabajo (limpiar es otra historia y pertenece a un universo alternativo que... decide optar por ni siquiera visitar). Y convirtiéndose por fin en una adulta hecha y derecha (un poco torcida en realidad, pero bueno) aprenderá lo dura que es realmente la vida laboral, y también lo satisfactoria que puede llegar a ser. Y, como dice la sinopsis, alguien le ayudará a darse cuenta de ello; alguien con muy buen criterio y fiable en estas cosas. Alguien ciertamente predecible. Lo que me da pie a hablar a continuación sobre la "historia" de amor de la novela.

No sé muy bien por dónde empezar porque, como ya he dicho antes, dicha historia es más bien inexistente. Yo me esperaba que fuera descubriendo cosas a mitad del libro para poder llevar un mejor ritmo y equilibrio de los acontecimientos, pero todo sucede al final. De Álex ya lo he dicho todo, y creo que es uno de los errores más grandes del libro. Podría haber dado mucho más juego, pero claro, dejaría de ser un tipo bueno (pero tendría más protagonismo y... bueno, luego podría arrepentirse y darse cuenta de que en realidad se ha portado mal y que Sabrina es lo más). Con respecto al otro (no diré quién es, pero es obvio) tarda demasiado. Se va viendo a la legua desde casi el principio y tener que llegar al final para verlo por fin es un suplicio. Si hubiera actuado antes este personaje y esta relación, quizá el libro no me hubiera costado tanto porque me habría enganchado de todas todas, sin posibilidad de despegarme de él.

Pero, en definitiva, el libro está bien narrado, de una forma ligera y divertida. Muy madrileña y muy española; si sois las dos cosas posiblemente os sintáis identificados con lo que habla. No sé si todas las alusiones que hace a lugares de Madrid son reales (no me muevo mucho por la capital) pero aún así son fácilmente visibles e identificables como cualquier lugar de España (eso sí, no entiendo lo de Badajoz).
Si sentís curiosidad por el mundo de la publicidad, este libro puede ser una guía bastante original con la que os enteraréis bastante del tema. Además, este libro, aunque se puede leer independiente, cuenta con una segunda parte: Sabrina contra el imperio del zapping que, ciertamente, me han entrado ganas de leer ahora que la base romántica ya se ha asentado y Sabrina parece haber madurado... ¿o no?

Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 6.5
Amor: 5.5
Estilo: 8.75
Trama: 7.75
Publicidad: 9

2 comentarios:

  1. Me encanta el género chick lit y la serie de Sabrina la tengo en mi lista de pendientes, creo que este me gustará porque trabaja en publicidad y es un tema que me gusta

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  2. como que no conoces la bola de cristal??? qué delito!!!! ponte ahora mismo a buscar videos del youtube de la bruja averia y de alaska presentando o cantando la cancion de entrada... pero ya!!

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