16 de julio de 2011

Impulso e iniciativa Cap 1-4

En este trozo comienza el verdadero "qué pasaría si..." mostrándonos un comportamiento insólito por parte de Darcy. Y también conseguimos terminar el capítulo 1 al completo. Recordad que después traduciremos otro capítulo 1 de otra historia, y luego vosotros decidiréis cuál de todas las que hagamos, continuamos en su totalidad. 

Traducido por: Khardan
Editado por: Alexia



Una semana después de la partida del regimiento de Meryton, el buen humor normal y la alegría que habían desaparecido de Longbourn con la despedida de los oficiales empezaron a reaparecer. El descontento de Kitty y la señora Bennet se había calmado, las familias que se habían ido a la ciudad para el invierno volvieron, y las oportunidades de mostrar la moda de verano fueron frecuentes.
Elizabeth esperaba con placer su viaje a los Lagos con los Gardiners, y si hubiera podido incluir a Jane en los planes, todo hubiera sido perfecto.
La señora Bennet estaba distraída pues su espíritu quejumbroso se había abierto de nuevo a la agitación de la esperanza, debido a una novedad, que empezaba a circular por aquel entonces. La ama de llaves había recibido órdenes de prepararse para la llegada d esu señor, quien llegaría en un día o dos. La señora Bennet estaba comiéndose los muñones. Miraba a Jane, y sonreía, o agitaba la cabeza, repentinamente.
Elizabeth no sabía qué pensar de las noticias, pero se encontró con su mente viajando a los eventos en Kent y preguntándose qué rol habría tenido el señor Darcy en el retorno de su amigo a Hertfordshire. ¿Habría reconsiderado su interferencia, o quizá incluso tomar pasos para revertirla, dada la información que le había dado acerca del estado de los sentimientos de Jane? Había estudiado cada frase de su carta, y sus sentimientos hacia el escritor variaban completamente a cada momento. Cuando recordaba cómo se había dirigido a ella, se llenaba de indignación; pero cuando consideraba cuán injustamente le había condenado y censurado, su ira se volvía en su contra, y sus sentimientos decepcionados se convertían en el objeto de su compasión. Su afecto atraía gratitud, su carácter general, respeto; pero no podía aprobarle. Ni podía por el momento arrepentirse de su rechazo, o sentir la más mínima inclinación a volver a verle. Y sin embargo, si fuera el instrumento que reuniera a Bingley y Jane, tal esfuerzo no podría sino ser recompensado con un incremento de su cariño. Pero cuando pensaba que dicho esfuerzo no hubiese sido requerido si no hubiese interferido en un primer momento, sus pensamientos se volvían hacia el resentimiento.
No consideraba probable volver a encontrárselo, excepto tal vez de pasada, si Jane y Bingley fueran tan afortunados como para arreglar su relación y casarse. No podía sino imaginar que él la evitaría diligentemente después de su comportamiento en Hunsford, y así no consideraba la posibilidad de que pudiera acompañar nuevamente a su amigo a Netherfield. Fue con la más grande de las sorpresas y agitaciones que escuchó las noticias de Kitty acerca de que Bingley iba hacia Longbourn a presentar sus respetos, acompañado por ningún otro sino el señor Darcy.
Al oír estas noticias, Jane miró a Elizabeth con sorpresa y preocupación, sintiendo la extrañeza que debía embargar a su hermana al verle por primera vez desde que recibiera su carta explicatoria. Ambas hermanas estaban suficientemente incómodas. Cada una se preocupaba por la otra, y por sí mismas. Elizabeth se sentó intencionalmente a trabajar, luchando por mostrarse serena, y buscando una idea acerca de cómo manejar el cercano encuentro. No se atrevía a levantar la vista, hasta que su ansiosa curiosidad la llevó al rostro de su hermana, mientras el sirviente se acercaba a la puerta. Jane estaba más pálida de lo habitual, pero más calmada de lo que Elizabeth había esperado. Al aparecer los caballeros, su color se incrementó; aunque les recibió con serenidad tolerable, y con la propiedad igualmente libre de cualquier síntoma de resentimiento o cualquier innecesaria complacencia.
Elizabeth habló tan poco como la educación le permitió, y volvió a sentarse a trabajar con una ansiedad que pocas veces la dominaba. Solo aventuró una mirada a Darcy, y se sintió más que sorprendida de verle internarse en una conversación con su madre, preguntándole muy educadamente acerca de su salud y de los eventos recientes en Longbourn. Su madre, sorprendida y halagada por esta inesperada atención, le recibió con un grado de cercanía que avergonzó a su hija. Aunque Elizabeth apenas se atrevió a levantar la vista de nuevo, siguió con gran ansiedad su movimiento por la habitación hasta el punto de no darse cuenta del acercamiento de Bingley a Jane. Nuevamente la sorprendió acercándose a Mary con el tema de la música, mencionando que su hermana había empezado recientemente a aprender una pieza de Mozart que recordaba haber oído a Mary tocar la última vez que se había encontrado en Hertfordshire, y sacando una amable comparación entre la devoción a la práctica de las dos jóvenes. Mary, suficientemente sorprendida como para ser incapaz de preparar un discurso de moralidad apropiado a la situación, fue llevada al extremo de responder realmente al tema tratado, e incluso consiguió hacer un comentario inteligente acerca de la música de Mozart.
El asombro de Elizabeth era extremo; y continuamente se repetía a sí misma: «¿Por qué está tan cambiado? ¿De dónde procede este cambio? No puede ser por mí, no puede ser por mi bien que sus modales se han suavizado de tal manera. Mis reproches en Hunsford no han podido obrar tal cambio».
Su corazón estaba acelerado con la aprensión de que pudiera acercársele, y no sabía cómo mirarle o comportarse cuando él, como temía, se sentase a su lado y se dirigiese a ella directamente.
─Señorita Bennet, es un placer volver a verla ─dijo, con una voz que quizá no era tan calma como pudiera haber sido, pero cuya educación no podía ser negada.
Difícilmente sabía como responder.
─Es gratamente bienvenido de nuevo en Hertfordshire, señor. Espero que encuentre agradable esta época del año ─Reuniendo todo el coraje que podía, se forzó a mirarle, y sintió una ligera sorpresa cuando sus ojos se encontraron. Bajo la amabilidad impresa en su rostro, podía ver que estaba tan nervioso como ella ante este encuentro, y resolvió cuando menos mostrarle que podía responder civilizadamente.
─Sí, es un cambio altamente refrescante de los aires de Londres. Debo confesar que prefiero el campo a la ciudad, pero nunca tanto como durante el calor del verano ─Darcy maldijo para sus adentros su incapacidad de entablar una conversación inteligente en esas circunstancias. Lo había hecho bastante bien, pensaba, con su familia, pero aquellos eran comentarios que había preparado cuidadosamente y utilizado como se utiliza un guión.
─No puedo decir que haya pasado ningún periodo de tiempo significante en la ciudad durante el verano, pero ciertamente disfruto de los paseos y los paisajes veraniegos ─dijo, deseando retractarse de sus palabras al darse cuenta de que su referencia a los paseos podía ser considerada una referencia a su tiempo en Rosings. Buscó desesperadamente un tema más neutral de conversación, y se dio cuenta divertida que ya estaban hablando del más seguro de los temas, el tiempo.
Aliviado al ver su sonrisa, continuó.
─Sí, recuerdo que es usted una gran caminante, señorita Bennet. Puedo imaginarme que hay muchos caminos placenteros que encontrar, aunque ciertamente cada estación presenta sus encantos únicos.
Los aspectos divertidos de su complicada conversación empezaron a superar su ansiedad, y dijo astutamente:
─Sí, tendría que decir, después de reflexionarlo, señor, que el verano es sin duda una de mis cuatro estaciones favoritas.
Dejó escapar una asombrada carcajada, que rápidamente cubrió con sus dedos enguantados.
─Siempre es refrescante hablar con una joven de tan decididas preferencias.
Esta vez cuando sus ojos se encontraron fue con un distintivo sentimiento de alivio, pues habían negociado un difícil peaje y establecido que podían mantener una conversación sin lanzarse ácidos insultos y acusaciones entre sí. Estaba contenta por ello, pues ciertamente Bingley y Jane no hubieran tenido ninguna posibilidad si ella Darcy estuvieran en perpetuo conflicto.
Se sentaron brevemente en silencio, al principio armonioso, pero que se fue haciendo incómodo con el paso de los minutos, hasta que Elizabeth tomó para sí el romperlo preguntando si las hermanas del señor Bingley les habían acompañado a Netherfield.
─Creo que planean unirse a nosotros dentro de unos días, aunque hay una persona actualmente acompañándonos que desearía particularmente conoceros. ¿Me permitiríais, o es demasiado atrevido por mi parte, presentaros a mi hermana durante nuestra estadía en Netherfield?
La sorpresa de tal petición fue grande, pero, aunque gratificante fuera saber que su resentimiento no le había hecho pensar mal de ella, añadía un grado de intimidad a su encuentro al que Elizabeth aún no se sentía preparada para acomodarse. Una cosa era mantenerse lo suficientemente educados como para permitir el trato social necesario, pero otra completamente distinta aumentar sus conexiones. No estaba nada segura de cómo se sentía hacia tal plan, o lo que realmente quería decir él con eso. Sin embargo, no podía ver ningún motivo razonable para objetar a tal presentación, y pensando que más contacto entre Longbourn y Netherfield no podría sino mejorar las posibilidades de Jane con Bingley, dijo:
─Sería un honor conocerla, si así lo desea. Espero que la señorita Darcy esté disfrutando su visita a Hertfordshire.
─Creo que así es, aunque no ha tenido mucho tiempo para formarse una opinión. No ha salido lejos de Netherfield, pero ahora que he sido informado de la salida de la milicia de Meryton, me sentiré más libre para sacarla ─Darcy había notado su breve reticencia antes de aceptar la presentación y, aunque decepcionado por ello, se recordó a la fuerza que este nuevo comienzo tenía que avanzar lentamente y con mucho cuidado, si iba a conseguir alguna posibilidad de éxito, y sabe Dios que quería tener éxito. Había conseguido mantener alguna reserva acerca de esa intención hasta el momento en que entró en la habitación y la vio, con sus bellos ojos bajados y sus mejillas cubiertas de rosado sonrojo, y casi inmediatamente estaba más perdido que nunca, y preparado para hacer cualquier cosa, con tal de conquistar su afecto.
─Sí, la marcha de la milicia fue un alivio para mí también ─Se preguntó si oiría el mensaje subrepticio de que creía sus palabras sobre Wickham─. Ojalá pudiera decir que todos en mi familia concuerdan con ese sentimiento.
Elizabeth se tomó un momento para observar a su hermana inmersa profundamente en la conversación con Bingley, cuyo rostro mostraba tal placer y felicidad que estaba claro que su corazón seguía siendo tan suyo como siempre. Se preguntó cómo se sentiría el caballero a su lado respecto al desarrollo en ese sentido, y si apoyaría los deseos de Bingley en esta ocasión, o nuevamente trataría de minar la pareja.
─¿Cuánto pensáis prolongar vuestra estancia en Netherfield? ─preguntó, para después darse cuenta de que tal cuestión podía ser fácilmente malinterpretada.
─Tanto como sea necesario ─respondió reflexivamente Darcy con sus verdaderos pensamientos, percatándose hasta qué punto dicha respuesta le exponía y podía enemistarla. Maldiciendo de nuevo su falta de pensamiento coherente cuando se enfrentaba a Elizabeth Bennet, observó agónicamente su reacción, y se preparó para eliminar el daño─. Es decir, Bingley desea quedarse, uhm, probablemente todo el verano, pero hay un número de factores que tiene que tomar en consideración, y mis planes no están completamente fijados.
El efecto de sus palabras en Elizabeth fue confuso; sintió una combinación de extraña excitación con una cierta desconfianza, preguntándose si podía en algún caso implicar lo que ella pensaba, o si había malinterpretado sus palabras. Era imposible olvidar su última conversación: «Debes permitirme mostrarte cuán ardientemente te admiro y te amo». Lejos estaba ella de ser insensible al halago del afecto de tal hombre, y la consideración que su cariño por ella pudiera ser lo suficientemente grande como para superar el natural resentimiento que debía sentir por su comportamiento en Hunsford no podría sino inspirar una cierta gratitud por su parte, sin importar cuán distinta pudiese sentir su respuesta hacia él. Tal vez estaba viendo demasiado en unas pocas y simples palabras, y sin saber cómo responder, eventualmente concluyó que lo más sabio era evitar cualquier reconocimiento de posibles significados. Afortunadamente, una distracción apropiada le vino a la mente.
─He tenido la buena fortuna de ser invitada para acompañar a mi tía y a mi tío de Londres en un viaje por los Lagos este verano.
─Eso suena a una placentera perspectiva. Los Lagos son muy hermosos. Imagino que los disfrutará mucho.
─¿Los ha visitado usted, entonces, señor Darcy?
─Sin duda, he tenido la fortuna de hacer el viaje dos veces; una de joven, y otra hace diez años en compañía de mi difunto padre. Es, por supuesto, un viaje mucho más corto desde Derbyshire que desde aquí, así que fue un reto menor. El paisaje es casi tan sublime como todos dicen. Recuerdo de mi primer viaje que mi madre estuvo especialmente conmovida por las vistas; era una apasionada amante de la naturaleza en sus manifestaciones más salvajes. Aún era un poco joven para percatarme de ello.
─Y cuando fue mayor, ¿qué pensó usted entonces?
─Para mi segundo viaje, era mucho más capaz de apreciar la belleza por mí mismo, pero quizá menos predispuesto a disfrutarlas, ya que el viaje era difícil para mi padre. Le trajo recuerdos de la felicidad de mi madre en el área.
─Debió estar bastante enamorado de ella ─dijo, conmovida por el carácter personal de sus recuerdos.
Pasó un momento antes de que Darcy hablara.
─Sí, su afecto era ejemplar.
¿Cómo había permitido que su discusión tocase temas tan privados? La ansiedad de Elizabeth retornó con toda su fuerza. Renovó fieramente su atención a la costura, con el poco sorprendente resultado de que su aguja pronto encontró su camino hacia su dedo.
Con una enmascarada exclamación de dolor y vergüenza, alzó el dedo herido a sus labios, completamente ignorante del efecto que ese simple gesto podía tener en Darcy.
─¿Cuándo comienza vuestro viaje? ─preguntó, tratando desesperadamente de alejar su atención de sus labios.
─Nos marchamos a finales de junio ─respondió, aliviada de volver a terrenos seguros.
«Casi tres semanas, entonces. Suficiente para comenzar, si todo va bien».
Los caballeros pronto se levantaron para marcharse, y la señora Bennet, consciente de su intencionada educación, les invitó a cenar en Longbourn algunos días después.
─Aún me debe una visita, señor Bingley ─añadió─, de cuando se fue a la ciudad el invierno pasado, pues prometió tomar una cena familiar con nosotros, tan pronto volviese. No lo he olvidado, como puede ver; y le aseguro que me sentí muy decepcionada de que no volviera y mantuviese su palabra.
Bingley pareció un poco molesto por esta reflexión, y dijo algo de sus preocupaciones, de haber estado ocupado con negocios. Entonces se marcharon, dejando a la señora Bennet libre para diseccionar cada palabra de Bingley dicha durante el transcurso de la tarde. Estaba muy feliz de cómo las cosas estaban saliendo, e hizo muchas felices predicciones de su futuro con Jane. Elizabeth demasiado inmersa en sus propios pensamientos como para salir al rescate de Jane, apenas escuchaba hasta que oyó el nombre de Darcy.
─Lo que yo quiero saber ─djo Kitty, moviendo su cabeza con una carcajada─, es quien es ese agradable y educado hombre que se parecía tanto al señor Darcy. ¿Qué puede haber causado semejante cambio?
─Tal vez ha estudiado los errores de su comportamiento pasado, y busca mejorar ─respondió Mary, quien claramente había sido cautivada por su recuerdo de sus habilidades musicales─. Deberíamos admirar tales intentos cuando son guiados por la razón, y observarle como ejemplo que todos deberíamos intentar seguir.

[Final del capítulo 1]

8 comentarios:

  1. Ains, ha estado bien el primer capítulo, pero he de reconocer que esta última parte me ha hecho darme cuenta de que leer algo que pueda ocurrir paralelo a la historia original no me importa en absoluto, es más, me encanta, pero que la trama se desvíe de la original...pues ya no tanto, la verdad >__<

    A ver el primer capítulo del siguiente fic cómo es ^_^

    Besitos chicos!!

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  2. Me encanta este supuesto de que pasa si...

    Espero que continuen con la traducción de este libro.

    Gracias por su trabajo!!

    Bye!

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  3. Hola
    te escribo para agradecerte por el tiempo que te haz tomado para realizar la traducción, pero también quisiera pedirte que continúes con la historia .... quede muy metida en la historia y me gustaría saber como termina o continua. Muchas Gracias
    Karina - Chile

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  4. Hola!

    me encantó! hacen un excelente trabajo^^

    porfa, continuenla, plisss xD

    sam.

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  5. Hola!!. me encanta. soy fan de orgullo y prejuicio y me he leído todo lo que encuentro que tenga relación con ese libro. espero que continúen con las traducciones para los que somos terribles con el ingles y los libros en este idioma son inaccesibles, podamos seguir disfrutando. gracias

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  6. Que terrible esto de poder leer solo el primer capitulo.. Espero que se apiaden de nosotros y publiquen mas capitulos para quienes nos devoramos todo lo que tenga que ver con orgullo y prejuicio
    saludos
    y gracias
    katy chile

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  7. Me encanta la historia, me hace suspirar. Y la traduccion es muy buena!! Muchas gracias por sus esfuerzos!!
    Espero con ansias poder leer mas de estos capitulos.

    Saludos!!

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  8. una traduccion estupenda...., por favor seguid, que yá estoy enganchada

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