1 de julio de 2011

Impulso e iniciativa Cap 1-3

En la conversación que tiene Darcy con su primo, este le hace ver cuán equivocado está y lo mal amigo que es. ¿Hará Darcy algo al respecto? ¿Y Georgiana se enterará de qué es lo que le sucede a su hermano? Seguimos con el capítulo 1, que es bastante largo.

Traducido por: Khardan
Editado por: Alexia

Georgiana esperaba ansiosa la llegada del coronel a la sala del desayuno la mañana siguiente, esperanzada con que tuviera algún tipo de información para ella. Cuando finalmente apareció, apenas le dejó sentarse antes de empezar su interrogatorio.
─¿Te contó algo?
─Buenos días para ti también, Georgiana. Por favor, necesito algo de sostén antes de enfrentarme a conversaciones difíciles. Y te aconsejaría que no hablases con tu hermano esta mañana. Debería tener un infernal dolor de cabeza cuando consiga levantarse.
─En realidad, ya hace bastante que se ha levantado y ya se ha marchado.
La miró sorprendido.
─¿Dónde puede haber ido a estas horas de la mañana?
Georgiana se encogió de hombros.
─A ver a Bingley, por lo visto. Le dije que era un poco pronto para visitas sociales, y dijo que más bien era bastante tarde, sea lo que sea que eso significa a las siete de la mañana.
─A ver a Bingley, ¿eh? Bien por él. Tal vez aún hay esperanza para el chico después de todo.
Georgiana suspiró dramáticamente.
─¿Tú también vas a ser misterioso?
El coronel rió.
─Eso me temo, cariño. Conseguí que hablara, pero creo que lo que me contó es confidencial. Vas a tener que confiar en tu viejo primo Richard para hacerse cargo de esto esta vez, por lo menos tanto como me permita ayudarle tu hermano.
─Odio cuando me tratas como si aún tuviera solo once años ─dijo con el ceño fruncido─. Puedes ser peor que William cuando te pones a ello.
─¿Peor que William, cómo? ─preguntó Darcy desde la puerta.
Georgiana saltó.
─¿Ya estás de vuelta? ¿No estaba en casa?
─Oh, estaba allí, seguro. Lo que tenía que contarle no tardó mucho ─dijo sombríamente Darcy con una larga mirada de reojo a su primo.
─Me imagino que incluso Bingley tiene poco que decir tan pronto por la mañana. 
─Si tú lo dices... ¿No tienes algo que hacer en la ciudad hoy, Fitzwilliam? O mejor aún, ¿algo que te lleve muy lejos?
─¡William! ─gritó Georgiana.
El coronel le dio unas palmaditas en la mano.
─No te preocupes, cariño. Así es como tu hermano y yo mantenemos nuestra amistad, ahora que somos demasiado viejos para pelearnos con los puños.
─Habla por ti, primo. Dado cómo me siento esta mañana, deberías sentirte afortunado de que no sean las pistolas al amanecer.
─Te dije que estaría cascarrabias, ¿o no? ─preguntó el coronel a Georgiana─. No importa, sé cuándo retirarme. Es una de las otras cosas que nos enseñan en el ejército. 
Paseó la mirada de su hermano al coronel.
─¿Volverás para la cena?
─Espero que tendré que cenar con el General Mayor, aunque la misma idea es capaz de hacerme perder el apetito. Debería estar de vuelta por la noche.
─Si vives para entonces ─gruñó Darcy.
El coronel Fitzwilliam sonrío beatíficamente.
─Me alegro de saber que te sientes mejor, Darcy.
Cuando se marchó, Georgiana preguntó a Darcy:
─¿A qué venía eso?
La miró de reojo. Lo último que necesitaba era una pelea con su hermana, ya que parecía ser la única persona que pensaba que tenía cualidades que le redimían, ahora que Bingley se había unido al coronel y a Elizabeth en las filas de aquellos que estaban molestos con él.
─Pregúntamelo de nuevo cuando seas mayor, digamos, cuando haya nacido tu primer nieto.
─William, estoy preocupada por ti ─le dijo suavemente.
Su amabilidad era más de lo que él podía soportar.
─Aprecio tu preocupación, pero no tienes que hacerlo. Si me disculpas, tengo varios asuntos de los que ocuparme.
Ella observó su espalda huidiza, preguntándose si alguna vez pensaría en ella como alguien en quien confiar.

Contrariamente a sus expectativas, el coronel Fitzwilliam pudo volver a casa de Darcy antes de lo que pensaba, aunque difícilmente podía argumentar que estuviera teniendo en cuenta lo mejor para el regimiento. Sin embargo, a pesar de lo que le había dicho a Georgiana, estaba preocupado por el estado mental de Darcy, y se sentía obligado a estar disponible en caso de que la situación se deteriorase debido a la aparente discusión con Bingley. Así se encontró escribiendo una carta muy retrasada a sus padres mientras observaba subrepticiamente a su primo, que estaba profundamente embebido en un libro como para haber dejado de pasar sus páginas, cuando se anunció la llegada del señor Bingley.
Sin levantar la mirada, Darcy dijo:
─Dile que si quiere pistolas al amanecer, tendrá que esperar su turno después de ti, Fitzwilliam.
─¿Por qué pistolas? Tú eliges las armas en caso de que venga a retarte, y podrías librarte de cualquiera de nosotros con el sable.
─¿Quién dice que quiera ganar? ─respondió Darcy sombríamente.
─Por favor, dejadlo ya ─dijo Georgiana con la voz temblorosa─. No es divertido. 
Ambos la miraron y encontraron lágrimas en sus ojos. El coronel estaba inmediatamente arrodillado a su lado.
─¡Georgiana, cariño, esto es solo un juego! Batirse en duelo es ilegal, ¿recuerdas?
─Odio cuando os peleáis ─dijo suavemente.
Darcy dejó su libro.
─Me disculpo, Georgiana. Mi humor es bestial y he estado desahogándome en Richard, pero no, no estamos peleando. No tienes que preocuparte. Mira, podemos ser amigos ─dijo ofreciendo la mano a su primo.
─¡No es necesario que seas condescendiente conmigo, William! ─respondió con un grado de rebelión que sorprendió a ambos.
─El señor Bingley ─dijo Phillips desde la puerta mientras Bingley entraba con su habitual despreocupación, ajeno a la tensión que había en la habitación.
─¡Coronel Fitzwilliam! ─dijo Bingley con placer, acercándose a saludarlo─. ¡No sabía que estuviera en la ciudad! ¡Y la señorita Darcy, qué placer volver a verla! ─se giró hacia Darcy, cuya postura sugería que aún esperaba alguna forma de violencia, y se puso de puntillas─. ¿Y bien? ─preguntó emocionado.
─¿Y bien qué? ─La voz de Darcy sonaba cuidadosamente neutral. Bingley mostró una sonrisa de oreja a oreja, como si fuera una pregunta idiota.
─¿Vienes a Netherfield conmigo, o no?
Hubo un minuto de silencio mientras Darcy observaba cuidadosamente a Bingley, ajeno a la repentina atención de su primo.
─¿Deseas que te acompañe? ─preguntó fríamente.
─¡Por supuesto! ─dijo Bingley de todo corazón─. Sabes que debes venir.
El coronel susurró algo a Georgiana que hizo que le mirase sorprendida, pero Darcy y Bingley estaban ajenos al intercambio.
─Supongo que podría ir durante un corto período de tiempo ─dijo Darcy lentamente, como si le estuvieran extrayendo las palabras.
─¡Excelente, excelente! ─Bingley estaba claramente extasiado.
─¿Puedo ir yo también? ─La voz de Georgiana surgió tímida.
Darcy la miró sorprendido. Era muy raro que hablase en público, y más aún que hiciera esa petición.  Aquello era completamente nuevo.
─No estoy seguro de que sea una buena idea ─dijo pensando en un miembro en particular de la milicia apostada en Meryton.
─Eso es una idiotez ─dijo enérgicamente el coronel─. Le hará mucho bien salir de Londres durante el verano. Difícilmente puedo creerme que planearas estar aquí durante el calor. Esto es, ¿señor Bingley tiene alguna objeción?
─¡Por supuesto que no! ─dijo el interpelado─. Sería un placer que os unierais a nosotros.
─Bien, uhm... quiero decir, gracias ─dijo en algo cercano a un suspiro, habiendo agotado claramente su reserva de coraje. Darcy abrió la boca para hablar, pero se limitó a una mirada significativa al coronel Fitzwilliam.
─¡Maravilloso! ─dijo Bingley─. ¿Preparamos nuestros planes?

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1 comentario:

  1. Bueno bueno, creo que empiezo a ver el "¿Y si...?" que se supone es este fic ^_^ De momento me gusta, y mucho, la verdad. Tocará esperar a ver qué pasa a continuación *__*

    Besitos chicos!!

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