8 de junio de 2011

Impulso e iniciativa Cap 1-1

Lo cierto es que os tenemos algunas sorpresas relacionadas con Orgullo y prejuicio, y esta es una de ellas. El comienzo de la traducción del primer libro de Pemberley Variations, escrito por Abigail Reynolds. Nuestra idea es traduciros el primer capítulo de cada uno de los libros componentes de la saga de Pemberley Variations, y luego que vosotros eligierais el fic (libro) que más os gusta para que continuásemos traduciendo ese. Todos los libros son una especie de "¿y si...?" y, en este caso, se trata de un fic donde nos muestra qué hubiera pasado si Darcy se hubiera lanzado sin reparos a conquistar a su bella dama. De ahí el título de este primer libro: Impulso e iniciativa.

Traducido por: Khardan
Editado por: Alexia

Capítulo 1

Se acercaba el atardecer de un cálido día de verano cuando el Coronel Fizwilliam salió de un coche mal ventilado al estridente ruido londinense. Ya que solo estaba a una corta distancia de casa de Darcy, decidió darse la oportunidad de estirar las piernas después del largo viaje antes que alquilar un carromato. Después de pagar a un chico para acarrear su equipaje por él, comenzó a andar con paso rápido.
Deseaba sinceramente que su primo estuviese en la ciudad. No podía estar seguro, ya que Darcy había sido un pobre, de hecho inexistente, corresponsal desde su viaje a Rosings. La última carta de Georgiana no había indicado ningún viaje planeado, así que presumiblemente ella estaría allí. Sin embargo, preferiría ver a Darcy de manera que, al menos, pudiera intentar resolver lo que fuera que había dicho o hecho pata haber ofendido a su primo.
Darcy había estado claramente enfadado y molesto cuando dejaron Rosings, pero no había estado dispuesto a compartir sus preocupaciones. En ese momento, sabiendo que Lady Catherine había convocado a Darcy para una charla privada justo antes de su salida, el coronel había asumido que su humor estaba relacionado con ese evento, y que ella debía haber cruzado la línea acerca del supuesto compromiso de Darcy con su hija. Pero ahora, cerca de dos meses de un silencio poco característico de Darcy, y a pesar de haberle enviado varias cartas, solo podía concluir que la ira de Darcy debía estar dirigida hacia él. Por más que lo intentase, no podía recordar nada más ofensivo en su comportamiento que las burlas habituales que compartía con su primo. Bueno, simplemente tendría que animarlo y quitarle el ceño fruncido, y conseguir averiguar qué le pasaba por la mente.
Golpeó la puerta rápidamente y le recibió un sirviente que le conocía lo suficiente como para no comentar su inesperada llegada. Se le informó de que Darcy no se encontraba allí, pero la señorita Georgiana sí, y le recibiría en su saloncito. Desechando la oferta de que le guiasen, el coronel Fitzwilliam caminó por el hall y se adentró en la casa.
─¡Primo Richard! ─Georgiana dijo encantada─. ¡Qué sorpresa más maravillosa! ¡Pensaba que todavía te encontrabas en Newcastle!
Él le besó la mejilla como saludo.
─Lamento decepcionarte, cariño. Su Alteza ha decidido que el General Mayor Bradford necesitaba hablar ciertas cuestiones conmigo inmediatamente, así que ahí estaba, enviado a toda velocidad hasta Londres sin ninguna posibilidad siquiera de avisaros de que venía. ¿Podrás soportar a tu pobre primo vagabundo durante unas pocas noches mientras sufro las piedras y las flechas del General Mayor?
Georgiana sonrió.
─Oh, Richard, por supuesto. ¿Por qué si no íbamos a mantener tu habitación libre?
Él hizo una ligera reverencia.
─Permíteme entonces excusarme para ponerme presentable para permanecer en compañía de una dama, lo que, después de asarme durante dos días en el coche más incómodo de Inglaterra, te aseguro que no estoy.
─Por supuesto. Aquí estaré cuando estés preparado. Y, Richard ─añadió, con voz seria─, me alegro de que te encuentres aquí. Necesito hablar contigo acerca de William.
─Así que pasa algo en ese cuarto. Lo sospechaba. Estaré interesado en enterarme de todo.

En su habitación, se sintió agradecido de librarse de su uniforme sudado mientras uno de los sirvientes intentaba en vano quitar las arrugas a uno de los trajes que había empaquetado a toda prisa en Newcastle.
─Bueno, tendrán que servir por hoy ─le dijo el coronel─. Tal vez podrías arreglarlos para mañana.
Un golpe sonó en la puerta mientras se abotonaba el chaleco. Philips, mayordomo desde hace tiempo de Darcy, estaba al otro lado. El coronel le conminó a entrar.
─Bienvenido a Londres, Coronel ─Philips parecía realmente nervioso─. Sé que acaba de llegar, pero me preguntaba si podría tener la osadía de molestarlo durante un momento.
─Por supuesto ─respondió amigablemente─. ¿Qué puedo hacer por usted?
─Bueno, señor, esperaba que no encontrase esto demasiado osado por mi parte, pero cuando escuché que se encontraba usted aquí, pensé que quizá… debería aprovechar la oportunidad de hablar con usted acerca de una preocupación que me corroe, es decir, que el personal en general tiene, pero no hemos sido capaces de encontrar con quién hablarlo.
─Bien, estaré encantado de escucharle, si bien si se trata de un problema del personal, ¿no sería Darcy al que dirigirse?
─Sí, señor, por supuesto, pero verá, el problema es, bueno, acerca del señor Darcy, señor. Simplemente no ha sido el mismo últimamente.
El coronel levantó la cabeza mientras el ayuda de cámara empezaba a anudar su corbata. Estaba bastante sorprendido de que el leal y reticente Philips se acercase a él para hablar sobre Darcy por cualquier motivo, menos aún por una preocupación.
─¿El mismo? ¿A qué se refiere?
─Parece muy, bueno, retraído, diría, a falta de una palabra mejor. Pasa la mayor parte de su tiempo solo en su estudio y nosotros, quiero decir el personal, se ha dado cuenta de que a veces parece estar, bueno, molesto. Sale la mayor parte de las tardes, aunque no parece interesarle, pero entonces cuando sus amigos le visitan no está en casa, ni siquiera para el señor Bingley. El señor Darcy nunca ha sido lo que yo llamaría un hombre de muchas palabras, señor, pero ahora no oímos nada que no sean peticiones y gracias, incluso su ayuda de cámara. Y, bueno, hay otras cosas, pero estoy seguro de que puede percatarse del problema.
─¿Qué otras cosas, Phillips? ─Ahora estaba realmente preocupado.
─Bueno, señor, ha sido arisco con la señorita Georgiana una pocas veces. Y se ha acostumbrado a estar despierto hasta la madrugada, algunas veces leyendo, pero otras simplemente paseando o mirando al vacío. Y, con su permiso, señor, pero usted sabrá que el señor Darcy nunca ha sido de los que ahogan las penas en la bebida, pero ha habido varias ocasiones en que ha acabado con una botella él solo, aunque Cook dice que es un reto tentarle a comer mucho de cualquier cosa. No pretendo quejarme, señor, no nos ha causado ningún problema, pero, bueno, estamos preocupados. No sé qué diría si supiera que estoy hablando con usted sobre él de esta manera, señor.
─Ha estado acertado al hablar de esto conmigo, Phillips, y puede estar seguro de que mantendré esta conversación en secreto.
─Gracias, señor. Si hubiera cualquier cosa que pudiera hacer para ayudarle, cualquier cosa, simplemente dígalo. ─Hizo una reverencia y dejó la habitación.
El coronel se giró hacia el ayuda de cámara.
─¿Qué tiene que decir sobre todo esto? ¿Está de acuerdo con Phillips?
El joven resopló.
─No le está contando ni la mitad, señor, y eso es todo lo que puedo decirle. Valoro mi situación aquí.
Unos minutos después, Georgiana se aproximaba al mismo tema.
─No ha sido el mismo desde que volvisteis de Kent. Está abstraído, y algunas veces me doy cuenta de que no presta atención a lo que digo. Pero lo peor es cuando me lo encuentro y no espera verme.  Parece tan pálido... He intentado hablarlo con él, preguntarle si pasa algo, pero lo único que dice es que todo va bien, y es tan obvio que no es así que no tengo ni idea de qué decir. Todo lo que puedo pensar es que tiene algo que ver conmigo. Es bastante terrorífico. No sabía a quién acudir.
El coronel agitó su cabeza.
─¿Tienes alguna idea de a qué puede deberse esto?
Ella dudó.
─No sé de nada que pueda haberle causado semejante cambio. No puedo imaginarme nada que pueda preocuparle tanto, nada nuevo, es decir, solo las viejas cosas. No hay ningún problema con sus amigos, de hecho ha estado siendo extrañamente sociable, aunque no parece disfrutarlo nunca. Y asumo que no hay ningún problema económico, porque tú te hubieses enterado, ¿no es así? El rumor en la cocina es que hay una mujer involucrada, pero no puedo ver por qué eso le molestaría tanto tampoco ─En ese momento paró, después añadió en una voz más suave─. Me preguntaba si tendría algo que ver con lo que pasó el verano pasado.
─Estoy bastante seguro de que no tiene nada que ver ─dijo tranquilizándola─. No te preocupes, cariño; conseguiré sacárselo de algún modo. Llegaremos al fondo de esto.

[Sigue leyendo]

4 comentarios:

  1. Oh, la iniciativa no está nada mal para conocer los fics de O&P ^_^ Lo malo es que con los primeros capitulos de cada uno nos dejaréis con las ganas XD

    En este caso más que "si Darcy se hubiese lanzado a conquistar a su dama" parece simplemente lo que ocurrió después de su visita a Rosings, pero claro, lo bueno supongo que vendrá después XD Hay que ver la que lía Darcy...todo el mundo preocupado pensando que son los causantes de su mal humor, jajaja.

    Besukis chic@s!!

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  2. Je, je... esto me recuerda a los What If...? de los Cómics Marvel. La especulación sobre que hubiera pasado si los hechos hubiesen sucedido de otra forma son la base de las realidades alternativas en muchos cómics (sobre todo de DC) y de muchos libros de ciencia ficción.

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  3. mushisimas gracias y ojala sigan traduciendo, porque he buscado por todas partes estos libros pero solo estan en ingles, y yo nose tanto como para traducirme un libro entero ,gracias, yo adoro tanto a jane austin, cuando estoy mas triste, leo algo de ella y me inspira y me hace tener un poco de esperanza.
    gracias y por favor sigan traduciendo, q muchas fans se lo agradeceremos, x esta historia paralela, pero del bello mundo de jane austin.gracias
    maria-CHILE

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  4. Hola soy fan de Abigail R..

    Por favor, envíame el libro en pdf a mi correo dincastil@gmail.com. Te lo agradeceré muchísimo

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