6 de junio de 2011

¡Feliz cumpleaños, Bra!

Esta semana tendremos unas cuantas entradas dedicadas a Orgullo y Prejuicio, esa magna obra de la literatura, que tiene muchos fans (entre ellos por lo menos dos de los Hacedores). Hoy tenemos solo un ligero guiño, pero no tiene nada que ver, puesto que es, simplemente, un regalo de cumpleaños para una de nuestras Hacedoras favoritas. ¡Hoy es el cumple de Bra! Y este de aquí es su regalo de cumpleaños. ¡Espero que os guste! Pero sobre todo, ¡espero que te guste mucho, Bra! ¡¡¡Feliz cumpleaños!!! ¡¡¡Léete Orgullo y Prejuicio de una vez!!! ^_^

Ah, como mini-reto añadido, a ver si adivináis las cartas que le salen a Bra en el relato. Son muy fáciles, así que supongo que no tendréis mucho problema.

P.D: Lo hemos hecho entre Alexia y yo, para que quede claro, no es solo mío. De hecho, varias de las ideas son suyas (como el título), solo que las he desarrollado yo. Además, los vestidos que ha puesto en su comentario me ayudaron a describir mejor.



El destino azul

Era una mansión enorme, y lo parecía aún más si se la miraba desde abajo. Las puertas de entrada, de una altura semejante a dos hombres altos puestos uno encima de otro, estaban grabadas con distintas escenas campestres y motivos geométricos. Desde lejos, parecían solo motivos aleatorios, pero bien sabía Bra que en el diseño de aquella casa no había nada aleatorio. Las columnas situadas en el pórtico, precediendo a las puertas y enmarcándolas, parecían sacadas de cualquier templo griego. Incluso en los escalones se podían ver pequeños grabados, si tenías tiempo a detenerte en ello, claro está. A los lados, dos ventanas cubiertas por sendas cortinas de color azul oscuro combinaban con la pintura negra que recubría la casa, dándole un aspecto aún más intimidante. Las columnas sostenían una pequeña terraza, a la cual se asomaba en esos momentos una chica.

Dentro, el bullicio del baile que habían organizado reverberaba con fuerza en la sala. En la terraza, por el contrario, solamente se oía el ulular de los búhos y el sonido de las cigarras que aprovechaban el frescor de la noche para moverse. Bra encontraba esa falta de silencio tranquilizante, como si la misma naturaleza le estuviera diciendo que era un día de fiesta. Mientras descansaba un poco de la agitación de los primeros momentos del baile, con todos los saludos y las presentaciones, vio como su amiga se acercaba a la puerta de la terraza. Parecía que no le había hecho mucha gracia que desapareciera nada más terminar la ronda de saludos y presentaciones.

La puerta se abrió con un ligero chirrido, señal del mucho tiempo que llevaba descuidada la propiedad, si bien los equipos que su padre había contratado para adecentar su nuevo hogar habían trabajado a destajo, había pequeños detalles que aún tendrían que pulirse. Ya podía ver las reuniones de verano en la terraza, tomando el té de media tarde y cotilleando con las damas de los distintos jóvenes que la habían presentado. Para cuando quiso volver a la realidad, su amiga ya había llegado hasta su lado y estaba despotricando acerca de algo.

─¡¿Me estás escuchando?! ─dijo en ese momento.
─La verdad es que no. La noche está preciosa, ¿no crees? ─respondió Bra con una sonrisa traviesa.
Su amiga se movió hacia la barandilla que separaba a ambas en ese momento de una caída de cuatro metros. Con decisión se aferró a ella y sacó medio cuerpo hacia fuera, inspirando con fuerza el fresco aroma nocturno. Su vestido le permitía a duras penas inclinarse, lo que hacía que su postura fuera relativamente forzada, ya que la falda, ligeramente aplastada contra la barandilla, hacía fuerza para situarse en su posición habitual. El color aguamarina de la falda, disimulado con una funda transparente, continuaba con el mismo color en su corpiño, si bien este estaba decorado con pequeñas perlas situadas estratégicamente. El corpiño tenía unas mangas que se ceñían a sus brazos permitiéndole cómodamente el movimiento, mientras que un corsé realzaba su figura. Su cabello, recogido con unas ristras de cuentas azuladas, enmarcaba un rostro poco maquillado y que debido al enfado había cogido color. Sus ojos combinaban perfectamente con el vestido y las cuentas. Dos pendientes colgaban con forma de lágrima de sus finas orejas. Una máscara de color dorado, Con un suspiro, se giró hacia Bra y soltó:

─Tenemos que volver dentro, antes de que todos esos jóvenes empiecen a pensar que es una invitación a acompañarnos en un clima más íntimo ─dijo sujetándose a su brazo y empezando a andar hacia la puerta.
─Está bien, querida Alexia. Tenemos que volver dentro, no podemos hacer esperar a todos los jóvenes que esperan nuestra augusta presencia ─dijo Bra con un deje divertido en la voz─, sin embargo, creo que primero deberíamos ver si tendremos la fortuna de cara en este día tan señalado ─continuó haciendo un gesto con la cabeza hacia una zona de la sala donde se arremolinaban muchas jóvenes formando una fila.
Bra sonrió. Sentía que con el vestido que llevaba puesto, la mayoría de las miradas de los jóvenes estarían sobre ella. Además, ir al lado de Alexia hacia que resaltase aún más. Su vestido morado resaltaba su figura, si bien no resultaba tan vistoso como el de su amiga. En realidad, la falda tenía un tono lila que se extendía hasta el corpiño, pero que acompañaba con una chaqueta de color morado con ribetes negros. Al mismo tiempo, su cabello, por naturaleza rizado y rebelde, había sido domado hasta quedar recogido en un moño decorado con perlas del que se habían desprendido dos mechones que enmarcaban su rostro. Sus ojos claros y su piel pálida hacían que su rostro resaltase como la luna en el cielo.

Majestuosamente, entraron a través de la puerta, para encontrarse con un baile que se encontraba en su apogeo. Los jóvenes bailaban mientras algunos adultos actuaban de carabinas, vigilando que se mantuviera el buen gusto a pesar del disgusto que habían dado al padre de Bra al decirle que la moda era hacer los bailes de máscaras. Sus recién recibidas máscaras venecianas brillaban en sus manos, una plateada y la otra dorada. Con un movimiento relajado se llevaron la máscara al rostro y se dirigieron a la zona donde una joven gitana leía la buenaventura. La música de violines que resonaba por la sala quedaba ligeramente acallada en esta zona, donde se respiraba la expectación de las jóvenes ante las promesas de la gitana.

Alexia y Bra charlaban acerca de lo apuestos y bien vestidos que habían venido todos los hombres, incluyendo varios oficiales que se encontraban bajo el mando de su padre. De ellos, sospechaban que al menos cuatro asistían como informadores, ya que, sin recato alguno, mantenían la mirada atenta a los movimientos de ambas damas. La comida no escaseaba, y en la mesa cercana había diversos dulces para dar energía a los jóvenes para que la atmósfera de fiesta no decayera. De repente, un grito estremecedor atravesó la insustancial charla en la que se habían deleitado. Una chica salió corriendo de la mesa de la gitana, con las manos tapándose los ojos para que no se viera cómo las lágrimas corrían ardientes por sus mejillas. El gesto de la gitana indicaba tan a las claras como el de la chica que no había dado buenas noticias, y que temía las consecuencias.

En un par de minutos, el baile volvió a su ser, arrastrado por la música de violines, que empezaron a tocar las primeras notas de un baile muy popular en la zona. A ambas se les había demudado el rostro con el grito y ahora se habían unido al silencio expectante del resto de jóvenes que esperaban. Tres turnos después, durante los cuales no había vuelto a suceder nada extraño con las chicas, les tocaba a ellas. Alexia le cedió el primer turno a Bra.
─Siéntese, por favor ─dijo la pitonisa. Una joven gitana que llevaba un corpiño blanco con una falda de muchos colores. Su cabello largo caía en ondas más allá de sus hombros. Llevaba el rostro velado, dejando solo a la vista unos ojos oscuros. Ante ella, podían ver una bola de cristal y una baraja puestas una al lado de la otra, ofreciendo la elección del método de lectura de la buenaventura.
Bra se sentó tranquila, aunque ligeramente expectante, era la primera vez que su padre le había permitido invitar a gente y organizar un baile de máscaras. La pitonisa había sido un añadido de última hora, ya que simplemente se había presentado en la puerta y prácticamente había exigido su posición. No esperaba que su padre aceptara con tanta facilidad la presencia de alguien del pueblo romaní en la fiesta, pero su padre no se había mostrado particularmente enfadado, teniendo en cuenta que le había tenido que ir convenciendo lentamente de la necesidad de los ornamentos de la sala y de la comida que iba a poner… esto había resultados sencillo en comparación.
─¿Cómo prefiere la señorita que le lea su destino? ─dijo la pitonisa con un marcado acento extranjero.
─Las cartas, por favor ─respondió Bra rápidamente. Aunque no creía en estas cosas más que como diversión, le parecían más interesantes las cartas con sus intrincados diseños que la bola de cristal. Por lo menos así podría ver lo que veía la pitonisa.
─De acuerdo, señorita. Baraje usted las cartas, por favor ─respondió muy educadamente.
Después de barajar y cortar la baraja, se la pasó a la pitonisa, que sacó las cartas en una formación piramidal. Con tranquilidad, puso la mano sobre la carta superior de la pirámide. En ella se veía una especie de rueda dando vueltas. A los lados, dos personas la observaban embelesadas, y se veían de manera correcta, sin quedar bocabajo.
─Veo aquí que está preparándose un cambio muy grande en su vida. Un cambio de localización que llevará aparejados muchos más cambios.
Bra sonrió, eso era obvio, pues ahora se encontraba en época de relacionarse con los jóvenes e intentar encontrar a su alma gemela entre ellos. Además, era público conocimiento que esta fiesta se había organizado precisamente debido a su mudanza a esta nueva zona.
La pitonisa bajó la mano hacia las dos siguientes cartas, ambas estaban situadas en su posición original. La primera de ellas mostraba a un personaje con la mitra papal y una mano sobre la cabeza coronada de un joven pelirrojo. La segunda carta tenía un hombre sentado en un trono, con la mano derecha apoyada en la empuñadura de una espada y la izquierda en un libro.
─Aquí puedo ver la figura de dos hombres autoritarios conformando vuestra vida. Ambos desean lo mejor para vos, pero no siempre están de acuerdo en qué es lo mejor.
Bra abrió mucho los ojos en este momento, puesto que podía reconocer fácilmente una de las dos figuras autoritarias como su propio padre, pero no conocía todavía a la segunda figura.
La pitonisa pasó a las últimas tres cartas, que también habían salido en su posición natural. La primera era la una carta en la que aparecía un hombre colgado boca abajo. La segunda, una torre que había sido alcanzada por un rayo. Y en la tercera aparecía una mujer vestida a la antigua usanza de las sacerdotisas paganas.
─Pronto conoceréis a alguien que os cambiará la vida. Seguid su estela y alcanzaréis la felicidad suprema. Aún tendréis que superar grandes dificultades a pesar de todo. En vuestro camino, el azul ha de triunfar sobre cualquier color.
Bra volvió a sonreír, eso ya se acercaba más a lo que ella esperaba de una adivina, que le prometiese cosas buenas aunque teñidas de dificultades para que pareciese más real. Se levantó para dejar sitio a Alexia, y se dirigió hacia la mesa de la comida. Escuchó de lejos cómo empezaba la lectura de cartas y sonrió, menos mal que ninguna de las dos creía ni en el destino ni en la posibilidad de leer el futuro.

Al llegar a la mesa de la comida, se encontró con que había mucha gente rodeándola, de manera que con calma y paciencia se fue abriendo camino hacia la zona donde estaban sus dulces favoritos, unas moras confitadas bañadas en chocolate. Una vez al lado, cogió un plato que estaba cerca y construyó una especie de pirámide de moras. Con calma y mucho cuidado fue acercándose a una de las mesas preparadas para cuando los pies de las damas no resisten el incesante movimiento del baile. El tapete que lo cubría tenía bordado el escudo de la familia, en tonos burdeos.
Bra se sentó y depositó el plato en la mesa, preparándose para disfrutar del manjar. A lo lejos, vislumbró un color distinto entre toda la marabunta de gente que se arremolinaba en la pista de baile. Un tono rojizo como si hubiera una hoguera entre medias de todos. Se veía además cómo la gente se apartaba de su camino. Al poco tiempo, Alexia se unió a ella en la mesa.
─¿Te has fijado? ─preguntó Bra.
─¿En qué? ─respondió Alexia, que parecía bastante contenta con la lectura de cartas que le habían hecho, aunque había dejado claro que no podía compartirla para que no se evitase ese destino.
─En ese chico pelirrojo. ¿Por qué se aparta la gente de su camino? ─preguntó Bra intrigada.
─Supongo que será alguien importante por aquí ─respondió Alexia, más preocupada por conseguir comer alguna mora antes de que Bra terminara con todas.
─Creo que se dirige hacia aquí.
─Teniendo en cuenta el expolio que has hecho en el plato de las moras, no me extrañaría que se tratase de un amante de las frutas confitadas.
En esos momentos, se acercaba una comitiva formada por tres chicos, siendo la punta de lanza el susodicho pelirrojo, vestido con un traje oscuro y una corbata de color azul. Le acompañaban, uno a cada lado, dos chicos que miraban al resto como si tuvieran que proteger una mercancía preciosa. Eran bastante corpulentos, si bien se veía a las claras que no provenían de las clases bajas, sino más bien que provenía de su entrenamiento militar.

Cuando el joven se acercó, hizo una reverencia dedicada especialmente a Bra, si bien hizo un gesto de aquiescencia hacia Alexia.
─Me preguntaba si podría compartir mesa con ustedes, miladys ─preguntó con un tono dulzón. Sus ojos verdes relucían mientras realizaba esta petición de una manera peligrosa.
─Por sup… ─estaba respondiendo Bra cuando de repente se vio cayendo. Antes de tocar el suelo, sintió un brazo poderoso que la sostenía y la acercaba.
─Yo de usted tendría cuidado con a quién invito a compartir mi mesa, milady ─dijo su sorprendente salvador. Solo podía ver unos ojos azules que presagiaban tormenta. Su brazo la sostenía perfectamente, a la distancia perfecta para susurrarle, mientras sus ojos permanecían fijos en los suyos. Sus labios se curvaban con una sonrisa traviesa. Las manos de Bra estaban apoyadas en su camisa, bajo la cual se notaban fácilmente los pectorales y el latido grave de su corazón. Por un segundo permanecieron en esa posición. Después, con una sonrisa, la ayudó a acomodarse de nuevo en la silla. Al fijarse en su cabello, pudo comprobar que era un tono rojizo más oscuro que el del joven que había pedido permiso para unirse a su mesa. La mirada que se dedicaron antes de dirigirse ambos en direcciones opuestas estaba cargada de hostilidad.

Bra se quedó completamente anonadada. Recordó las palabras de la pitonisa: “Pronto conoceréis a alguien que os cambiará la vida. Seguid su estela y alcanzaréis la felicidad suprema. Aún tendréis que superar grandes dificultades a pesar de todo. En vuestro camino, el azul ha de triunfar sobre cualquier color”. ¿Sería ese hombre del que hablaba la pitonisa? Era cierto que tenía un talante autoritario, pero no podía negar su indudable poderío. Alexia se había acercado a ella, y mantenía la mano sobre su brazo para que no se levantase hasta que no se calmase el torbellino de emociones que la estaba azotando interiormente. Al mismo tiempo, vio que, al moverse Alexia, su falda había empezado a revolotear, dejando una sombra azulada por el aire. ¿Habría perdido la oportunidad de seguir su estela?

5 comentarios:

  1. ¡Felicidades nee! ^^
    Que conste que yo he ayudado con el relato. Aunque todo el trabajo lo haya hecho Khardan, yo también he colaborado. Peeero... como siempre, al tío le salen prólogos super chulos para historias prometedoras que... se quedan en nada ¬¬
    Ya está haciendo las maletas para huir en cuanto llegues tú y así no puedas matarlo.

    Jo, me encantan las descripciones ;__;
    Y los vestidos están inspirados en estos, que eso se lo dije yo xD (Pero retocados un poco en la descripción por su... descocamiento xD)
    Alexia: http://www.misquincemag.com/media/cm/misquincemag/images/Q110F-de-40991909.jpg
    Bra: http://www.deviantart.com/download/111863847/Ma_Bimbo_Victorian_Dress_by_takemina.png

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  2. ¡Felicidades Bra! ¡Y que cumplas muchos más! ^^

    Por cierto, la historia (menudo regalazo) no puede quedarse así, ¡eso hay que continuarlo!

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  3. ¡Qué monos sois! >//< ¡Os quiero!
    Me ha encantado. Vosotros siempre tan originales con vuestras ideas *¬*

    Creo que ya está bien, así que venga, lo prometo...en verano me leo Orgullo y Prejuicio ^_^ ¿Ok?
    Que comparaciones más bonitas ;_; “ como la luna en el cielo”
    Las cartas...me ha venido a la mente esa tarde que pasamos echándonos las cartas los tres...
    Venga, a ver si acierto con las cartas...Si pude con el “Sigo esperando a Kirtash” puedo con esto xD
    La 1ª la rueda de la fortuna
    La 2ª el papa
    La 3ª el emperador
    La 4ª el loco/colgado
    La 5ª la torre
    La 6ª la sacerdotisa
    Y obviamente, tengo muchas dudas xD ¿he acertado alguna?

    Me encanta el humor de Alexia xD “Teniendo en cuenta el expolio que has hecho en el plato de las moras,no me extrañaría que se tratase de un amante de las frutas confitadas”
    Con Khardan siempre aprendo algo nuevo, gracias a él siempre se cumple lo de “no te acostarás sin saber una cosa más”. Aquiescencia...nueva palabra para mi vocabulario.
    Alexia tiene razón, te salen unos prólogos muy chulos que dan pie a una historia y luego nada...nos dejas siempre con la miel en los labios. Aunque debo decir que no eres el único, yo tengo cierta escena que me regalaron en Navidad que... De todos modos tranquilos, apareceré sin avisar, así Khardan no podrá escaparse ^_^ ¿Seguías escribiendo tu historia?, Khardan
    Solo puedo decir...¡QU TRIUNFE EL AZUL! XDDD

    P.D: Si continuas la historia...¡me leo O&P! *_* ¿Cuela? XDDD Buuueno, venga, lo prometo. En verano me leo Orgullo y Prejuicio ^_^ ¿Ok?

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  4. Felicidades braaaaa!! Que pases un rgan día y te regalen muchas cosas bontias ^_^. Xa-LFDM

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  5. Oooh, me meto en vuestro blog para alcahuetear vuestro especial de O&P (también hay dos divagadoras muy fans de esta novela XD) y me encuentro con el cumple de Bra...¡¡FELICIDADES WAPA!!

    El relato os ha quedado chulísimo *__* Pero...lo vais a continuar aunque sea un poquito, no? ¿O nos vamos a quedar así? Lo que he leído en los comentarios no me ha gustado porque apunta a la segunda opción XD

    Bueno Bra, espero que lo pasases estupendamente ayer y que te regalasen muchas cositas ^__^

    Besukis!!

    PD: apoyo eso de que te leas O&P de una vez...¡¡sacrílega!! XDDDDDDDD

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