15 de enero de 2011

HakuYou - Cap 4 (126-137)

Han pasado unos cuantos meses, pero más vale tarde que nunca, ¿no? Hoy me sentía con ganas de traducir un poco HakuYou, y así he terminado la primera parte del capítulo cuatro
¡Que la disfrutéis!

Créditos por la versión inglesa: Kage Dreams
Traducción al español: Alexia
Editor: Khardan 



CAPÍTULO 4
海辺の一夜
(Umibe no Ichiga / Una noche en la playa)

Tras tomar una serie de trenes y carruajes, Lydia y Edgar finalmente llegaron a una tranquila ciudad en la costa. El mar de Irlanda se mostraba ante ellos y, mirando por la ventana, Lydia tuvo una
visión cristalina del mar iluminado por la luna. Desviando la vista hacia el otro lado de la habitación, vio las refinadas lineas de Edgar, cuando se sentó en una silla para tomar una copa de vino con el propietario de la mansión. El propietario de la mansión que, a su vez, era miembro de la nobleza de la ciudad, y que no dudó ni un instante en que Edgar fuera un conde.

Edgar se encontraba en su elemento al narrar la historia sobre cómo había resultado herido cuando les atacaron unos ladrones y terminó separándose de sus sirvientes. Hizo que el noble llamara a un doctor para él, así como que les preparasen nuevas ropas y, encima, dejó que se supiese que había conocido a cierta familia noble con quienes el noble también se había encontrado, asegurándose una invitación para pasar la noche en su mansión.
El caballero estaba gratamente impresionado por el honor de poder hospedar al conde.
-Por cierto, mi señor, ¿se dirige usted a la isla de Manaan? Allí no hay realmente nada.
-Aún así, es mi isla. Al parecer, mi padre no la visitaba, pero desde que lo sucedí, pensaba que vería algunas de nuestras tierras con mis propios ojos. Después de todo, los terrenos que poseo están dispersos por varias regiones.
Tal vez ya no le duela la herida. Como el médico le ha atendido... Aunque también le ha dicho que no beba alcohol de momento y ahí le tienes, haciendo caso omiso.
Incluso estando en la casa abandonada, el cabello deslumbrante de Edgar no había perdido su brillo y, bajo la luz de la lámpara, deslumbraba aún más. Lydia miró hacia su propio pelo para compararlo. La luz de la habitación hacía que su pelo caoba se oscureciera, y no le gustó. Mientras envidiaba el rubio de Edgar, se preguntaba por qué no habría nacido ella con un pelo más claro como el de sus padres. Incluso un lustroso pelo negro hubiera sido mejor; el caoba apagado era demasiado normal.
Llegados a ese punto, aunque fuera rubia, no tendría ese aire pretencioso y refinado.


Lydia no podía evitar sentirse un poco molesta de que incluso el caro mobiliario de la mansión del noble rural, que normalmente no hubiese tenido a nadie ante quien presumir de ella, pareciese estar esperando un visitante como Edgar.
-Ya veo. Le ruego que me disculpe. Ahora que lo pienso, hay un viejo castillo en la isla. Se rumorea que las sirenas viven ahí. ¿También es suyo?
Lydia reaccionó ante la palabra sirena y prestó atención a lo que estaban hablando.
-Parece ser que el castillo fue construido en el siglo XVI. He oído que al jefe de la familia, en aquella época, le gustaba el tranquilo paisaje de la isla y construyó una casa allí, pero… ¿las sirenas viven allí? Es la primera vez que lo oigo.
-Bueno, solo es un rumor. Después de todo, esa isla es como un tesoro oculto lleno de leyendas sobre sirenas.
-¿Como cuáles? ¿Qué tipo de leyendas hay? -Lydia no pudo evitar meterse en la conversación.
El caballero se desconcertó ante su repentino interés.
-B... Bueno...
-Ella está inusitadamente interesada en las hadas. Además, si tiene que ver con la isla, yo también quisiera saberlo.
-Sí, bueno… No es que esté muy bien informado al respecto, pero la historia es como cualquier cosa que usted pueda escuchar cuando se trata de sirenas. Cosas como que la gente que las oye cantar, terminan siendo cautivadas por su canto y son llevados al mar. Se dice que las corrientes alrededor de la isla son muy peligrosas, así que, cuando un barco se hunde, las historias sobre las sirenas empiezan a aparecer.
-No puede asegurar que todos los hundimientos fueran una coincidencia. Al fin y al cabo, las sirenas pueden controlar las olas y las corrientes de agua. Además, ¿por qué se dice que las sirenas de la isla de Manaan viven en el castillo, y no en el mar? ¿Hay alguna otra historia sobre eso?

Cuanto más seriamente hacía las preguntas Lydia, más se pronunciaba la confusión y la molestia del gesto del noble, casi como si estuviera diciendo qué iba a saber un adulto sobre cuentos de hadas.
Esa era la típica reacción que tenía la gente hacia Lydia. Todo lo que decía, siempre les parecían incomprensible y molesto, así que ya estaba acostumbrada.
Pero, en ese momento, Lydia carecía de información sobre los merrow, por lo que quería saber hasta el más mínimo detalle.
-¿Alguien ve sirenas en el castillo?
El caballero finalmente respondió a la pregunta de Edgar.
-No es tanto que las hayan visto, como que han escuchado una voz cantando en el interior del castillo. Y se dice que los cuerpos, de los ladrones que habían conseguido colarse en el castillo, fueron encontrados en la playa a la mañana siguiente. Pero bueno, solo a los niños les interesan las hadas o los fantasmas. Además de que se trata de un rumor sin base alguna.
Lydia se puso furiosa al haber sido tratada como a una niña, pero Edgar se le adelantó cuando abrió la boca para contestar.
-Me gustan los rumores sin fundamentos. Es un gran problema no ser muy maduro.
Lydia se relajó un poco al ver la confusión del caballero.
-No, para nada. No tenia intención de decirlo de esa manera… Bueno, si me lo permite, me retiraré por esta noche, mi señor.
El caballero se levantó, incómodo.
-Por supuesto. Por favor, no se preocupe por nosotros.
-Umm, me gustaría pedirle un favor -Lydia se sentía todavía un poco molesta.
-¿Cuál?
-¿Podría hacer un camino para las hadas? Esta habitación está llena de hadas que se han perdido.
Naturalmente, él frunció el ceño, pero no había manera de que las cosas se volvieran más desagradables para Lydia.
-Es solo un juego. Si no es ninguna imposición, por favor, permítale hacer lo que quiera.
-Su hermana pequeña es bastante rara. Si me disculpa... -dijo el caballero, de acuerdo con la propuesta, antes de salir de la habitación.
-Oye, ¿qué quiso decir con hermana pequeña? -preguntó Lydia volviéndose y fulminando con la mirada a Edgar.
-Poniéndolo de esa manera, podemos evitar cualquier malentendido no deseado, que derivarían del hecho de que una señorita y un caballero viajaran juntos, por su cuenta.
-¡Esa historia es aún más sospechosa! ¡No nos parecemos en nada!
-¿En serio? En ese caso, ¿debería ir a contarle la verdad? Que realmente somos amantes secretos.
-¡E... Eso no es verdad!
-No tienes por qué negarlo con tanta vehemencia. Pero, cambiando de tema, ¿de verdad hay hadas perdidas por aquí?
Lydia apartó la mirada deliberadamente y vertió un poco de agua de limón de la jarra, en un vaso. Con este en la mano, se dirigió a una de las esquinas de la habitación.
-Si fuera así, ¿verías ahora esta habitación llena de hadas?
-Sí, así es. Parece que esta habitación es parte de un camino.
Edgar dejó el vaso con destreza sobre la mesa, evitando el lugar donde una pequeña hada estaba durmiendo.
Ahora que lo pienso, él no ha pisado, ni una sola vez, a ninguna hada desde que vinimos aquí. Aunque no las puede ver, quizás él sea consciente de su presencia por naturaleza.
El caso del propietario era totalmente opuesto: se sentaba sobre ellas, las aplastaba bajo los cojines, y las daba patadas mientras caminaba. Para Lydia, había sido muy difícil ignorarlo, por lo que fue cuando habló al pedir la petición.
Sin duda alguna, las hadas se vengaban del caballero noche tras noche. Pero él parecía excepcionalmente denso, por lo que, probablemente, no se daba cuenta de la pérdida repentina de cabello y de los nuevos golpes.

En cualquier caso, Lydia dejó caer una gota de agua de limón en el suelo, cerca de la pared para ayudar a las hadas. Poco a poco, fue dirigiendo a las hadas dejando caer gotas de agua con una pequeña distancia entre sí, guiándolas desde la ventana hacia la puerta. Con curiosidad, Edgar se acercó y miró extrañado al suelo junto a la pared.
-¿Eso les indica el camino? ¿Y una hilera de hadas se ha formado por aquí?
-Así es.
-¿Qué tipo de hadas son?
-Son un tipo de brownie. Son pequeños, de color de marrón, y tienen la cara arrugada.
-Ahm. ¿Podría guiarlas yo?
-¿Quieres probar?
Él sonrió y asintió con la cabeza.
Cogiendo el vaso de agua de limón, dejó caer una gota en el suelo cuando Lydia se lo indicaba.
-¿Lo están siguiendo?
Parecía un niño entusiasmado.
-Sí, pero tú no los ves. ¿Te divierte?
-Me divierte imaginarlo. ¿Esto también forma parte del trabajo de un doctor de hadas?
-Así es. Intentamos hacer que las cosas sean más fáciles para que las personas y los fae puedan convivir. Después de todo, no seria posible negociar con las hadas sin disponer de su confianza. Por no mencionar que, simplemente porque la gente no pueda verlas, tener un ciclo eterno de que alguien pise hadas y que después el fae se vengue por ello es inútil, ¿no es verdad? Si tenemos un poco de cuidado con las hadas, marcando las puertas y las ventanas con lazos, eso permitiría llevarnos bien, pero ese tipo de conocimiento se está perdiendo.
Edgar se rió entre dientes, dejando caer la última gota cerca de la puerta. Al abrirla un poco, Lydia observó cómo las hadas dejaban la habitación.
-Pero tú no crees en las hadas, ¿verdad?
-No existen en mi realidad, sino en los sueños. Pero parece ser que tu realidad es más amplia que la de los demás. Ya sabes que las personas con buena vista pueden llegar a ver más lejos. Algo así es lo que siento cuando te escucho.
-Eres muy raro.
Era la primera vez que le decía a alguien lo mismo que le solían decir a ella.
-Ah, lo siento. Um… no me estoy burlando de ti. De hecho, estoy bastante sorprendida. Es la primera vez que oigo decir a alguien que piensa eso.
-¿En serio?

Como las hadas que se habían ido eran muy ruidosas, Lydia no se había dado cuenta de que estaba a solas con Edgar. Hasta ahora. Estaban cerca de la pared por donde marcaron el camino, hombro con hombro, y Edgar la estaba mirando fijamente.
Por no mencionar que Nico no estaba allí.
-H... He estado hablando mucho. Es la primera vez que hablo tanto sobre las hadas con alguien que no sea de mi familia... Normalmente, la gente se ríe de mi. Ah, pero a lo mejor tú también piensas que soy una chica extraña.
Avergonzada, intentó redirigir de nuevo la conversación.
-No lo creo en absoluto.
-Ya veo… En ese caso, entonces eres diferente. Pero no te importó que hablara de los fae delante del propietario, ¿verdad? Supongo que me alegro. Gracias a eso, pude decir lo que quería. Normalmente, cuando veo hadas que tienen problemas en casas ajenas, no me siento cómoda hablando. Pero tener a alguien que te apoye, te da valor, ¿a que sí? Pero sé que sólo lo haces para complacerme hasta que encontremos la noble espada -dijo Lydia sin estar del todo segura de lo que decía-. Por no mencionar que eres un mentiroso. Así que, aunque creo que eres capaz de decir cosas que me hagan sentir mejor, aunque en el fondo no las sientas, casi termino creyéndote… Y porque parecía que te estabas divirtiendo haciendo el camino, no pude evitar pensar que tal vez tú me podías entender...
¿Eh? Eso suena casi como si le estuviera diciendo que me siento atraída por él.
-Mejor dicho, eh… Por favor, no lo malinterpretes. No confío en ti. Pero eso me hizo... sentir un poco... feliz... Oye, no me toques el pelo.
-Es tan suave como un gato, y ni siquiera está un poco enredado. ¿Es porque las hadas te peinan de vez en cuando?
Lydia no podía dejar de preguntarse de dónde sacaba esas frases. Sin embargo, ella no tenia idea de qué hacer, desde el momento en el que Edgar empezó a sonreirla tan dulcemente.
-…A las hadas les gusta el pelo rubio. No están interesadas en este color oxidado.
-Color caramelo.
-¿Eh?
-Diciéndolo así, se te asemeja más.
Algo tan simple como eso hizo que no fuera capaz de abofetear al atrevido que estaba jugando con su pelo.
No se puede ser lo suficientemente cuidadosa con este tipo -pensó Lydia, mientras se debatía en si le resultaba desagradable o no.
De repente, alguien llamó a la puerta.
Edgar se encogió ligeramente de hombros y se apartó de Lydia.
-Adelante.
Lydia suspiró aliviada.
-Siento haber tardado tanto, mi señor.
Raven y Ermine entraron siendo presentados por la doncella.

A pesar de que se había separado de ellos, Edgar no había mostrado ningúna señal de preocupación. Dado que previamente habían determinado ir a la isla Manaan, Edgar se figuró que Raven y Ermine lo encontrarían allí, por lo que él y Lydia siguieron adelante. Resultaba increíble que ellos realmente lo encontraran. Si estaban acostumbrados a atravesar campos de batalla juntos, lo más probable es que supieran perfectamente cómo actuarían los demás si se separaban.
Edgar les miró encantado, mientras extendía los brazos para abrazarles, como si fuera su padre. Su amor por ellos era evidente.
No son sólo señor y sirvientes, sino que son una familia -pensó Lydia.
-Señorita Lydia, ¿te encuentras bien?
A pesar de la amable pregunta de Ermine, Lydia no pudo evitar sentirse como una extraña.
-Sí, yo...
Lydia no podia evitar querer disculparse con Ermine y Raven por haber sido la responsable de que Edgar hubiera resultado herido.
-No te preocupes. Protegí a Lydia.
-¿En serio? ¿No sería que ella sintiera que eras tú el más peligroso?
-Ermine...
-¿Me estás diciendo que me equivoco?
-No. En realidad, me gustaría que hubieras llegado diez minutos más tarde. Las cosas se estaban poniendo interesantes.
-Vaya, ¿así que diez minutos hubieran sido suficientes?
Mientras Lydia escuchaba su conversación, sintió de repente que Raven la miraba fijamente. ¿Habría notado la herida de Edgar? ¿Y que fue culpa de Lydia?
Incapaz de desprenderse de los extraños sentimientos ni del latido acelerado de su corazón por lo ocurrido entre Edgar y ella, Lydia decidió huir de ese lugar.
-Ermine, Lydia se ha escabullido gracias a lo que has dicho.
La voz de Edgar sonó detrás de Lydia mientras ella salía a toda prisa del salón.

2 comentarios:

  1. Waaa, siento como si apenas hace uno minutos estuviese leyendo la primera parte.
    Tu traducción es bastante buena, me gusta mucho por favor no la abandones tanto, de todas formas, esperaré el siguiente con ansias. Y muchas, muchísimas gracias por traducirlo... :D...

    ResponderEliminar
  2. Tengo que decir que tu forma de redaccion al traducir es excelente. Lastima que esto sea todo, espero que algun dia sientas ganas de continuar. De verdad, es impecable, me encanta. Saludos!!

    ResponderEliminar