18 de abril de 2010

Los hacedores, capítulo dos parte cuatro

Y hoy, como buen domingo, tenemos parte nueva de los hacedores:


Khardan se pasó refunfuñando todo el camino hasta el cuarto. La gente, viéndole empapado, se apartaba de él con cuidado. Algún que otro hombre de seguridad se le acercó a decirle que no podía ir empapado por los pasillos. Él simplemente les ignoraba.
Cuando llegó al camarote, fue directamente hacia su armario, cogió una camiseta blanca y otros vaqueros. Con eso en las manos, se dirigió hacia el cuarto de baño, donde le esperaba el jacuzzi. Decidió darse un largo baño para lavar su ego.
Entró, llenó el jacuzzi y activó el hidromasaje. Se relajó tranquilamente, aunque no había más que cerrado la puerta, sin echarle el cerrojo, ya que suponía que Alexia y Bra estarían ocupadas disfrutando de las muchas distracciones que un crucero de este estilo proveía.
Quizá por eso, se relajó demasiado, quedándose dormido. Después de un tiempo indeterminado, escuchó un ruido fuerte desde el salón que le despertó.
─¡Hola! ¡¿Hay alguien ahí?! ─gritó, molesto por ver su relajante sueño terminar de manera tan abrupta.
No hubo respuesta, aunque los ruidos pararon. Khardan, intrigado, salió del jacuzzi y se vistió rápidamente. Todavía sin calzar decidió salir del cuarto de baño. Abrió ligeramente la puerta del baño y miró por una rendija, intentando descubrir la fuente de los ruidos.
No vio nada. Aunque el salón estaba desordenado, quienquiera que hubiese estado parecía que se había ido. Con cuidado, abrió lentamente la puerta. El salón era un auténtico desastre. Fue primero a su habitación, y la encontró como la había dejado.
«No ha debido de darles tiempo de entrar en mi habitación. Voy a mirar en la de Alexia, para asegurarme de que solo han estado en el salón»
Hacia allí se dirigió, intentando hacer el menos ruido posible, y con el oído atento por si escuchaba algún ruido dentro. Como la puerta aún estaba cerrada, se agachó y pegó la oreja a la puerta.
«No se oye nada. Será mejor que abra para ver si ha habido algún daño»
Abrió la puerta poco a poco. Llegó a ver a una sombra salir por el ojo de buey de la habitación.
─¡Eh! ─gritó intentando desestabilizar a la sombra. Abrió la puerta, encendió rápidamente la luz y se lanzó corriendo hacia la ventana. Saltó por encima de la cama, pero solo alcanzó a rozar uno de los pies de la sombra─. ¡¿Quién demonios eres?!
En ese momento, escuchó como la puerta del salón se abría. Escuchó un grito de ira.
«Lástima, unos segundos antes y le hubiera atrapado. Oh, demonios, seguro que Alexia no me cree cuando se lo intente explicar. Estoy metido en un buen lío.»
En el salón, Bra y Alexia contemplaban asombradas los estragos sucedidos. Alexia fue la primera en reaccionar con un grito de cólera.
─¡Qué demonios ha hecho este ahora! ¡Cómo se atreve a desordenar todo! ¡Pero si solo tenía que cambiarse!
Bra se acercó a una de las lámparas que estaban caídas por el suelo.
─No creo que haya sido él. O quizá sea que él está de su lado ─susurró.
La cara de Alexia palideció ante la posibilidad de haberse metido en la boca del lobo sin darse cuenta.
─Tenemos que encontrarle. Y cuando le encontremos, descubriremos por qué decidió ayudarnos. Y hasta qué punto está dispuesto a hacerlo. ─dijo con un tono ominoso.
Lentamente, fueron recogiendo todo lo posible, los sillones estaban agujereados como si hubiesen pensado que en los cojines había algo escondido. La mesa estaba tirada por el suelo, el mueble-bar abierto de par en par mostraba una falta de bebidas alcohólicas, que estaban derramadas en el suelo. Revistas varias alfombraban la habitación.
Bra tuvo un mal presentimiento.
─¿No te habrás separado de eso, verdad? ─preguntó, verdaderamente preocupada.
Alexia alargó la mano hacia su cuello, sacó un pequeño collar del que pendía un anillo, en el que brillaba un zafiro. Khardan mientras tanto, se había acercado a la puerta que comunicaba el cuarto con el salón.
─No, como puedes ver, lo llevo siempre conmigo ─respondió intranquila. «¿Habrán entrado para buscarlo? Pensé que al zarpar en este barco ya nos habríamos librado de ellos. Espero que Khardan no sea uno de ellos. Sería muy difícil volver a confiar en un desconocido otra vez»
─¿Por qué no miras a ver si ha entrado en tu cuarto también? Yo me encargo de colocar el salón ─dijo Bra haciendo un gesto hacia la puerta de su cuarto.
Khardan escuchaba las voces de las chicas con un cierto temor acerca de lo que pensarían cuando lo vieran en su habitación. Había dicho varias veces que no tenían nada que temer de él. Si le descubrían, no podrían confiar en él.
«Oh, vaya, viene hacia aquí. Esperaba que mirasen primero en el baño» pensó Khardan, que estaba escuchando pegado a la pared del cuarto de Alexia.
Oía como los pasos de Alexia la iban acercando lentamente al cuarto. Estaba sudando, buscando una explicación factible. Decir que una sombra había salido por el ojo de buey parecería demasiado fantasioso. En cualquier caso, era una sombra muy esbelta, ya que cabía a través de una ventana de ese estilo.
─Está la luz encendida, es obvio que alguien ha estado aquí. Puede que todavía esté allí. Pásame algo con lo que defenderme ─susurró Alexia  a Bra. Bra le lanzó una de las lámparas. Al tirarla al suelo quienquiera que hubiera sido había roto la bombilla, y arrancado el cable. Ahora era básicamente un trozo de metal lo suficientemente largo para utilizarlo como arma.
Los pasos de Alexia ya no se oían. Se acercó lentamente a la puerta. Khardan había contenido un suspiro de alivio al ver que ya no se dirigía hacia allí. Con un poco de suerte, se irían a buscar a alguien de seguridad y podría volver a su cuarto, sin tener que dar ningún tipo de explicación.
Alexia apoyó la espalda contra la pared, quedando así espalda contra espalda con respecto a Khardan. Ambos respiraban suavemente. Al no oír ruido, Khardan se relajó y salió de la habitación. Lo primero que vio fue a Bra apoyada en la pared, con una caja en la mano.
«Oh, ¿dónde estará Alexia? ¿No sería ella la sombra? Pero no tiene sentido»
Cuando Bra se dio cuenta que era él, se le abrieron mucho los ojos.
─¡Cuidado! ─gritó rápidamente, tanto para que Alexia se detuviese, como para que Khardan reaccionase.
Llegó tarde el aviso. Alexia ya estaba bateando con la lámpara, directamente hacia el estómago de Khardan, que lo único que pudo fue protegerse con las manos. Aunque Alexia intentó bloquear su impulso, lo único que consiguió fue reducir un poco la fuerza con la que golpeó a Khardan. Aún así, le dejó una línea roja marcada claramente en la palma.
Khardan gritó de dolor, siendo rápidamente silenciado por la mano de Alexia.
─¡¿Qué te crees que hacías en mi cuarto?! ¡Eres uno de esos pervertidos interesados en oler la ropa interior de las chicas!
Alexia golpeó de nuevo a Khardan.
─¡Auch! ¡¿Quieres dejar de golpearme?! ¡¿Puedo contarte lo que ha pasado?!
Alexia golpeó otra vez a Khardan, esta vez en el brazo.
Bra se acercó a sujetar a Alexia, que miraba con odio a Khardan. Él, mientras, se dirigía arrastrandose y respirando con dificultad hacia el centro del cuarto, lo que era más fácil ahora que el suelo estaba medianamente recogido.
─¿Podríamos calmarnos un poco? ─dijo Bra con tono conciliador.
─¡No! ¡Tiene que disculparse por husmear entre mi ropa!
─¡No estaba husmeando entre tu ropa, chiflada! ¡Estaba persiguiendo a la ladrona!
Cuando mencionó a la ladrona, ambas se quedaron calladas, pálidas.
─¿Era una mujer? ─preguntó Bra─ ¿Viste su cara? ¿Cogió algo?
─¿Iba armada? ¿Cómo salió del cuarto? ─preguntó al mismo tiempo Alexia.
Khardan se sentó tranquilamente en el sofá, y se miró los golpes que le había dado Alexia.
─Pero mira que eres burra, querida hermanita ─dijo Khardan haciendo un gesto hacia la puerta, que se habían dejado abierta con el jaleo─. Pues estoy seguro de que era o una mujer, o un hombre muy delgado, porque salió por la ventana del cuarto. No vi su cara, sino solamente un pie. En el pie no llevaba ningún arma, pero por cómo salió huyendo cuando oyó mi voz intuyo que no debía ir armada. En cuanto a si cogió algo… creo que sería mejor que me dijeseis vosotras qué podía estar buscando.
Las dos hermanas se miraron preocupadas. Iban a tener que contarle todo si querían que les ayudase. «Por lo menos», pensaron, «sabemos que no está de su lado»

2 comentarios:

  1. Mmmm, cada domingo que pasa esto se vuelve más raro.
    Por el momento Khardan parece estar del lado de las chicas…aunque tiene mucha “suerte” el pobre, lo del estomago debió doler. Ya sabemos que Alexia sabe defenderse xD
    Eso digo yo, va siendo hora de saber por qué Khardan decidió ayudar a una completa desconocida y hacerse pasar por hermano de estas dos locas. Por qué eso de llevar tal joya al cuello…muy normal no es
    Eso de volver a confiar en un desconocido…da a entender que no es la primera persona en la que confían, y que con la anterior no debió salir muy bien que digamos.
    Alexia en su discurso anti-pervertidos me ha hecho reír mucho.
    Sacrificio, ladrón misterioso, joya extraña…¿estarán relacionados?
    Cuánto más raro se vuelve esto, más interesante se pone.

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  2. Lo que está claro es que tenemos sangre atlética xD
    Porque tú recuerda que no te quedas atrás con la escalada al barco xDD

    Y seguimos sin la dichosa conversación ¬¬

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