12 de abril de 2010

HakuYou - Cap 2 (80-88)

Última parte para finalizar el capítulo dos. Antes de que leais, tengo que hacer unas cuantas aclaraciones. En primer lugar, como ya dije en uno de los cachos anteriores, Raven y Ermine se refieren a Edgar como "milord", pero lo traduje como "mi señor", pues bien, esa es una de las referencias en cuanto a la diferenciación de 'sir' y 'lord', que 'lord' es superior. Puede que ya lo supiérais, pero por si acaso.
También en esta parte se explica lo que es un changelling, pero en la parte anterior lo expliqué más en profundidad, así que os tiene que quedar claro.
Y... eso es todo. Hay otra aclaración más, pero estará al final.

Créditos por la versión inglesa: Kage Dreams
Traducción al español: Alexia
Editor: Khardan 



-Si fuera a cometer un crimen, solo sería por el bien del señor Edgar. Él me enseñó que matar a otros por motivos distintos a ese, no era necesario. Me costó entenderlo.
Lydia era incapaz de comprender exactamente qué era lo que quería decir. Sin embargo, no pudo evitar sentirse como si estuviera en las profundidades de un oscuro e insondable abismo.
Fijándose más detenidamente, Lydia se dio cuenta de que los ojos de Raven, que pensaba que eran del mismo color que su cabello negro, eran en realidad una sombra de un verde oscuro. ¿Podía ser que pensaran que llevaba la sangre de un espíritu por el color de sus ojos? Mientras pensaba en esto, no pudo evitar sentirse atraída por ese detalle. Raven le devolvió la mirada y ambos colores se encontraron.
-Ah, lo siento. No he podido evitar fijarme en el color de tus ojos, ya que yo también los tengo verdes. Por aquí, el verde simboliza el color de las hadas y, en mi caso, realmente puedo verlas. La gente suele atribuir ese color a la imagen que tienen de las hadas y por eso empezaron a decirme que era un changelling. Ah, un changelling es un hada recién nacida a quien abandonan para reemplazarla por un bebé humano.
A pesar de que se estuvieran mirando fijamente, no era a propósito, por eso Lydia divagó intentando disimular su incomodidad.
Raven esperó a que hiciera una pausa.
-Los espíritus viven en los bosques. Los bosques de Inglaterra son luminosos y están bañados por la luz del sol, como el color de sus ojos. De donde yo vengo, los bosques son densos y cerrados, de manera que el sol no puede brillar a través de ellos, y son de un verde muy oscuro. Para mí, las hadas de esta tierra son muy brillantes, y no puedo verlas bien. Así que lo más probable es que usted tampoco pueda ver mis espíritus.
Raven pareció sonreír ligeramente. Era una sonrisa tan oscura y solitaria que, a pesar de que ambos poseían habilidades que les unían con los espíritus, parecía como si le estuvieran diciendo que eran dos tipos completamente diferentes de personas.
La reencarnación de un espíritu extranjero.
Se decía que al Conde Caballero Azul le gustaba viajar y que incluso entusiasmaba a la corte con sus historias sobre tierras lejanas. En aquellos tiempos, el lejano oriente estaba aún más lejos en las mentes de los ingleses de lo que lo estaba el Reino de las Hadas, y esas tierras remotas estaban llenas de misterio.
La leyenda del conde que, junto a sus misteriosos seguidores, vino del Reino de las Hadas. Lydia no pudo evitar sentir que de repente se había envuelto en una de las aventuras del Conde Caballero Azul de hacía tanto tiempo. Aquellos que habían regresado una vez más al mundo de los humanos. ¿Se trataban realmente del Conde Caballero Azul y sus seguidores? ¿O eran ladrones que asesinaban?
Para cuando llegaron a la última parada y bajaron del tren a vapor, la noche ya había caído, envolviendo el lugar en tinieblas.
Ya que la mayoría de las estaciones estaban alejadas del bullicio del centro de la ciudad, fuera de la estación solo había una calle silenciosa para los carruajes. Con los pocos pasajeros que desembarcaron, la mayoría de ellos apurándose para irse a otra parte, pronto no se vería a nadie más, aparte de Lydia y los demás.
Raven se alejó por la carretera en busca de un carruaje. Se suponía que detrás de la estación había un lugar para que esperaran.
-Señor, ¿necesita un carruaje? ¿Adónde se dirigen? -preguntó un hombre que salió de la sombra que proyectaba el edificio.
-No, gracias. Mi sirviente ya ha ido a por un carruaje -replicó fríamente Edgar.
-Vamos, le haré un descuento -dijo el hombre mientras se acercaba. De repente, agarró a Lydia por el brazo.
Antes de que Lydia pudiera hacer algún sonido, un cuchillo le presionó la garganta.
Edgar y Ermine se tensaron, y antes de que se dieran cuenta, varias figuras salieron de las sombras y los rodearon.
-No se mueva, sir -dijo una voz. Una figura solitaria se adelantó sacando la pistola que escondía bajo su abrigo. Era Huskley.
-Ah, si es el famoso señor Huskley. No me di cuenta de que fueras tú al utilizar ese nombre -dijo Edgar burlándose de su enemigo.
Huskley fulminó a Edgar con una mirada tan venenosa que Lydia sintió que era una persona completamente diferente de aquel caballero que le había hablado tan amablemente.
-Deja de ser tan pretencioso. No me puedo creer que te estés haciendo pasar por noble.
-No lo estoy fingiendo. Y no es ‘sir’, sino ‘lord.’ Por favor, no te equivoques.
-¡Como si lo fuera! ¡¿Viviendo en la grandeza con el dinero de mi padre, no?!
-Me temo que el dinero que me dio tu padre como compensación no era más que una miseria. Si bien era totalmente insuficiente, no me preocupa. Como ves, no es como si necesitara dinero.
-¡¿Compensación?! ¡¿Además de robar todo, también vas a robar la joya que mi padre ha estado buscando todo este tiempo?! Por ti, mi padre...
-Ahora mismo, tu padre está en el hospital luchando por su vida porque tú abriste fuego sin pensar. Dada tu puntería, debería haber sido obvio que si me disparabas, podrías darle a tu padre que, en ese momento, estaba detrás de mí. Y, sin embargo, lo contaste como si yo hubiera sido el que le había disparado.
-¡Cállate, maldita sea! ¡Voy a silenciar esa arrogante boca tuya!
Lydia escuchó la conversación, estupefacta. ¡¿Qué estaba pasando?! ¿Edgar se había llevado el dinero del padre de Huskley y la joya? ¿Huskley había disparado y había terminado hiriendo a su padre?
-Entiende esto, la chica Carlton nos ayudará a nosotros. ¡Ey! ¡Inmovilizadlos! Los entregaremos a la policía y veremos cómo los ejecutan.
-Si haces eso, los crímenes de tu padre, así como los tuyos, saldrán a la luz. ¿Deberíamos ir juntos a la horca? ¿O tal vez vayas tú primero?
Mientras Edgar hablaba, una sombra oscura se movió justo al lado de Lydia. Con el débil sonido de unas alas agitándose al viento, la sombra se movió rozándole la mejilla.
El hombre que sujetaba a Lydia se dobló sobre sí mismo sin una palabra, con el cuello girado en un ángulo antinatural. Ya estaba muerto.
La sombra voló de nuevo.
Raven.
Aterrizó delante de su señor, como para proteger a Edgar de la pistola de Huskley, y empuñó rápidamente su cuchillo. Los hombres de Huskley se movieron todos a la vez intentando abatir a Raven. No se hallaban solo los hombres del barco, sino que también habían contratado a matones locales.
Raven se vio ampliamente superado en número cuando, de repente, apareció otro torbellino. Ermine derribó al hombre que estaba más cerca de ella de un golpe. Blandiendo un cuchillo en una mano, se movió para ayudar a Raven.

[Imagen de la página 85]

Lydia se dio cuenta de que Ermine se vestía con ropas de hombre porque era más fácil moverse con ellas. Se quedó desconcertada ante tal descubrimiento.
¿El Conde Caballero Azul y sus misteriosos seguidores eran un cuervo y un armiño*? Eso, más que nada, parecía ser algo propio de un cuento de hadas.
En algún momento durante la refriega, Edgar se había movido hasta donde estaba Lydia. Cuando él la agarró del brazo, sonó un disparo y apareció un agujero junto a sus pies.
Raven se giró rápidamente y, con una patada alta, arrancó la pistola de la mano de Huskley. Continuando con el movimiento, Raven se volvió y mantuvo a Edgar tras de sí, protegiéndole. Entonces Raven procedió a derribar a los hombre que se habían acercado.
-Mi señor, hay un carruaje en la siguiente esquina.
-¿Puedo dejarte esto a ti?
-Tenga cuidado.
Después de esa conversación lacónica, Edgar se dio la vuelta, cogió a Lydia del brazo y comenzó a correr. La luz del carruaje brillaba débilmente en la distancia. Lydia tropezó con el dobladillo de su falda y acabó en el suelo. Cuando trató de levantarse, de repente un sable apareció justo delante.
-Dije que nos la llevaríamos, John. No importa cuánto te resistas, solo eres un malnacido que merece morir en los barrios más bajos.
¿Quién es John?
Huskley agarró a Lydia.
Lydia se enfadó de repente. ¡¿Por qué?! Todos y cada uno de ellos me han mentido y amenazado... ¡¿Por qué tengo que hacer lo que digan?!
Perdiendo la paciencia, a Lydia no le importó que Huskley tuviera un arma y se resistió como una loca.
-¡Gotham, detente! -gritó Edgar.
Lydia había mordido el dedo de Huskley, haciendo que él también perdiera la paciencia. Huskley levantó el sable contra Lydia. En ese momento, Edgar la apartó de la trayectoria y ella vio cómo la hoja del sable atravesaba el hombro de Edgar a través de la chaqueta. Este hizo una mueca de dolor.
Huskley se movió para atacar de nuevo y, a pesar de su herida, Edgar blandió su bastón. Sacando un estoque de él, Edgar y Huskley intercambiaron golpes. Luego, capturando la hoja de Huskley con la suya, Edgar la hizo volar de sus manos. El filo de Edgar perforó el brazo de Huskley, obligándole a retirarse a toda prisa.
Edgar aferró de nuevo el brazo de Lydia y siguió corriendo por la calle. Cuando finalmente llegaron al carruaje, empujó a Lydia hacia el interior y rápidamente se subió tras ella.
-¡¿Qu... quién eres?! ¿Quién es John? Y Gotham...
Cuando empezó a gritar, Edgar tapó con fuerza la boca de Lydia, silenciándola con una mano.
-Conduzca. Rápido.
El conductor, al tener varios billetes en su regazo, no hizo preguntas, a pesar de la evidente herida que tenía Edgar y de que estaba reteniendo a una joven con la que claramente estaba en medio de una huída.

*Raven y Ermine se traduce literalmente como cuervo y armiño.

[Final del capítulo 2]

2 comentarios:

  1. Me encantaaaa!! >O>

    La verdad es que por ahora es igual que el anime. La única diferencia que he encontrado es que en el libro Ermine es también sirviente de Edgar (y que Edgar no ha vestido a Raven de mujer xDDD)

    Tengo muchas ganas de continuar leyendolo, espero que puedas traducir otro capítulo lo antes posible... Una duda, cuántos capis tiene el primer libro?? podrás seguir con el segundo y los demás si se te da bien la cosa??

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  2. Pero Edgar le viste de mujer como castigo por haber visto a Lydia en ropa interior~~~ xDD

    Todos los libros tienen 7 capítulos y un epílogo. Pero yo solo voy a traducir el primer libro, porque en inglés solo tienen traducido hasta el capítulo 5 del primero, y el resto de capítulos me los voy a ver y desear para traducirlos desde el japonés. Pero lo haré. ¡Por mi orgullo que lo haré! xDD

    Tardaré bastante más en poder traducirlos, porque encima los kanjis no tienen furigana (lectura) y tendré que estar buscando uno por uno para ver cuáles son (sí, una paliza), pero... bueno, hasta que ese momento no llegue, no me voy a preocupar mucho por él.

    Para que te hagas una idea, el primer libro tiene 278 páginas y ya vamos con este cacho por la 88. Así que, ahí andamos. Pero no, no tengo pensamientos de hacer el segundo libro, ya lo dije en su día cuando comencé con la traducción. Bastante es que consiga hacer el primero sin inconvenientes (si no contamos lo de que no hay furigana...)

    Con respecto al capítulo 3... ya le he empezado y dentro de muy poco tendréis el primer cacho. Como veis ya está incluso puesto en la lista, así que no queda nada para que lo ponga. En cuanto el editor dé el visto bueno, lo pongo.

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