7 de marzo de 2010

Los Hacedores Cap 1 Parte 1 (¡¡¡¡Sorpresa!!!!)

Bueno, la primera sorpresa es una historia larga que voy a ir poniendo en el blog. No es autobiográfica ni realista (por si acaso alguien lo dudaba). Por ahora, os dejo con la primera parte ^^


Capítulo 1: La llegada.
Primera parte.

Khardan miraba el barco con desconfianza. Después del último crucero en el que estuvo con su familia, pocas cosas podrían convencerlo de volver a pasar por aquella experiencia. Sin embargo, una carta de una agencia de viajes le había indicado hace una semana que si no aceptaba este regalo, tendría que pagar el billete.


─La letra pequeña, querido, siempre hay que leer la letra pequeña ─le había dicho la amable mujer que había encontrado en las oficinas de la agencia. 

Khardan recordaba vagamente a la mujer, entrada en años pero con una jovialidad que desmentía su aparente edad. El ojo de su mente la había visto como el demonio encarnado, al ser el recipiente de su ira. Aunque ahora se daba cuenta de que había sido un tanto injusto en su apreciación inicial, seguía pensando que si la mujer hubiese aceptado el billete como un regalo, última solución desesperada que se le había ocurrido para librarse de su cruz, no estaría allí ahora.


Seguía mirando resignado el barco, con la maleta en una mano y en la otra el maletín del portátil, cuando un alboroto llamó su atención.  Una chica joven, de unos dieciocho años, estaba intentando convencer al guarda que comprobaba los billetes del barco de que la dejase subir. Según parecía había algún problema con su billete que le impedía acceder al barco. Evidentemente, como siempre que sucede algo fuera de lugar, varios mirones se habían colocado en círculo alrededor de donde se desarrollaba la escena.


Khardan se quedó extasiado ante los brillos dorados que salían del cabello moreno de la chica cada vez que una de sus mechas rubias reflejaba la luz del sol. Inconscientemente miró de nuevo su billete. Recordó las palabras con las que la telefonista de la agencia le comunicó la buena nueva.


─Enhorabuena, ha ganado usted un viaje para dos personas en el afamado crucero La Venus del desierto ─le comunicó una voz tremendamente alegre─. Usted y su pareja tendrán la posibilidad de ver amaneceres del desierto desde un barco equipado con la última tecnología en seguridad, gimnasio propio y piscina. Todos los gastos pagados. Pase a recoger sus billetes por la oficina mañana.


La semana anterior había descubierto que la chica con la que había estado saliendo durante los últimos dos meses tenía otros dos novios, a cual más celoso. Había sido un descubrimiento doloroso, que había terminado en el hospital con un brazo roto.


En fin, en sus manos tenía dos billetes de primera clase para una suite enorme con dos camas, jacuzzi, mesa de billar y otra serie de accesorios que no pensaba utilizar. En realidad, tampoco pensaba utilizar la mesa de billar, solamente pensaba utilizar la cama y el buffet libre que ofreciera el barco.


Se acercó hacia el oficial que controlaba los billetes, escuchando a la joven.

─Te digo que tengo el billete aquí mismo. Es imperativo que coja este barco. Mi libertad y mi felicidad dependen de ello ─decía la chica cada vez más acalorada.

─Lo siento señorita, pero la política de la empresa es que los menores tienen que viajar acompañados por un adulto. Así que, por favor, deje paso y vaya a buscar a su madre ─dijo el oficial con el tono con el que se dirigiría a una niña díscola.

─Solo me faltan tres meses para cumplir los dieciocho. ¡No puedo esperar esos tres meses! ¡Por favor! ¡Si tengo los billetes, tiene que dejarme pasar! ─esto último lo dijo ya entre lágrimas y desde el suelo.


Khardan sintió que quizá si hacía de buen samaritano con la chica podría convertir el viaje en algo mucho más interesante. Algo en ella despertaba su instinto protector. Con decisión se acercó al hombre.

─Disculpe, la chica esa necesita alguien mayor de edad que la supervise durante el viaje, ¿no es así? ─preguntó asegurándose de que ese fuera el papel necesario. 

─Bueno, pero la persona mayor de edad y ella tendrían que tener cuartos contiguos cuanto menos. Si no, la empresa no me permitiría aceptarlo ─dijo el oficial satisfecho por poder explicárselo racionalmente a un adulto. 

─Entonces, digamos que yo tengo dos billetes para una suite que tiene dos camas separadas. ¿Serviría eso para que le permitiera el acceso? ¿Tendría alguna queja la empresa?


─Ninguna señor, aunque no entiendo por qué querría alguien usar su billete para permitir a esta chica disfrutar del viaje ─dijo el oficial extrañado.

─Eso no sería asunto suyo, ¿verdad?


─Lo sería si el adulto estuviera pensando aprovecharse de la joven.

La susodicha joven, que estaba empezando a mirar esperanzada al hombre delgado que hablaba con el oficial, cambió la cara al oír eso.

─¿Se cree que le sería tan fácil? ─dijo indignada

Era la primera vez que Khardan la miraba directamente. Unos ojos que evocaban una tormenta en ese momento, un perfil orgulloso y una mueca de desagrado en la boca le devolvían la mirada.


─Estoy intentando ayudarte, así que, por favor, cállate.


La indignación de la chica creció aún más. Pero, viendo como Khardan seguía discutiendo otros temas con el oficial, se tranquilizó y decidió observar a su buen samaritano. Era un hombre delgado, que aparentaba más de veinte años, en su cara se podía observar que se estaba divirtiendo con las negociaciones que estaba realizando. Se podía ver en el brillo de sus ojos, de un marrón claro, que estaba manejando por medio de preguntas inteligentes la conversación para llevarla donde él quería. Su perfil, con el rostro bastante adelantado, daba la idea de ambición y decisión. Sus brazos se movían rápidamente intentando explicar soluciones posibles.


Una voz la sacó de su ensimismamiento


─Entonces está solucionado, ¿no es así? ─dijo Khardan dando una palmada en la espalda al oficial.


─Por supuesto señor, me encargaré de que lleven su equipaje a su suite. Disfrute del viaje.

Khardan se volvió hacia la chica.


─Aún no te he preguntado cómo te llamas. Me parece que no nos va a quedar más remedio que compartir el camarote. Espero que pases el viaje cómoda. Te prometo que estaré a tu disposición durante el viaje en caso de que necesites algo. Por ahora toma tu pulsera.


─¿Perdona? No te voy a decir mi nombre antes de que me expliques por qué me has ayudado. ¿Y esta pulsera? ¿Qué quieres decir con que estarás a mi disposición? ¿Cómo vamos a compartir el camarote? Yo tengo mi propio camarote pagado. No necesito tu ayuda.─la chica intentaba comprender lo que Khardan le había dicho, pero no tenía ningún sentido. Ella solo quería viajar sola y salir cuanto antes del puerto. 


─Por ahora, veamos cómo es el camarote, luego ya nos preocuparemos de cómo lo vamos a compartir, si es que decides viajar en este barco. Es la única solución que la empresa aceptaría ─dijo Khardan, que solo quería subir ya al barco. «Cuanto antes comience el suplicio, antes terminará, supongo»


Era uno de estos grandes barcos de crucero que tiene tres pisos y la mayor parte del barco está cubierto, la luz del ocaso teñía la zona pintada de blanco del barco de un tono anaranjado.. Cuando entraron en el barco, una azafata rubia que se tambaleaba precariamente sobre unos altos tacones les dio la bienvenida. Entre ambos había una distancia natural, no queriendo ninguno de los dos que el otro se inmiscuyese en su espacio personal. La azafata malinterpretó esta separación como una pelea de enamorados


─Oh, las peleas de enamorados siempre son tan bonitas ─dijo con una sonrisa en los labios─. Espero que se arreglen a tiempo para disfrutar de las comodidades que su suite les ofrece. 

Los dos se miraron, y decidieron que no merecía la pena hacer el esfuerzo de corregir a alguien que evidenciaba vivir en un universo alternativo. Dejaron que la azafata les guiase hacia su camarote mientras seguía intentando aconsejarles acerca de las peleas de enamorados. Su camarote estaba situado en uno de los extremos del barco, de manera que los cuatro ojos de buey que había en la suite daban en dirección al avance del barco.


La puerta que daba acceso a la suite estaba decorada a la manera clásica, con un ojo de buey tapado. Para acceder a la habitación tenían que utilizar una tarjeta de la que la azafata les entregó dos copias. En las tarjetas se veía a una mujer mirando al mar y encima el nombre del barco. Khardan fue el primero en utilizar su copia para entrar en el camarote.

Al abrir la puerta el brillo les deslumbró. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, se dieron cuenta de que la azafata ya había entrado en el camarote y estaba explicando su distribución.


─Cómo pueden ver, el camarote está dividido en cuatro habitaciones. Un saloncito, dos habitaciones con cama de matrimonio y un baño. En el salón pueden ver, ubicada tras estas mamparas una televisión plana panorámica en la cual pueden conectar prácticamente cualquier aparato electrónico que se les ocurra. Los dos sillones del saloncito son reclinables y orientables hacia la pantalla. Además si utilizan este mando de aquí podrán recibir un agradable masaje tras haber estado ejercitándose en el gimnasio o nadando en la piscina, o simplemente porque les apetezca relajarse. En el bar pueden pedir distintas barajas de cartas y juegos de mesa para disfrutar en pareja. Si no les importa pasen que les muestre los dormitorios ─la azafata había perdido su jovialidad para mostrarse terriblemente eficiente ante dos personas que nunca habían disfrutado de semejante lujo─. Se espera que acompañen al capitán en su mesa durante las cenas. En este dormitorio, como pueden ver, hay un amplio armario en el que colgar su ropa y sus trajes, si dejan la ropa en el cesto que hay pegado a la pared, la tintorería del barco se encargará de que esa misma noche lo tengan limpio y planchado. Los dos dormitorios están comunicados con el salón y entre sí por medio de distintas puertas, a las cuales se puede echar llave. Si necesitan cualquier cosa, pueden llamar por teléfono al servicio, ya sea para que les traigan el desayuno al cuarto, ya sea porque haya algún problema con la limpieza, ya sea para contratar algunos de los destinos turísticos no incluidos en el billete. Y finalmente, si no les importa pasemos al baño ─moviéndose ágilmente se dirigió al baño, mientras ambos miraban extasiados a todos lados, atravesaron el saloncito y entraron en un cuarto de baño amplio, la mitad del cual estaba ocupado por una bañera enorme con distintas salidas de agua─. Como pueden ver, se trata de un cuarto de baño con jacuzzi, chorro de agua a presión y surtido con una buena cantidad de productos de higiene. En caso de que cualquier cosa se les acabe, no duden en avisar para que el servicio la reemplace en el menor tiempo posible. ¿Alguna duda, o queja?


La cara de ambos reflejaba una profunda incomprensión. Aún así, aseguraron a la azafata que no la necesitaban para nada, y que si necesitaban cualquier cosa se lo harían saber. Cuando consiguieron librarse de ella, hicieron la primera prueba necesaria: Comprobar que la tarjeta de la chica funcionaba también. Tras eso, ambos se dirigieron a los sillones dispuestos a mantener una charla acerca de cómo compartir la suite. 


─Muy bien, ─empezó Khardan ─ yo he venido aquí obligado, pero no hay motivo por el que no pueda divertirme. Creo que las normas nos obligan a ir juntos a las cenas y a los desayunos en caso de hacerlos en el comedor. Pero aparte de eso no tendríamos ningún problema en principio para convivir, incluso podría ser divertido.

Por un segundo, Khardan se quedó mirando a la chica. Sabía que algo se le había olvidado. ¿Qué podía ser? De repente, se dio cuenta de que seguía pensando en ella como "esta chica". Y que no tenía ni idea de cómo se llamaba. Además, la había ayudado y ni siquiera se había presentado, en qué estaría pensando.   

─Bueno, dónde están mis modales ─continuó Khardan al darse cuenta de que se le había olvidado algo─ Me llamo Khardan, supongo que ahora podrías decirme tu nombre, ¿no crees?

─Uhm… supongo, aunque sigo planteándome que si el guardia tenía razón y piensas aprovecharte de mí, no lo has debido pensar bien. Me llamo Alexia.

─Acerca de la organización para convivir molestándonos lo mínimo posible, el único problema que veo importante es que pongamos un horario claro acerca del uso del cuarto de baño, sería preferible que pueda utilizarlo durante media hora dos horas antes de la cena, para que tengas todo el tiempo necesario para arreglarte, ¿no crees?


─Antes de hablar de cualquier otra cosa… ¿Qué clase de ricachón eres? ─respondió, aún anonadada ante el despliegue de lujo, Alexia.


─No soy ningún ricachón ─repuso Khardan entonando con sorna la última palabra─. Simplemente he tenido la suerte de ganar un concurso al que me presenté para hacerle un regalo a mi novia. Ahora exnovia, por cierto. Lo que realmente nos interesa es cómo nos las vamos a arreglar para estar juntos sin problemas. 


─Entonces supongo que sí que es la mejor idea… Aunque sigo sin comprender cómo se puede ganar esto en un concurso, generalmente dan los peores camarotes a los que vienen de gorra.


─Ya, yo tampoco lo entiendo del todo… pero no voy a quejarme. Al fin y al cabo, aunque no me guste viajar en barco, y me apetezca muy poco viajar en estos momentos, no es como si me hubiesen dado mucha opción.


─¿Qué quieres decir? Generalmente nadie rechaza un premio.


─Pues yo pensaba rechazarlo. Pero resulta que si lo rechazo es cuando me cobran el billete del barco… y no estoy como para afrontar el coste de este viaje…¿y tú? ¿Por qué era tan necesario que cogieses este barco?


─Eso no es de tu incumbencia. Ahora, si me disculpas, voy a irme a mi cuarto, a prepararme para la cena.


Con esto, Alexia se levantó y antes de que Khardan pudiera decir nada, se dirigió a su cuarto. Una vez a salvo, se echó en la cama y apretando fuerte la almohada, ahogó contra ella un grito de alegría. Sus maletas estaban aún en la puerta del camarote, donde las había dejado el botones mientras ellos dos hablaban. Khardan cogió ambas maletas, la suya era más ligera que la de la chica. También diferían claramente en colores, mientras la de la chica era de un color verde azulado, la suya era de un vivo color rojo. La maleta de la chica tenía una marca que decía A.A. la suya era nueva, todavía no le había dado ni tiempo de poner su nombre a la maleta.

Khardan dio un par de golpecitos en la puerta, puesto que supuso que Alexia había ido a descansar y podía estar dormida. Le respondió una voz muy suave


─¿Sí, querías algo?


─Uhm… tengo aquí tu maleta. Supongo que la necesitarás para arreglarte. ¿Prefieres que la meta yo en tu cuarto o te la dejo ante la puerta y me voy a colocar mis cosas?


─Supongo que podrías dejarla en la cama. 


Al entrar en el cuarto, Khardan se vio asaltado por un embriagante aroma a vainilla, que sin duda debía provenir de la chica que estaba sentada a un pequeño escritorio que la azafata se había olvidado de mencionar en el camarote. Estaba escribiendo y repasando unos papeles.


─¿Sabías que tus billetes tienen incluidas todas las tasas de excursiones? Oh, una de las excursiones es en Roma, y otra en Venecia. ¿No están muy lejos la una de la otra?


─Este es un crucero por todo el Mediterráneo, así que no me extraña demasiado que circunvalemos Italia. Bueno, ahí tienes tu maleta. Yo voy a arreglarme, te veo dentro de veinte minutos ─dijo Khardan mientras salía por la puerta. De repente se dio la vuelta y, asomando la cabeza por la puerta, avisó─. Te recuerdo cuál es el trato para el uso del baño, desde ahora hasta dentro de veinte minutos es mío, luego puedes hacer lo que quieras.

Alexia le despachó con un gesto desdeñoso.


─Sí, sí, ya lo sé. Disfruta de tu baño.

4 comentarios:

  1. ¡Me encantaaa! *o*
    Aunque hay cosas que me han parecido muy rápidas y otras que no están bien explicadas. Por ejemplo, el hecho de que Alexia responda tan rápido sin asegurarse antes de que es seguro. Por muy flipada que esté, y si tan orgullosa e indignada está, por mucho que desee estar en ese barco, no debería comportarse tan "confiable".
    Ya que usas mi nombre, úsalo bien =)
    Además... deberías marcar la hora en la que se encuentran (o la posición del sol) porque el final da indicio de que lo siguiente será la cena... y yo me he imaginado que todo ocurría por la mañana... no sé.

    En fin, que me encantan tus descripciones, ya lo sabes ^_^

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  2. Sorpresa nº1…¡ mola! xD
    ¡Quién se ganara esos viajes en la vida real! (ya sabemos que Khardan tendría posibilidades).
    Eso sí, debo decir que la azafata me ha dado mucho miedo T_T , xD ¿Alguien se ha enterado de lo que decía?.
    Ciertamente con ese título esperaba algo más… escaso de agua xD. Pero suena interesante. Un crucero…mmm…vacaciones, relax, buffet libre *¬*. Espero que no te aproveches de Alexia…cómo dijo el guardia ¬¬ (hay qué ver que mal ha pensado de ti).
    Quizás falte, como dice Alexia, alguna indicación para situarnos en el tiempo. En cuanto a la situación espacial si está clara.
    Sabemos el motivo por el que Khardan coge el barco, pero ¿cuál será el motivo de Alexia? Eso de que su felicidad y su libertad dependen de ello… >.< ¡curiosidad, curiosidad,curiosidad!

    Mmm…¿cuántas sorpresas dará esta historia?.
    ^_^

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  3. A ver si ahora os parece mejor... xD He arreglado lo de la hora y las preguntas de Alexia.

    ¿Estáis seguras de que sabéis el motivo por el que Khardan está en ese barco? Puede que aunque él crea que ese es el motivo, haya motivos ulteriores MUAHAHA como aprovecharse de viajeras inocentes ^^

    Aún quedan muchas sorpresas que desvelar ^^

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  4. Todavía no has cambiado los "Alexia" por "la chica", ¿verdad? Es que sigue estando raro que aparezca el nombre de la chica sin haberse presentado.

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