5 de febrero de 2010

Reseña de La hora del Fantasma

El fantasma de una antigua diosa habló al Hacedor de una ofrenda que le hicieron unos jóvenes incrédulos.



Título: La hora del fantasma
Autora: Diana Wynne Jones
Editorial: Roca (Descatalogado).
Año: 1989
Páginas: 327
Sinopsis: Ha habido un accidente. Algo malo ha sucedido. Esto es lo primero que piensa el fantasma de una niña que aparece un día de verano en un internado para chicos. A pesar de estar convencida de que algo terrible ha pasado, es absolutamente incapaz de recordar quién es ella o recordar quién es ella o por qué se encuentra en ese lugar y en ese estado. Sin embargo, poco a poco va recordando: allí se encuentra su familia, sus padres y sus cuatro hermanas, pero ¿cuál es ella? ¿Sally, Imogen, Cart o tal vez Fenella? Y sobre todo, si ella es un fantasma, ¿por qué sigue entre sus hermanas?

Opinión: Para empezar tengo que decir que, después de la Conspiración de Merlín y del Castillo Ambulante me esperaba más de esta novela. Pero, y es un gran pero, creo que no la empecé a leer como lo que realmente es. Estuve buscando los signos de que la obra era de Diana y no me permití disfrutar (u horrorizarme) por lo que estaba leyendo. Es gracioso, creo que es una de las primeras historias de fantasmas en la que lo que más miedo me da es la gente real. No me da miedo Monigam (Mangan Down o Morrigan, o en su versión castellana Morgana). Sí, nos encontramos ante otra vuelta de tuerca al mito artúrico, aunque solo de una manera muuuuuuuy somera. Lo importante son los padres desatentos, los chicos medioesquizofrénicos y las relación entre unas hermanas que solo se tienen entre sí. Y es horrible. Ni más, ni menos. Todo eso es horrible, porque desde el primer momento vemos todas las cosas, que de alguna manera nos podrían resultar normales (saltar en la cama de una hermana, jugar con la comida, sesiones de espiritismo barato) y nos lo muestran con unos ojos de horror. Incluso en las descripciones de las hermanas durante su infancia se nos muestra lo horribles que son. Y por eso este libro puede, o debería, dar miedo. No por la parte paranormal, sino por la parte normal. No porque Monigam exija un sacrificio, sino porque Julian Addiman es un degenerado chiflado y Siempreyo hace perfecto honor a su nombre, anteponiendo siempre su interés al de cualquier otro, aunque ese otro sean sus hijas.

Y solo al final te das cuenta de que Monigam no es otra cosa que Morgana, jugando por enésima vez con los sueños y deseos de unos jóvenes. Y solo te das cuenta si estás lo suficientemente empapado de la mitología artúrica como para relacionarla. Pero sobre todo, solo te das cuenta cuando Arturo, el rey perfecto, el que quiere volver cuando se le necesite, habla. Y notas cómo ha sido olvidado. Cómo no entra dentro de nuestro mundo racional el pensar en un rey que pueda volver de la muerte porque sea reclamado. Quizá, solo quizá, si en vez de preguntarle por Monigam le hubiese dicho que sí, que era necesario, que necesitaba su ayuda, todo hubiese cambiado. Pero se comportó como el hombre arrogante que nos mostraron muchas historias y en cuanto surgió el nombre de Monigam se notó el orgullo herido, nos hemos olvidado de él, baluarte de la virtud y sin embargo seguimos acercándonos a Monigam, a la manipuladora por excelencia.

Aunque como ya he dicho ese no es el "mensaje" o la historia contada. La historia contada es simplemente el deseo de cambiar el pasado, de arreglar cosas que se han hecho mal a lo largo de la vida. El deseo de ser uno mismo de cada una de las hermanas. Se puede leer desde la óptica de los deseos insatisfechos de cada una, en la que la más normal de las hermanas desea la atención que las demás reciben automáticamente por ser especiales, o desde la óptica de la lucha por conseguir que cuando esos deseos se cumplen, luego no traen más que desgracias. El final es un final extraño, porque va rápido y al mismo tiempo lento. Como buena historia de fantasmas el tiempo no es estable, no es continuo.

En definitiva, si leéis este libro, olvidaos del resto de novelas de la autora, si no os llevaréis una desilusión y puede que no seáis capaces de disfrutar de todo lo que las hermanas pueden ofreceros.

3 comentarios:

  1. Vaya... pues por cómo lo pintas no me han dado muchas ganas de leerlo, no. ¿Arturo aparece en la novela? o.O

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  2. ¡Hola! Es la primera noticia que tengo de esta obra. Acabo de descubrir el blog, me quedo como seguidora ;) ¡Saludos!

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  3. Impresionante tu análisis del mito artúrico en la novela. Quizás al principio de nombrar a Monigam, mi cabeza había relacionado el nombre con Morgana por similitud. Pero nada más. Tanto que cuando “Arturo” habla desde su tumba no le di mayor importancia que “¿y esto?¿a qué viene ahora?”.
    En principio el libro no me llamaba nada. Al principio se me hizo lento y pesado, tardé bastante en engancharme pero luego coge carrerilla y… Vamos, que a mi me ha gustado.
    Al principio pensaba que la sinopsis estaba equivocada. La protagonista tenía muy claro quién era y no estaba entre sus hermanas…hasta que da el giro que atrajo toda mi atención. Entonces entiendes la sinopsis y comienzas a pensar quién de las cuatro hermanas será, porque ya está segura de que no es la que creía y te convence.
    El final, tal y como dices, resulta rápido, pero a mí me parece un sello de identidad de la autora. A lo largo de su obra suelta retazos, detalles que parecen no pegar ni con cola, que parecen no tener sentido…y todo acaba teniendo explicación en un final rápido pero bastante bien hilado. Para mí es la marca de Dianna Wynne Jones.
    Y tienes razón, lo que da miedo es la “realidad”.

    Y sí, yo también creo que la mejor manera de disfrutar de la novela es centrándose en ella y olvidándose de “la escribió menganito o la escribió fulanito”.


    P.D: Me gusta más la portada de la edición española.
    P.D.2.: Me resulta chocante que siendo del 2006, que relativamente está cerca, ya esté descatalogada ._.

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